INCREIBLE, PERO CIERTO

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

¿Recuerdan?

Hace unos días, tratando de los asturianos «potes de berces», comentaba cómo en uno de mis libros («Entre cocinas y manteles») editado por ALSA, los duendes de imprenta (trasgos, diaños burlones, etc.) habían hecho la trastada de cambiar una P por una B en el título «Los sanos potes de berzas» y, así, apareció aquello de «Los sanos BOTES de berzas».

Pues héte aquí que ayer, grabando en Villaviciosa una entrevista para una TV, me sucedió «este sucedido».

Estábamos grabando en la SIDRERÍA-RESTAURANTE «BEDRIÑANA», cuyo propietario, Amable, hace honor a su nombre por la calidad humana que regala, en una charla muy distendida y simpática me dice: » ¡Oiga! Pues no se equivocó en nada porque hay una empresa de Gijón, La Polar, que enlata berzas.

Le voy a regalar un BOTE».

¡Hostibus! ¡No me Judas, Macabeo!, dije para mis adentros. Yo sospechaba que era profeta, pero no tanto.

No. No piensen que soy un blasfemo o «mal hablado».

Hostibus es el ablativo plural de la palabra latina hostis (el enemigo) y puede traducirse como «con los enemigos». Por otra parte Judas Macabeo, hijo de Matatías (no, tampoco piensen mal al leer este nombre), sucedió a su padre en la rebelión de los judíos (año 166 a.d.C.) contra la dominación seleúcida griega, heredera del imperio de Alejandro Magno en el Oriente Próximo.

Parece ser que el apodo de «macabeo» procede de la palabra hebrea «maqqaba», con significado de «martillo o maza». Judas «el Macabeo» dedicó sus esfuerzos en andar a golpes «con los enemigos».

¿Entienden ahora el porqué de mi exclamación?

No, si ya lo decía un paisano de mi pueblo; «En esti mundu tou cae en copla y tou ye verdá».

Y como ya traté tantas veces del pote de berzas, hoy dedicaré las berzas de este BOTE a preparar un guiso con berberechos y langostinos.

No se la causa, pero mi subconsciente sospecha que va a ser un éxito.

Lo haré así:

Freiré las cabezas de los langostinos, añadiré agua y después de aplastarlas con un tenedor, colaré el caldo. Con este caldo y el de los berberechos coceré las berzas picadas en menudo-mediano.

Haré las colas de langostinos al ajillo y junto con los berberechos lo sumaré todo a las berzas cocidas y escurridas. Unos hervorinos más… y a ver qué pasa.

Ya les contaré el resultado.

Desde aquí mi agradecimiento a Telecable y a Amable, de Sidrería Bedriñana (Villaviciosa).

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