FALLIDO PROYECTO DE CONSTRUCCIÓN DE VIVIENDAS PROTEGIDAS EN 1943 (MURCIA)

POR JOAQUÍN CARRILLO ESPINOSA, CRONISTA OFICIAL DE ULEA (MURCIA)

Una calle de la localidad murciana

Aunque la ilusiones de algunos regidores del Ayuntamiento, tras la contienda civil española, por llevar acabo muchos interesantes y necesarios proyectos, las circunstancias no eran las propicias y, una tras otra se desvanecían todas las iniciativas.

Sin lugar a dudas, querían lo mejor para su pueblo y los vecinos y, tanto el Alcalde Francisco Miñano Miñano como su sucesor Gumersindo Cascales, soñaron con la construcción, por ejemplo, de un grupo de viviendas protegidas; asequibles a la escasa economía de los moradores de nuestro pueblo.

Para ello, habían contactado, en varias ocasiones, con los arquitectos Luís Matarredona y Pedro Cerdán para que realizaran los proyectos pertinentes y se comenzara a edificar esas necesarias viviendas para los más necesitados vecinos cuanto antes.

Habían pasado más de dos años y, aunque el trabajo de los Arquitectos estaba terminado, el actual Regidor de Ulea D. Gumersindo Cascales, desistió de tal proyecto al no ser asumible por las menguadas arcas del Consistorio uleano.

Al encontrarse en una intrincada encrucijada burocrática yeconómica, se pusieron en comunicación con el letrado de la Diputación Provincial de Murcia Emilio Rubio Molina para ponerle al corriente de la situación en que se encontraban, y pedirle ayuda con el fin de saldar la deuda que habían contraído durante los dos años de trabajo de arquitectos y aparejadores.

Tan pronto como se habló con ellos, el letrado Oficial de la Diputación de Murcia, envía una carta al regidor de Ulea, en la que le invita a que se entreviste con ambos arquitectos; para que valoren la deuda acumulada y convengan, de forma amistosa, la manera de saldarla.

Teniendo en cuenta que los arquitectos Cerdán y Matarredona, habían ordenado que se cobrara la cantidad de 12,407´07 pesetas, como honorarios por la labor realizada en los proyectos de viviendas protegidas, el letrado anima al Alcalde a que lleguen a un entendimiento amistoso, comprometiéndose el Ayuntamiento al pago de sus honorarios y los arquitectos a que hagan una rebaja de los mismos, y que el pago se haga de forma fraccionada.

Tras otra entrevista con el letrado Emilio Rubio Molina, acuerdan que la deuda se rebaje a 6000 pesetas; a pagar en tres anualidades de 2000 pesetas cada una, durante los años 1943, 1944 y 1945, con cargo de este importe a los respectivos presupuestos de gastos municipales, de cada año.

El letrado Rubio Molina y los arquitectos Matarredona y Celdrán, convinieron con la Corporación Municipal en que la ilusión que habían puesto era muy loable pero que, en su gestión se encontraron con más dificultades burocráticas y económicas de las esperadas; todas ellas «hijas de las circunstancias por las que pasaban todos los españoles tras la Guerra Civil».

Finalmente, el Alcalde Gumersindo Cascales, alzando la vista, delante de los concejales y de forma solemne, les dijo a los presentes: ¡¡Nuestro gozo en un pozo!!. Ulea a uno de abril del año 1943.

 

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