PLAYA DE LA GRIEGA. POEMA DE XUAN XOSÉ SÁNCHEZ VICENTE

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Camino Gutiérrez Gutiérrez publicada en VERANOS EN COLUNGA como muestra del «permanente y variado maquillaje» que sufre nuestra playa colunguesa.

No es mi propósito, aquí y ahora, discutir sobre la toponimia de esta playa colunguesa (es decir, del municipio de Colunga, no de la parroquia de Colunga), cuyo nombre de LA GRIEGA es aceptado desde, al menos, la primera mitad del siglo XIX.

Hay historiadores que propugnan el nombre de «Arenal de Sancti Johannes del Mar», basando su propuesta en documentos con data de siglos anteriores al XIX.

Yo, cuando era «nenu», nunca dije eso de La Griega ni Arenal de San Juan; sino que distinguíamos DOS PLAYAS separadas por la ría; es decir, por la desembocadura del río Libardón. Una era la PLAYA DE COLUNGA, al oeste; la otra, al este, era la PLAYA DE SAN JUAN.

Ambas cambiantes en extensión pues la ría, en su respuesta caprichosa a las mareas y a «les mareones», unas veces «arrimaba» hacia el oeste perjudicando a la playa de Colunga, y en otras se desplazaba hacia al este perjudicando a San Juan.

Y de rechazo, venían los «cambios de arena». Y, así, aparecían arenales donde antes había piedras; o se mostraban pedregales antes cubiertos por arena.

¡Vaya!, que nuestra playa colunguesa lo tiene todo: belleza, colorido, sorpresa …Es una moza presumida y gayaspera.

Bueno, pues siguiendo con esta serie de poesías que se han escrito sobre aspectos de nuestro concejo (y que iré desgranando para ustedes poco a poco), hoy «repetimos autor». Es el catedrático, político y extraordinario literato Xuan Xosé Sánchez Vicente. Este es su poema «PLAYA DE LA GRIEGA»:

«Enantes, tres la herba, blandiu y secu sable;
onde´l desnudu pie flunde y con esfuerzu avanza.
Sucu dempués y, llueu, dorada fariña de maíz,
onde la mar borda en zis-zas la greca´l so fuxir
entre arume a salitre y ocle vivo.
Llienta llarga llanura de dorada fariña
que se prolonga en sal, n´azul y n´horizonte
y onde´l pie ye breve escatafín que nagua l´agua.
Sarreu a esti llau; sarreu y monte;
al otru, la llarga oriella de la mar, la llastra
que s´espurre adormida hasta facese cuellu nel so puertu,
pa esguilar dempués pe la lladera,
concreta en casa y piedra en piedra,
hasta facese faru y perru en San Roque,
onde´l güeyu vixila´l barcu y el pedral
y la llienta llanura de dorada fariña
que se prolonga en sal, n´azul y n´horizonte»

«…Y DE LLASTIENTES PICOS».

Trabe. Oviedo 1999

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