MEMORIAS DEL CONCEJO DE PARRES 1835-1985 (XIX)

POR FRANCISCO JOSÉ ROZADA MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE PARRES-ARRIONDAS (ASTURIAS)

Edificio de Telégrafos.

Telégrafos de Arriondas abrió sus puertas el día 15 de noviembre de 1908.

Y ahí sigue el mismo edificio con las iniciales MJ de su primer propietario, en la piedra clave bajo el balcón central de su fachada.

Era el mes de marzo de 1908 cuando se le abonaron a Electra Parraguesa 30 pts. por instalar una luz en la carretera que conducía a la estación del ferrocarril y por la renovación de lámparas del alumbrado público, además de otra próxima a la estación del recién inaugurado tranvía de Arriondas a Covadonga.

A los vecinos que construyeron la primera acera de cemento de Arriondas (desde el puente sobre el Sella hasta las estaciones) la Corporación prometió abonarles una ayuda de 1.000 pts. en cuanto justificasen la inversión.

Era cosa habitual convocar las sesiones municipales en dos fechas diferentes, por ejemplo: los jueves a las dos de la tarde y -nuevamente- los sábados a la misma hora.

De modo que si en la primera convocatoria no estaban presentes la mitad más uno de los concejales (aún llamados «individuos»), se volvía a convocar la sesión para el sábado.

Otras veces eso mismo ocurría con dos horas de diferencia entre la primera y la segunda sesión.

Algo insólito en cualquier país civilizado, pues se castigaba a quienes acudían a la primera sesión y se premiaba a los que lo dejaban para última hora o para otro día.

Así fue durante décadas y décadas, con todo tipo de gobiernos municipales en las Consistoriales.

De hecho, aún queda semejante rémora en la España de nuestros días, cuando se convocan reuniones, presentaciones, charlas, conferencias o similares y no comienzan a la hora prevista, castigando a quienes cumplen con la hora anunciada y premiando a los que acuden diez, quince o veinte minutos después.

¡Ah! y sin que el presentador o presentadora se “corte”, señalando que son minutos de “cortesía”… (cuando debería llamarlos minutos de descortesía…para los que llegamos a la hora).

Spain… con sus malas costumbres y tradiciones, porque ocurre incluso actualmente con el inicio de las sesiones en el Congreso de Diputados y en el Senado.

Volvamos a 1908. El concejal Francisco Pandiello solicitó -muy razonablemente- que se multase a los concejales que no justificasen su ausencia, cosa que no se llevó a cabo por ser mayoría los que no cumplían con su deber; de forma que hubo veces en las que se suspendieron hasta cuatro sesiones -todas las de un mes, ya que había una semanal- por falta de asistentes.

La extracción de piedra en El Pilanegro era ya una auténtica “romería”, pues eran decenas los autorizados a explotar dicha cantera, dividida en parcelas.

El concejal antes citado solicitaba que los muchos carreteros que allí trabajaban pagasen la cuota legal establecida, para poder así reparar los destrozos que causaban en la carretera de tránsito.

Y el 9 de mayo de 1908 la Dirección General de Correos y Telégrafos concedió a la villa de Arriondas “una estación telegráfica limitada para toda clase de servicios”, cuya apertura se llevaría a efecto cuando dispusiese de personal. Para ello solicitaron un croquis de las oficinas y de la vivienda para el encargado.

La Corporación había solicitado la estación de telégrafos un año antes, el 13 de abril de 1907 y se comprometía a pagar a un empleado para repartir los telegramas, así como 15 pts. mensuales para gastos de material de oficina, hasta que dicha Dirección General se hiciese cargo de esos servicios.

Como esta gestión y logro se debió al diputado en Cortes Manuel de Argüelles y Argüelles, la Corporación le concedió por unanimidad un “voto de gracias”, expresión típica de una pública y solemne expresión de agradecimiento.

Y así se abrió concurso para alquilar casa en condiciones para oficina y vivienda del encargado.

Los propietarios de tres edificios presentaron solicitud para que fuesen la sede de Telégrafos en Arriondas y pedían como renta entre 296 pts. anuales el más barato, 300 pts. otro y 450 pts. un tercer inmueble, el de Manuel Junco, quien ofrecía el segundo piso del edificio situado frente a la estación del tranvía.

El Ayuntamiento eligió este último “por reunir las mejores condiciones y bajar el precio a 420 pesetas anuales”.

Telégrafos de Arriondas abrió sus puertas el día 15 de noviembre de 1908 y su primer oficial fue Antonio Sierra y la Corporación nombró ordenanza interino a Anacleto Fernández con un sueldo de 450 pts. anuales.

…Y ahí sigue el mismo edificio con las iniciales MJ de su primer propietario, en la piedra clave bajo el balcón central de su fachada.

De cómo este edificio pasó de manos de su propietario Manuel Junco a las de la familia de José Aquilino Pando no corresponde a estas líneas comentarlo, pero sí de los otros seis destinos que tuvieron sus pisos y bajo iremos hablando a medida que estas “memorias” lo vayan requiriendo.

Anacleto Fernández -el primer ordenanza interino de Telégrafos- ya trabajaba para el Ayuntamiento transportando bagajes y suministros, incluso alguna vez tuvo él mismo que anticipar el dinero, pues consta que le debían 366 pts. desde 1892, cantidad que la Diputación había ingresado en aquella fecha.

Anacleto -también bagajero parragués- hacía un poco de todo, y así un día le encontramos recibiendo en la estación a una pobre mujer de San Juan de Parres que había estado cinco años en el hospital y había que buscarle alojamiento Arriondas o en algún pueblo, ya que -en caso contrario- habría que llevarla a la Malatería de Vallobal.

El Ayuntamiento encargó al cura de San Juan de Parres que buscase a alguien en aquella parroquia que quisiera alojarla en su casa.

Todo un reto para una mujer con graves problemas en la piel que la habían retenido hospitalizada un lustro.

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