LOS HUEVOS ROTOS, QUE NO ESTRELLADOS, Y UN SONETO JOSEANTONIANO

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Huevos rotos con patatas fritas y jamón publicada en Internet por Cervecería ‘La Brava de Budapest’, en Torrejón de Ardoz.

Ayer, haciendo broma con el título, manteníamos un simpático diálogo “facebook” con Iván de la Plata, gran divulgador de la cocina y del fenómeno gastronómico actual, respecto a “los huevos de Lucio”; título que intenté matizar, para evitar interpretaciones malévolas, como “los huevos rotos de Casa Lucio”.

¿Qué son los huevos rotos, que algunos, con error de concepto, llaman estrellados?

Permítanme que les cuente una historia.

O varias, que si me pongo a hablar no me detengo.

En el “Madrid de los Austrias”, y concretamente en la zona de La Cava Baja, era este un lugar de reunión y de descanso de arrieros, diligencias, carruajes, muleros…, que venían a la capital con sus mercancías. Allí había tabernas, posadas, restaurantes modestos para “servir de comer” a clientela tan humilde y tan variada.

Uno de ellos, fundado en 1720, fue LA POSADA DE SAN PEDRO, también conocido como EL MESÓN DEL SEGOVIANO. Este establecimiento mantuvo su “vitalidad” hasta bien entrado el siglo XX.

En la década de 1970 fue adquirido por don Lucio Blázquez quien, tras una profunda remodelación de instalaciones y manteniendo lo tradicional de la cocina madrileña y castellana, le dio el nombre de CASA LUCIO.

Por CASA LUCIO pasaron y pasan clientes de todo tipo y condición social; desde reyes y altos cargos políticos hasta humildes provincianos como un servidor de ustedes.

¿Para qué?

Pues para degustar los afamados HUEVOS ROTOS, que no son otra cosa que huevos fritos “estrapayaos” (así lo decimos en Colunga) sobre un lecho de patatas fritas.

La yema , al romperse, se desparrama sobre las patatas a modo de baño…y todo el mundo alaba y pondera el invento.

¿Huevos rotos o huevos estrellados?

Si consultan en el Diccionario verán que una de las acepciones de “estrellar” es la de arrojar una cosa sobre otra para hacerla pedazos.

Pero… (y “en los peros está el quid”, que decía Vital Aza), si se trata de huevos debe entenderse como FREIRLOS.

Otro error, a juicio de don Ángel Muro quien, en El Practicón (1895) distingue entre HUEVOS FRITOS (separación de claras y yemas, ligero batido de claras y fritura en aceite para, de inmediato, añadir las yemas y terminar la fritada) y HUEVOS ESTRELLADOS o huevos enteros (clara y yema) “lanzados” sobre aceite caliente para su fritura, a ser posible “con puntilla”.

Por tanto, creo que hemos de distinguir los tres conceptos HUEVOS ROTOS, HUEVOS ESTRELLADOS Y HUEVOS FRITOS. Aunque, eso sí, los tres tienen algo en común: La fritura en aceite y la compañía de patatas fritas y, si es posible, chorizo o jamón ligeramente pasados por la sartén.

Ahora les cuento otra historia.

Cuando don Lucio Blázquez adquirió El Mesón del Segoviano y encargó la decoración de sus instalaciones, el decorador eliminó muchas cosas antiguas, sin aparente valor, que allí había y que pasaron a revendedores en el Rastro madrileño.

Allí, el periodista y escritor José Luis Pécker (1927 -2007), locutor de radio y presentador en TV, encontró un plato de cerámica, procedente de El Mesón del Segoviano, con un soneto escrito nada menos que por JOSE ANTONIO PRIMO DE RIVERA.

Un tesoro que “se le escapó” a don Lucio.

Este es su texto bajo el título “COMIDA EN EL MESÓN DEL SEGOVIANO”:

“Hoy ha comido el Nuncio en la Embajada.
¡Bien debió de cenar Su Señoría!
Pero yo por su cena no daría
la cena sin igual de esta posada.
¡Oh insigne sopa de ajo! ¡Oh ensalada!
¡Oh cordero que a jara trascendía!
¡Oh rubios bartolillos! ¡Oh judía
con trozos de chorizo decorada!
¡Oh glorioso yantar de achuras viles!
¡Oh viña castellana y andaluza
de vinos bulliciosos y viriles!
¡Oh aceite venerable de la alcuza
que los mismo alimentas los candiles
que alimentas al que come la merluza!

¡Animo, amigos! Yo, para mi comida de hoy, prepararé unos tortos de maíz con huevos estrellados y fritura de picadillo picantín.

No envidio los huevos rotos…porque yo no gusto de “los huevos explotaos”.

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