ARGÜELLES, FRIXUELOS Y NUEVOS MODELOS DE ENSEÑANZA

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Mercado en la entonces PLAZA DE ARGÜELLES, la casa de la izquierda era la de ese singular personaje, alcalde, diputado en Cortes… y lo otro.

«Al día siguiente llegamos muy temprano a Colunga, lindo pueblecito, situado en una elevación del terreno, entre frondosos castañares. El pueblo es famoso, al menos en Asturias, por ser cuna de Argüelles, padre de la Constitución Española».

No se asusten, amigos riosellanos. Este disparate no es fruto de mi imaginación calenturienta ni de mi acendrado «colunguesismo». Tal parrafada salió de la pluma, culta y errónea a la vez, de Mr. George Borrow, conocido como «Don Jorgito el Inglés», famoso divulgador de la Biblia (en su traducción anglicana) en la España de los años de 1830-1840. Todos sus recuerdos y memorias fueron descritos en su libro LA BIBLIA EN ESPAÑA, editado en Inglaterra en la segunda mitad del siglo XIX y en España, ya traducido, en 1921 con prólogo de don MANUEL AZAÑA, importante personaje de la II República española.

¿En qué se equivocó don Jorge?

Pues sencillamente en confundir al riosellano don Agustín Argüelles Álvarez, «El Divino» (1776-1844), abogado, político, Presidente de las Cortes, preceptor de la reina (niña) Isabel II, y padre de la Constitución Española de 1837 (si no me equivoco), con su sobrino JOSÉ AGUSTÍN ARGÜELLES, un curioso personaje que fue alcalde en Colunga, en el siglo XIX, y uno de los que reformó, modernizándola, la villa.

Este hombre vivía en la casa que luego fue de don Braulio Vigón, y después comercio conocido como Casa Vigón. En recuerdo de don José Agustín a la plaza donde se ubicaba su casa se la llamó PLAZA DE ARGÜELLES; después, pasada la guerra civil 1936-39, Plaza del General don Juan Vigón y actualmente, «bordeando la ley de Memoria Histórica», PLAZA VIGÓN (que, lógicamente, la juventud de hoy no entiende a qué se refiere ese nombre).

Por cierto, en ese libro de Borrow se cuenta la muerte de aquel coronel Escandón, famoso en la guerra de la Independencia, después brigadier y acendrado absolutista, contrario a la ideología liberal, que fue condenado a muerte y ejecutada esta de forma brutal: se le llevó desde Oviedo a La Coruña y. atado con una soga por el cuello, fue «paseado y remolcado por la mar hasta que falleció ahogado».

Del coronel Escandón y de su valentía durante la guerra de la Independencia guarda recuerdo esta copla:

«El coronel Escandón
gasta canana de plata,
que la ganó a los franceses
en el puente de La Espasa.»

Les cuento todo esto siguiendo la propuesta que apuntaba un líder político actual al presentar el modelo educativo para los niños asturianos, invitando a que cambien el estudio de los hórreos y de los frixuelos por los trabajos «de Jovellanos y Argüelles».

Como de los frixuelos ya escribí muchos comentarios y a ellos me remito, aquí y ahora brindo este sobre «el otro Argüelles», que no era «Divino», pues antes de ser alcalde en Colunga estuvo procesado y preso en el Castillo del Morro, en La Habana, «por no sé qué trato de blancas » (y supongo que también negras y mulatas)) con alguna «mafia» americana USA.

A ver si nuestros jóvenes colungueses se enteran de la historia de que también en nuestro suelo hubo «Argüelles».

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