DE LA MATANZA DEL GOCHU Y OTROS CUENTINOS

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Una matanza en la montaña central asturiana. / Foto de Eladio Begega

Estamos en tiempos de matanza del cerdo (del gochu, decimos en Asturias), días de trabajo familiar y vecinal donde la convivencia y el rito regían labores y descanesos.

Días que hoy se han perdido prácticamente porque ya no «se críen gochos n la casa» y resulta más rentable y descansado comprar los productos ya elaborados.

¿Qué nos queda de aquellos días?

Casi podríamos decir que todo aquello que reivindican como tradicional en las Jornadas Gastronómicas destinadas a la matanza que organizan Ayuntamientos, pueblos, Asociaciones de Vecinos o de Hostelería local, etc.

Amieva, en el oriente asturiano, pongamos por caso y ejemplo, celebrará su Matanza en estos días de febrero en oferta de platos muy apetitosos como sopa de fégadu, pote de berces, callos, adobu fritu, huevos fritos con picadillo y tortos, pantrucos (que llaman boronchos)… Todo aquello que nos regala el cerdo (que lo es todo) porque de este animal gustan hasta los andares.

Lo decía el refranero: «Desde la cabeza hasta el rabo todo es bueno en el marrano». Y añade: «Cuarenta sabores tiene el puerco… y todos buenos».

Ayer un servidor, que suele ver programas de RTPA, se quedó un poco extrañado al comprobar la ignorancia que ya tenemos en Asturias respecto a nuestros productos y a nuestras costumbres.

Preguntan a un concursante qué embutidos, derivados del cerdo, conoce.

Salvo chorizos, sabadiegos y morcillas desconocía toda nuestra rica oferta chacinera. Ni botillos (butietsus), ni longanizas (tsinguanizas), ni choscos, ni xuanes, ni moscancia, ni fariñones (que sin embutir serán pantrucos y probes)… Sólo le faltó decir que sí conocía las salchichas de franckfurt.

Y ya que hablamos de matanza (tiempos aquellos que el peso de un cerdo se expresaba en ARROBES) recuerdo una historieta que don Jorge Vigón, colungués, cuenta en su libro «Tercera Vuelta».

Eran tiempos de elecciones municipales y unos candidatos a concejalía, solicitando el voto a un elector, le ofrecían como regalo un braguero. A otro, al preguntarle su deseo, contestó: «Mire señor, yo, de vendeme, véndome como los gochos: ¡al pesu! Y como peso SEIS ARROBES, cobro 72 duros; a duru el kilo».

Una arroba (adelanto el dato) es la cuarta parte de un QUINTAL.

Y ya que hablamos de «arrobas» y de unidades tradicionales de peso (lo correcto sería decir «de masa»), vamos a hacer una encuesta de conocimiento colungués.

A.- Partiendo del dato anterior ¿A cuántas arrobas y a cuántos kilogramos equivale UN QUINTAL?

B.- Una FANEGA, que contiene 4 CELEMINES y 8 COPINOS, equivale a 64 kg. ¿Cúantos kg tiene 1 COPÍN?

C.- Una MITADA o una MITAÍNA es la mitad de mediu copín. ¿A cuántos kg equivale? ¿Y cuál es el peso de MEDIU COPÍN?

D.- ¿Por qué a la mitad de «mediu copín» se la dice «UNA MITAÍNA»?

¡Ánimo y a responder como si estuviéramos en los cuentinos de la cena de matanza!

Sin Comentarios.

Responder

Mensaje