¡RÁPIDO, RÁPIDO! ¡AL NUEVO RÁPIDO! SIDRERÍA-BURGUER EN LLASTRES

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Verán ustedes.

Tal como están las cosas en la actualidad hay que reconocer humildemente que la hostelería del concejo de Colunga gravita básicamente sobre la Villa y Puerto de Lastres.

En la villa-capital, Colunga, han cerrado varios establecimientos hosteleros (creo que alguno reabrirá prontamente) y la apatía empresarial se deja sentir.

Es una pena, pero es así.

Lastres tiene una serie de factores a su favor que hacen de esa villa un foco de atracción turística. Es Puerto pesquero y Puerto Deportivo, con todo lo que eso conlleva en calidad de materias primas (pescados y mariscos) y presencia de visitantes. Lastres, por otra parte, tiene el Museo Jurásico muy cerca y eso se deja notar mucho. Y Lastres, aunque ya es recuerdo, gozó del protagonismo de aquella serie televisiva (cursi a más no poder) conocida como DR. MATEO; escaparate al mundo de paisaje, playa, urbanismo singular de marinería del norte.

Los llastrinos, como costumbrismo marinero, siempre fueron «gente de chigre» en sus jornadas de descanso y de arribada. Que si «una pinta», que si «media de vinu», que si «una entera», que si «un cacharru»… Y gentes alegres, un tanto voceras, muy futboleras, muy animosas y, ¡cómo no! muy sidreras.

La gastronomía llastrina es básicamente una cocina marinera. Besugo a la espalda, lubina al horno, calderetas, arroz con bugre, calamares afogaos, calamares en tinta, bonito a la plancha, raya al ajoarriero, sardines a la plancha, andariques, centollos… Y ahí están, en muestrario de buen comer, un buen número de restaurantes con ofertas muy tentadoras.

EL RÁPIDO es -fue- una sidrería-restaurante- merendero de larga historia llastrina. No sé cuándo se fundó, pero debió ser en tiempos de cuando Franco era cadete. Yo, que soy viejo, lo conozco desde rapaz y, al pasar por varios dueños, fui muy cliente del establecimiento.

Actualmente, desde hace unos meses, EL RÁPIDO, aún manteniendo su clasicismo (sidrería-bar-merendero) ha dado un nuevo giro a su oferta. Es una «SIDRERÍA BURGUER», palabra ésta que no me gusta, pero que es muy expresiva a mi entender «de vieyu»: UNA SIDRERÍA P´AL PICOTEO.

Es decir, para gozar en variedad de tapas, cazuelitas, medias raciones, bocadillitos, frituras, asados en plancha… Todo bien complementado con buena sidra asturiana (por supuesto).

Eutimio, El Descanso, El Mirador, El Cafetín, el Bitácora, Marbella, El Barrigon de Bertin -por sólo citar algunos- son restaurantes de «comida mimosa»; es decir, cuidada con mimo de artista.

Y en todos lo de Llastres, hay calidad y buen trato al cliente.

A EL RÁPIDO se va de picoteo y de sidra, siempre con alegría y buen humor, porque «Llastres ye así, manín: folixeru y muy mimosu».

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