GRIPES, MEJILLONES Y SALSA VERDE

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Llegó el Nuevo Año.

Sol radiante y vientos fuertes en el Cantábrico.

Frío, toses, catarros, gripes y resacas de excesos nocheviejeros.

¡Un desastre!

Dicen los que saben de futuribles que 2019, al no ser bisiesto ni tener Pascuas «marcelinas», será un buen año; otros, seguidores de las predicciones de Nostradamus, auguran un «año malo» cargado de negros presagios.

No se qué decir, pero ante la duda vamos a ver si encontramos algún «remedio» para posibles males.

Bueno, pues dándole vueltas al asunto (y al bolsillo) es aquí donde entran en juego los MEJILLONES, el AJO y el PEREJIL.

Empecemos por el «bolsillo»; es decir, por la «cuesta de enero».

El mejillón es un molusco de exquisito sabor que, de momento, se oferta a precios muy asequibles.

Bajo en calorías (ahora que conviene adelgazar un poco), y rico en vitaminas como C , B1, B2 , PP y provitamina A (muy interesantes para combatir gripes y catarros).

¿Y cómo preparar los mejillones?

Miren ustedes. háganme caso y decídanse por la SALSA VERDE.

Este salsamento surge en tiempos de los siglos XIV y XV cuando la tristemente famosa «peste negra» asoló Europa causando numerosísimas muertes.

Y surge en los monasterios, cuna de saberes y de culturas.

Monjes estudiosos de las medicinas árabes, griegas y latinas, conocían las propiedades del AJO y del PEREJIL; aquel por la presencia de aliina y éste de apiina, como remedios ante dolencias infecciosas y, a la vez, estimulantes del apetito.

No lograron curar la peste, pero sí enriquecer la cocina con nuevos sabores para pescados y mariscos.

¡Ya está resuelto el problema!

Para este gripe venidera: Proteínas de bajo contenido calórico ricas en vitaminas A, B, C y PP complementadas con sustancias anticatarrales y estimulantes del apetito.

En una palabra: MEJILLONES EN SALSA VERDE.

Yo los acabo de preparar así:

Abrí los mejillones al vapor (humedecidos con una vaso de albariño DA OCA) y seleccioné su carne y el agua-vino de cocción. Reservé.

Aparte, en sartén, preparé una verde friendo dos dientes de ajo muy picadinos y añadiendo después un abundoso majado de perejil y el agua-vino de cocción de los mejillones junto con un poco de harina. Tras unos hervores llevé la salsa a una cazuela de barro, sumé los mejillones y nuevos hervores para, de inmediato, servir muy caliente.

Dice un cantar gallego que
«Para centolas, Malpica;
para zamburiñas, Noia;
para mexilons, A Cruña;
e para vieiras ,Arousa».

Será cierto, no lo discuto.

Pero … ¡qué mejillones se cultivan en las bateas de las rías de Pontevedra, Vigo… y de todas las Rías Baixas!.

Vean, vean mis mejillones para la gripe de enero.

Y si lo hacen a pantalla completa, curan hasta una neumonía.

¡¡¡FELIZ 2019!!!

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