PEQUEÑOS MUNDOS • LOS CRONISTAS COMPONEN LA HISTORIA MENUDA DE LAS VILLAS, PUEBLOS Y CIUDADES CON LOS PERSONAJES QUE LES DIERON VIDA

Francisco de P. Momblanch García, cronista de Benilloba (Alicante).

José Ramón Sanchis, cronista oficial de Aldaia (Valencia).

Para presentarse a las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 formando parte de una candidatura monárquica digo yo que había que tener un par. Un par, al menos, de ideas y convicciones. Pero Francisco de Paula Momblanch Gonzálbez se presentó, igual que poco después, ya declarada la República, estuvo en las constituyentes en una candidatura de derechas.

En los primeros setenta, en la redacción de LAS PROVINCIAS, los novicios veíamos pasar hacia el despacho del director a un señor serio y discreto que llevaba sus colaboraciones sobre temas valencianos en un sobrecito. Trabajaba en la Caja de Ahorros, decían unos. Eso fue antes, terciaba otro: ahora tiene un pequeño despacho de abogado. Con todo, lo que evidentemente llenaba la «otra vida» de aquel hombre, era escribir e investigar. Sobre asuntos valencianos, sobre leyendas y pueblos, sobre personajes, momentos e historias de una región, la nuestra, que tiene más riqueza fuera de las murallas de la gran ciudad que dentro. Al final, hubo un redactor mayor que nos dio la clave necesaria: don Paco es el cronista oficial de Muro de Alcoi. No se hable más…

El jueves, tras una comida de hermandad, hubo relevo de presidentes en la Asociación de Cronistas Oficiales del Reino de Valencia. José Ramón Sanchis Alfonso, cronista de Aldaia y responsable durante décadas del Archivo de Torrent, ha alcanzado la presidencia de la entidad, tras unas elecciones a las que ya no quiso presentarse Francisco de P. Momblanch García, cronista de Benilloba, abogado también, e hijo de aquel esforzado que escribía en nuestras páginas sobre los ilustres valencianos que dan nombre a las calles.

Animoso y cordial, rejuvenecido cuando prepara rutas turísticas por tierras castellanas, Momblanch ‘Junior’ ha llevado con mano amable una Asociación de Cronistas que tomó en el año 2000, cuando Jaume Brú i Vidal, el cronista de Valencia y Sagunto, faltó de forma repentina. Todo, ahora, es más discreto y pequeño de lo que fue. Todo ahora, en el mundillo de los cronistas, se centra en saber si las corporaciones municipales hacen caso, exprimen o ignoran a unas personas, de neta raíz vocacional, que por encima del lustre oficial lo que adoran es invertir horas en buscar y mirar papeles viejos para reconstruir con mimo la historia, pequeña o grande, de cada pueblo, villa o ciudad, con las personas que les insuflaron vida.

Sanchis Alfonso, hace unos días, presentó el fruto de su trabajo de años sobre Aldaia: mil páginas, una verdadera enciclopedia sobre la población. Momblanch, el jueves, recordaba que hace un siglo, en 1919, su padre se atrevió a ser el primero en escribir, en su tiempo, sobre San Vicente Ferrer y su influencia política en la Valencia foral. «Hay ayuntamientos donde no saben ni qué hacemos», se decía el jueves en medio de un relevo que se desarrolló sin ceremonia pero con emoción. Pero eso es el pequeño mundo de los cronistas. Donde las cosas del ver, oír y contar no tienen remedio.

Fuente: https://www.lasprovincias.es/ – F. P. PUCHE

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