FLAN DE AFUEGA´L PITU Y LAS DOS MARÍAS QUE DICEN «UNA»

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA /ASTURIAS)

La Sagrada Escritura narra que en aquellos tiempos de la esclavitud judía en Egipto, y cuando las leyes prohibían a las judías tener hijos varones (a los que había que sacrificar al nacer) «una mujer hebrea parió un niño tan precioso que decidió salvarlo» («mulier haebrea peperit filium quem cum videret elegantem voluit servare). Lo colocó en una canastilla embreada y lo «soltó» por las aguas del Nilo. Lo encontró la esposa del Faraón y lo adoptó como suyo.

Ese Niño fue Moisés, hijo de Amran y Jacobed, el más pequeño de tres hermanos, Aarón y Miriam, la mayor, conocida como Miriam o María La Profetisa.

Moisés, ustedes lo saben porque habrán visto la famosa película «Los Diez Mandamientos», fue el encargado por Yahvé de liberar al pueblo judío y guiarlo hacia la Tierra Prometida (Israel).

Demos un salto en la Historia y vayamos a los siglos primeros de nuestra era cuando la Alquimia era escuela de investigación y de sabiduría para, sobre todo, encontrar el «elixir de la eterna juventud» y la «piedra filosofal» capaz de transformar en oro todos los metales.

Uno de los «instrumentos alquímicos» en los siglos III y IV (y siguientes) era «el huevo filosofal» (una especie de retorta de vidrio capaz de soportar la temperatura del «atanor» u horno.

Este horno constaba de tres partes o cuerpos y no calentaba uniformemente las sustancias contenida en el huevo filosofal.

Y es aquí cuando una de las mujeres más sabias en la vieja Alquimia, también llamada Miriam, descubre que puede calentarse uniformemente el huevo filosofal si este se introduce en un baño de agua calentado en el atanor.

Es la técnica conocida como «baño María».

Pero, ¡ay amigos!, cuando la Alquimia llega a la Europa Cristiana y a los alquimistas, en muchos casos, se les considera BRUJOS con posibilidades de castigos inquisitoriales… surge la solución al problema.

Bastaba adjudicar a María la alquimista alejandrina (siglo IV) el ser la herman de Moisés o María la Profetisa.

De este modo, ¿qué inquisidor se atrevería a condenar a quien siguiera las directrices de «MARÍA LA JUDÍA»?

Hoy domingo, 20 de enero de 2018, Morcín hace fiesta a los quesos de afueg´l pitu; quesos «universales» de la asturianía y del mundo entero pues ya la Biblia nos cuenta en el Libro del Éxodo cómo los hebreos, bajo la guía de Moisés y Aarón, ya elaboraban quesos frescos en su peregrinaje por el desierto. ¿Se dan cuenta? ¡Otra vez el recuerdo de Miriam la Profetisa!

Y para celebrar este certamen-fiesta, con pregón de don Rafael Secades, alma mater de la Cofradía de Amigos de los Quesos de Asturias, recordaremos a María la Alquimista cuajando al «baño María» un flan de queso asturiano «afuega´l pitu».

En un cuenco se baten muy bien hasta homogenizar la mezcla medio bote de leche condensada, medio litro de leche, 150 g de azúcar y 150 g de queso afuega´l pitu blanco y muy fresco. Puede utilizarse batidora.

Cuando la mezcla sea homogénea se añaden 4 huevos (clara y yema) batiendo con varilla hasta, de nuevo, conseguir otra mezcla perfecta.

Se lleva A UN FLANERO troncocónico, previamente caramelizado en fondo y paredes, y cuaja al «baño María». Puede hacerse en olla rápida y el cuajado tarda unos 10 minutos escasos en lograrse.

Enfría, se desmolda y se ofrece en compañía de helado de vainilla (si se desea ese complemento).

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