EL MEJOR ALCALDE DEL SIGLO XIX DE LAS PALMAS

RINDEN HOMENAJE A ANTONIO LÓPEZ BOTAS EN EL BICENTENARIO DE SU NACIMIENTO Y EL CRONISTA OFICIAL DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, JUAN JOSÉ LAFORET HERNÁNDEZ, SEÑALA QUE FUE UNA DE LAS PERSONALIDADES MÁS EMPRENDEDORAS Y PRECLARAS DEL SIGLO XIX»

El mejor alcalde del siglo XIX

a creación del colegio San Agustín, el Gabinete Literario y la canalización del Guiniguada fueron algunas de las actuaciones que impulsó Antonio López Botas (1818-1888) como alcalde, político y letrado de esta ciudad. El Ayuntamiento le homenajeó ayer en el 200 aniversario de su nacimiento.

Un gran retrato de Antonio López Botas, uno de los alcaldes más importantes que ha tenido Las Palmas de Gran Canaria, presidió ayer el acto de homenaje que le hizo el Ayuntamiento en las Casas Consistoriales en el bicentenario de su nacimiento.

Bajo su mirada, pintada por Nicolás Massiu y Matos (1949) y perteneciente a la colección privada de la familia López Botas, se recordó la figura poliédrica de este hombre del siglo XIX que fue político, abogado y masón.

Al acto, que fue presidido por el alcalde Augusto Hidalgo, acudieron los exalcaldes de la capital, Francisco Zumaquero, Emilio Mayoral , José Vicente León y Jerónimo Saavedra y el exsenador y tataranieto de López Botas, Diego Cambreleng.

El cronista oficial de Las Palmas de Gran Canaria, Juan José Laforet, señaló durante el relato de la biografía de Antonio López Botas, nacido en Las Palmas de Gran Canaria el 7 de diciembre de 1818 y fallecido en La Habana el 7 de mayo de 1888, que fue una de las «personalidades grancanarias más emprendedoras y preclaras del siglo XIX con un gran espíritu filantrópico».

«Hoy es considerado uno de los más ilustres alcaldes de esta capital; y en gran medida el alcalde por autonomasia del siglo XIX dado su persona, iniciativas, talento, patriotismo y no comunes dotes de mando», dijo el cronista del que fuera uno de los impulsores de la creación del colegio San Agustín, el Gabinete Literario, la canalización del Guiniguada, el derribo de las murallas de la ciudad, la construcción del puente de Palo; en otras iniciativas urbanísticas que contribuyeron al progreso de la ciudad durante los años que estuvo al mando del municipio (1861-68).

El decano del Colegio de Abogados de Las Palmas, Rafael Massieu Curbelo, desgranó su faceta como abogado y presidente de la junta directiva. Un cargo que ocupó durante 32 años, siendo el decano más veces reelegido de la historia del colegio. Massiu recordó que gracias a López Botas el colegio pudo tener su primera sede digna en la planta alta del edificio de la Audiencia, en la misma plaza de San Agustín, hasta que años después se trasladaron a la actual sede. También resaltó que gracias a su trabajo en las Cortes como diputado logró mantener las Audiencias Provinciales de Canarias, Palma de Mallorca y Pamplona, que estaban a punto de desaparecer.

El alcalde Augusto Hidalgo, por su parte, se refirió al papel que tuvo como editor de los primeros periódicos que se publicaron en la ciudad como El Pueblo y El Porvenir de Canarias –también editó la Revista del Foro Canario del colegio de Abogados- y, por tanto, creador de opinión pública.

«Tenemos la obligación de recordar y honrar la memoria de uno de los alcaldes más inolvidables que hemos tenido, cuyo lema era todo por y para Gran Canaria», puntualizó el alcalde sobre Antonio López Botas, que junto a otros hombres de su época contribuyeron a mejorar la ciudad durante la segunda mitad del siglo XIX aprovechando el rendimiento del cultivo de la cochinilla.

Su tataranieto Diego Cambreleng habló a los presentes de su trabajo como diputado en las Cortes españolas y de su papel en la revolución La Gloriosa (1868) que mandó al exilio a Isabel II y favoreció el Sexenio Democrático. También de su trabajo en la reforma de los establecimientos penitenciarios. «Mirando sus papeles encontré una carta de un preso de Chipiona que le escribía para lograr su liberación», dijo sobre su fama.

Conocido como Palmas 2 en la Logia Afortunada, Antonio López Botas fue venerable maestro. Su labor altruista le llevó incluso a veces a poner dinero de su bolsillo lo que le llevó a morir casi arruinado en La Habana, a donde llegó para ser fiscal y evitar los enfrentamientos políticos. Allí fue enterrado en 1888 hasta que veinte años después el Ayuntamiento decidió traer sus restos a la ciudad en 1902. Lourdes S. Villacastín.

Fuente: https://www.laprovincia.es/las-palmas/2018/12/20/mejor-alcalde-siglo-xix/1129990.html

 

 

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