LOTERÍAS DE NAVIDAD Y EL NIÑO, TODO POR LA PASTA

POR JOAQUÍN MUÑOZ CORONEL, CRONISTA OFICIAL DE CORRAL DE CALATRAVA Y POZUELO DE CALATRAVA (CIUDAD (REAL)

Diferencias clave entre los dos sorteos más populares

La Navidad, las Navidades o periodo navideño, comienza con la Nochebuena, y termina con la Noche de Reyes. Dos noches bien distintas, pero igual de largas, ilusionantes, motivadoras… agotadoras en suma, que se nos presentan enmarcadas por otras dos celebraciones bastante más paganas. Hablamos de los sorteos de las loterías de Navidad y del Niño.

Y es que con la Lotería de Navidad se abre realmente el período navideño, y los cantos de los niños (y niñas) de San Ildefonso son tal vez el villancico y prolegómeno más genuino, de todo un año de espera y también de ilusión… Dos semanas más tarde se nos presenta el epílogo de las Navidades (en plural), con el sorteo de la Lotería del Niño. Será en el Salón de Sorteos de Loterías y Apuestas del Estado a partir de las 12 horas del 6 de enero. Dos sorteos que vienen celebrándose inveteradamente el 22 de diciembre, y el 6 de enero (aunque hasta 1999 este último tenía lugar el día 5).

La lotería de Navidad tiene su razón de ser, en la más aséptica inclinación por tener abundancia en estos días… para compartir, naturalmente… que ya se sabe que es mejor tener que desear… Lo del Niño, en un tono mucho más naíf e infantiloide, bien seguro es que comenzó a aplicarse en atención a los pequeños que tan ardorosamente esperan la llegada de los Reyes Magos. Majestades que, dicho sea de paso, si vienen acompañadas de un significativo premio de lotería, serán mucho mejor recibidas.

LLEGAMOS AL NIÑO

Y hasta aquí hemos llegado, hasta la lotería de El Niño. Nuevas portadas de periódico volverán a mostrar al mundo que los ricos también lloran (al menos de alegría, por supuesto). Y nuevas multitudes de defraudados vilmente por la suerte esquiva, volverán a hacerse nuevos propósitos. Tan inútiles como los de comenzar con el año una vida más sana, más solidaria y algo más desnatada, como la leche. Que luego los michelines acechan inmisericordes…

Cuando apenas hace dos semanas que la popular Lotería de Navidad, se dejaba caer por algunas coordenadas de nuestro país, posibilitando en muchos hogares una Navidad distinta, ya tenemos encima el segundo de estos sorteos millonarios… Todos habremos tenido la oportunidad de competir en esa carrera hacia el premio gordo de Navidad, y todos volveremos a soñar con ganar… Pero una cosa es la verosimilitud del gordo, y muy otra es la certeza de resultar agraciado.

Y ya que hemos alanceado a nuestras dos loterías más tradicionales y esperadas, equilibraremos nuestra embestida incruenta con un repaso por la historia y diferencias entre estos dos pozos de la suerte. Estas son las principales diferencias entre el sorteo del Niño y el de Navidad. Aún hoy, pese a que nos acompañan desde hace años, seguimos preguntándonos que distingue al Gordo del Niño. La principal diferencia, o la que más puede que nos interese, es la de que El Niño “toca más”, en virtud de la distribución de los reintegros.

LOTERÍA DE NAVIDAD

La Lotería Nacional, importada de Nápoles en el reinado de Carlos III, se creaba el 30 de septiembre de 1763, y el 10 de diciembre se celebraba su primer sorteo de números, en la modalidad conocida actualmente como La Primitiva. Originalmente se hacían 12 sorteos por año, con un precio de 4 pesos por billete, y fue concebida para dedicar los beneficios a obras de caridad. Pero en 1811 se presentó un nuevo proyecto ante las cortes de Cádiz, destinado a nutrir de fondos a la Hacienda Pública, diezmada por la guerra de la Independencia.

Dicho y hecho. El 4 de marzo de 1812 se celebraba el primer sorteo de la Lotería Moderna, denominada así para diferenciarla de la antigua Primitiva. Y fue el 9 de marzo de 1771 la primera vez que los niños del Colegio de San Ildefonso ‘cantaron’ los números de la fortuna, estableciéndose así una de las tradiciones más populares, y que se mantiene hasta nuestros días.

En cuanto a la Lotería en Navidad, la primera vez que se sorteó fue el 18 de diciembre de 1811 en Cádiz, y el primer Gordo fue a parar al número 03604. Con un billete de 40 reales, podía lograrse un premio de 8000 pesetas. Pero no se le llamó ‘Sorteo de Navidad’ hasta el 23 de diciembre de 1892, que sustituyó la leyenda de ‘Prósperos de Premios’, que ya figura impresa en los boletos o billetes (hoy décimos) en la Navidad de 1897. ¿Vendrá de ahí lo de “Próspero Año Nuevo”?

Propiamente, la Lotería de Navidad acompaña a los españoles desde 1812, en plena Guerra de Independencia, y fue su impulsor el ministro del Consejo y Cámara de Indias, Ciriaco González Carvajal. Hoy en día el sorteo extraordinario del 22 de diciembre, es el más importante y popular de todos los sorteos de lotería de España, y supone un 30% de la facturación anual del organismo Loterías y Apuestas del Estado.

La mítica doña Manolita.

LOTERÍA DEL NIÑO

Algo más tarde nació la Lotería del Niño a finales del siglo XIX, con un objetivo bien distinto al actual. Así es. Lo creó la granadina María del Carmen Hernández y Espinosa de los Monteros, duquesa de Santoña, para nutrir de fondos a un hospital infantil de Madrid. Y en 1877 el rey Alfonso XII le eximió de pagar el impuesto del 4% que por aquel momento pagaban al Tesoro Nacional todas las rifas.

Fue institucionalizado el sorteo, en 1941, por el entonces Director General de Timbre y Monopolios, general F. Roldán. Y a raíz del rotundo éxito que supuso el primer sorteo celebrado (antes de la Epifanía del Señor), se decidió transformarlo al año siguiente (1942), en sorteo extraordinario.

Configurándose así como un sorteo con personalidad y denominación propias, hasta convertirse en el segundo sorteo en importancia de la Lotería Nacional, tras el de Navidad, por descontado. Naturalmente, estos sorteos existían con anterioridad, pero es a partir de 1966 cuando queda instaurada la denominación específica de El Niño.

SUS DIFERENCIAS

Las diferencias entre la Lotería de Navidad y la del Niño no son muchas, pero sí grandes. Este sorteo es muy esperado por los que se quedaron sin premio el 22 de diciembre. De hecho, un 30% de los agraciados en el Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad, reinvierten una media de 20 euros del premio en el del Niño. Al menos según hemos podido colegir, de la diversa información manejada para este trabajo.

Pero es claro que, desde la cuantía que uno puede recibir por el boleto premiado, hasta las posibilidades de que resultes o no agraciado, las diferencias son claras y significativas. Ya para empezar en lo tocante a los bombos, cuya mecánica es bien distinta en cada uno de los casos.

Es un hecho claro, que la lotería de Navidad reparte el doble de dinero que la del Niño, es decir, que el ‘Gordo’ es más gordo en Navidad. Un datos: el Sorteo del Niño reparte 200.000 euros por décimo (y por tanto 2 millones de euros a la serie), mientras que el Gordo de Navidad distribuye 400.00 euros por décimo (4 millones por serie premiada). Es preciso añadir, que el Gordo reparte un segundo premio de 750.000 euros por cada serie, y un tercero que alcanza los 250.000 euros.

Lotería de 2010 en euros.

MÁS REPARTIDO

Es un hecho que el Sorteo del Niño reparte menos dinero, pero más veces que el de su predecesor de Navidad. Fuentes de la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (SELAE) han señalado reiteradamente, que en el tradicional sorteo de enero existen tres reintegros (el 30% de posibilidades de que nos toque), mientras que en el del 22 de diciembre hay sólo uno, el de ‘El Gordo’ (tan solo un 10%). Al triplicarse la cantidad de reintegros, aumentan las posibilidades de acertar con una devolución.

Por el contrario, el Estado recauda bastante menos dinero en El Niño que en Navidad. Simplemente porque en el Niño se emiten muchos menos números y, consecuentemente, el importe recaudado es menor. Con una diferencia entre los 900 millones, y los 3.200 millones respectivamente. Para terminar, señalaremos otra de las grandes diferencias entre ambos sorteos. Se trata de los bombos utilizados al emitir los números premiados.

En el sorteo de Navidad se utilizan solamente dos bombos: de uno de ellos salen los números, y del otro el premio otorgado a dicho número. Por el contrario, en el sorteo del día de Reyes se utilizan bombos múltiples para extraer los números: un bombo para cada una de las cinco cifras que conformarán el número afortunado. Lo hemos visto frecuentemente, es fácil recordarlo: cada bombo arroja una bola que se corresponde con la decena de millar, unidad de millar, centena, decena y unidad, respectivamente. Mientras que la cuantía del premio asignado a ese número ya compuesto, viene determinada en otro bombo.

Lotería de 1938 en céntimos.

MÁS DATOS

En las loterías de Navidad y Primitiva, se dedica un 10 por ciento al reintegro, mientras que en la lotería de ‘El Niño’ y las loterías semanales, se destina casi un 30 por ciento. Esta es una de las razones por las que se dice que “en El Niño toca más”, ya que del 70 por ciento que se reparte de lo recaudado, en Navidad se va el 60 por ciento a premios, mientras que en El Niño se triplica la cantidad destinada a los reintegros.

Además de que toca más, tiene otra particularidad y es que el Estado se lleva menos dinero: solo se queda con el 32,95 por ciento de lo recaudado, un 3,091 por ciento menos de lo que ocurre en Navidad. Dos millones de euros a la serie, pero si toca a más personas, tiene como contrapartida que toca menos dinero.

El sorteo del Niño reparte este año 700 millones de euros (cada español juega 18’39 euros, el 0’22% más que en 2018). Se premia con 2 millones de euros a la serie o 200.000 euros por décimo, frente a los 4.000.000 de euros por serie o 400.000 por décimo, del Gordo de Navidad. También hay un segundo premio de 750.000 euros a la serie y un tercero de 250.000 euros a la serie. La emisión es de 40 series de 100.000 billetes cada una.

Otra diferencia es que la emisión del Niño es menor a la del Gordo: 45 series frente a las 160 de Navidad. Sin embargo, la cantidad de números que se sortean es la misma: 100.000. A diferencia del Gordo, El Niño reparte premios con un sistema más moderno, el de bombos múltiples. Cada bombo, como hemos dicho, arroja una bola que se corresponde con la decena de millar, unidad de millar, centena, decena y unidad, respectivamente. La cuantía del premio que se sortea en cada caso lo arroja otro bombo… Dicho queda. Que ustedes lo jueguen bien, y que lo ganen mejor.

Fuente: https://www.lanzadigital.com/

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