LOS DISPARATES MÁS SONADOS DE MADRID, RECOGIDOS EN EL LIBRO DE ÁNGEL DEL RÍO

ESTE ÚLTIMO LIBRO DEL PERIODISTA, ESCRITOR Y CRONISTA OFICIAL DE GETAFE Y DE MADRID ÁNGEL DEL RÍO LÓPEZ, REÚNE LOS MÁS DESCABELLADOS ERRORES Y DECISIONES QUE HAN ACABADO CON BUENA PARTE DEL PATRIMONIO ARTÍSTICO Y CULTURAL DE MADRID

La obra junto a su autor

El cronista de la Villa Ángel del Río acaba de publicar libro nuevo (y van 38):Disparates de la historia de Madrid. Dos años ha dedicado a escudriñar archivos y hemerotecas para dar con algunos de los errores más sonados que han acabado con buena parte del patrimonio artístico de Madrid, en unos casos, o que han cambiado el desarrollo urbano y cultural, en otros. “Madrid reincide en sus errores y por eso es una ciudad viva” explica el periodista mientras hace un repaso desde el primer error histórico catalogado en el libro, que Madrid fue capital de Armenia, hasta los errores recientes de la reforma de la Gran Vía o la implantación de Madrid Central.

¿Cómo llegó Madrid a ser capital de Armenia? Exiliado, al rey armenio León V de Lusignan le ofreció el rey Juan I de Castilla el señorío de Madrid, Andújar y la actual Ciudad Real. León V decidió entonces instalarse en el Alcázar y fijar Madrid como capital de su perdido reino de Armenia. A los madrileños no les gustó que su ciudad fuera capital de un reino tan lejano y el monarca español estableció que esta capitalidad se extinguiría cuando falleciera León V.

Pero para este periodista, el desacierto más sonado fue el trasiego que supuso el traslado de un lado a otro de la Corte. Primero, de Toledo a Madrid (1561) por orden de Felipe II y después, a Valladolid (1601) gracias a la decisión de su hijo, Felipe III, para dar marcha atrás solo cinco años después tras haber sumido a Madrid en una crisis urbanística y económica.
El “intrigante” duque de Lerma estuvo detrás de estas decisiones, según explica este cronista de la Villa en el libro, con el fin de enriquecerse gracias a la especulación.

Aunque no es posible hablar de destrucción de patrimonio en Madrid sin recordar la desamortización de Mendizábal, como ha explicado el periodista a Madridiario. Diseñada para saldar las deudas de la guerra carlista, gracias a ella se disolvieron casi todas las órdenes religiosas poniendo en venta todas sus propiedades, entre ellas 540 fincas con sus conventos, algunos de ellos auténticas obras de arte.

Y pocos saben que parte de El Retiro fue sacrificado para construir un barrio residencial para la aristocracia, el que se alza entre la calle Alfonso XII y el Paseo del Prado. Más de 2.000 árboles fueron talados y la ermita de San Juan, derribada.

Otro fracaso sonado fue el de Azca como modelo de urbanismo de vanguardia, que “nació como una miniciudad con 500 empresas, 180 comercios, rascacielos y más de 43.000 vecinos”. En una época de “grandilocuencia y maximalismo” en el desarrollo urbano, se pensó que “la modernidad pasaba por una alta concentración de volúmenes, un crecimiento vertical de sus edificios y la suntuosidad de los rascacielos de Manhattan”.

En cambio hoy en día es una de las zonas más congestionadas de Madrid, según explica del Río, y constituye el fracaso más estrepitoso el urbanismo desarrollado en España”.

Sin inaugurar o sin terminar

Pero no todos los errores suponen destrucción, en Madrid algunos de los monumentos más importantes nunca llegaron a inaugurarse como el dedicado a Colón (por luto real), o el Arco de la Victoria y la estatua ecuestre de Franco. La plaza de toros de las Ventas tendría que esperar tres años para ser inaugurada, y el monumento a Cuba, 20, igual que el de Alfonso XII.

Otros disparates incluyen proyectos, algunos de ellos faraónicos, que nunca se ejecutaron o que se abandonaron sin llegar a completarse, como la construcción del canal del Manzanares para que Madrid pudiera ser puerto de mar. El río llegó a ser navegable hasta la décima esclusa, pero se renunció al proyecto casi 90 años después de comenzar las obras gracias, en parte, a la llegada del ferrocarril.

El disparate de la reforma de la Gran Vía

La Gran Vía se pergeña a finales del siglo XIX con un proyecto original que nada tiene que ver con el actual. A principios del siglo XX se ve que el casco urbano se ha quedado embutido, tiene dificultades para absorber el tráfico que genera y hay que hacer una gran vía de descongestión que una el oeste con el este. Se diseña en tres tramos y empiezan las obras con Alfonso XIII de la vía urbana más moderna de Europa.

Los solares los compraron grandes compañías que encargaron sus proyectos a los mejores arquitectos del momento y por eso la Gran Vía es el mejor escaparate de la arquitectura del momento, son joyas arquitectónicas. En aras de la limpieza del aire el gobierno del Ayuntamiento de Madrid decide remodelarla y ampliar aceras, algo que no tiene mucho sentido porque no era una vía estrecha por donde la gente fuese por las aceras apretada.

Disminuye la capacidad de vida neurálgica que tenía esta calle. Mejoras la calidad del aire en la Gran Vía pero sube en las zonas limítrofes, en la periferia, es de locos. Reformar la Gran Vía era innecesario, creo que ha sido un auténtico disparate.

Y Madrid Central le parece “otro gran disparate por lo mismo, quitas la circulación del centro y creas un gran problema de movilidad, porque esta es una ciudad de servicios que se tiene que abastecer diariamente y la gente está acostumbrada a comprar en el centro, sobre todo en estas fechas” y tampoco se salvan los semáforos de la carretera de Extremadura de entrar en este ranking de despropósitos. Como explica del Río, “gobernar una ciudad como Madrid es muy difícil, no ha habido alcalde que no haya cometido disparates”. Y parece que no lo habrá. Veremos… María Cano.

Fuente: https://www.madridiario.es/463609/los-disparates-mas-sonados-de-madrid-en-un-libro-de-amgel-del-rio

 

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