BONAVAL: LA RESURRECCIÓN DEL CÍSTER

“ALFONSO VIII DE CASTILLA CONCEDIÓ AQUEL «BUEN VALLE» A UNOS POCOS MONJES CISTERCIENSES, A LOS QUE PUSO COMO CONDICIÓN QUE LO OCUPASEN VELUT PRECARIUM –COMO DE PRESTADO– Y QUE, TAMBIÉN, CUMPLIERAN CON UNA DOBLE MISIÓN: LA DE REPOBLAR SU ENTORNO Y LA DE SERVIR DE BARRERA EN EL CASO DE UNA NUEVA INVASIÓN AGARENA”, EXPLICA EL CRONISTA PROVINCIAL DE GUADALAJARA, ANTONIO HERRERA CASADO

El monasterio tras la ultima actuación.

Se constituye como uno de los monumentos más conocidos de la provincia. E, incluso, de la región. Cuenta con más de 850 años a sus espaldas. Todo un «jovencito». De hecho, cuando sus primeros moradores lo habitaron, el actual territorio de Guadalajara acababa de caer en manos cristianas. Castilla estaba en plena expansión hacia el Sur. Se encontraba en marcha el proceso de aculturización y repoblamiento impulsado por los nuevos monarcas…

Fue en este contexto en el que se fundó el monasterio de Bonaval, creado en 1164. Se quiso emplazar en esta parte de la Serranía, cercana a Retiendas. No hay que olvidar que entre los objetivos del cenobio se encontraban el control del espacio. “Alfonso VIII de Castilla concedió aquel «buen valle» a unos pocos monjes cistercienses, a los que puso como condición que lo ocupasen velut precarium –como de prestado– y que, también, cumplieran con una doble misión: la de repoblar su entorno y la de servir de barrera en el caso de una nueva invasión agarena”, explica el cronista provincial, Antonio Herrera Casado.

“Pocos años después, en 1175, el monarca Alfonso VIII cedía definitiva y completamente Bonaval a la orden de los monjes blancos”, rememora Herrera. En este sentido, y desde un primer momento, el mencionado complejo tuvo bastantes propiedades a su cargo. Un territorio que –además– fue creciendo con las diferentes cesiones que se iban recibiendo.

“Muchos particulares, en la difícil hora de salvar su alma por todos los medios, se hacían rumbosos al testamentar y dejaban parcelas y bienes a los monjes”, explica el cronista.

El monasterio antes de la restauración.

Asimismo, y con el paso de los años, el lugar fue recibiendo diversos privilegios por parte de la monarquía. Entre ellos, los concedidos por Alfonso X, Enrique I, Fernando III o Juan II. Sin embargo, a partir del siglo XVII el cenobio sufrió una cierta decadencia. Ocurrió tras la reforma de la Orden. Fue este momento cuando dicho monumento “perdió su carácter de abadía, incorporándose a la Congregación Cisterciense de Castilla y quedando sujeto –en forma de priorato– a la jurisdicción de los bernardos de Monte Sión, en Toledo”, explica Herrera Casado.

De esta forma, el monasterio tomó –progresivamente– un nuevo enfoque. “Poco a poco fue adquiriendo el carácter sumiso y humilde de «residencia para ancianos» de la Orden cisterciense, en donde se preparaban a «bien morir», al tiempo que los más veteranos monjes blancos de Castilla descansaban de su ajetreada vida”, explica el cronista provincial. Sin embargo, “en 1713, terminada la Guerra de Sucesión, le fue nuevamente reconocido a Bonaval su exención de pagos al Estado, confirmándole su posesión de territorios anejos”, explican los especialistas. “Todo para que los religiosos continuasen con oraciones y ruegos a Dios a favor de las personas reales”, añaden.

Sin embargo, en el siglo XIX las cosas cambiaron. “En 1821, este complejo fue desamortizado”, asegura Francisco Martín, experto en la materia y autor del blog «La Vereda de Puebla». “Se vendió a un particular, aunque en 1894 el pueblo de Retiendas pasó a convertirse en el nuevo propietario”, agregaba José Luis García de Paz en uno de sus libros. “Pero nadie se preocupó en conservar los restos. El archivo monacal se dispersó en su mayoría”, subrayaba De Paz. “Sus libros, sus joyas y sus pertenencias más diversas cayeron en manos de anticuarios y oportunistas. Y solamente algunas pieza artísticas se legaron a la parroquia de Retiendas, donde hoy se veneran”, confirma Herrera Casado.

Bonaval vive, la lucha sigue…

El monasterio antes de la restauración.

De hecho, el mencionado estado de abandono ha generado que el monumento llegase en una situación muy precaria hasta la actualidad. “En los años duros de inicios del siglo XX y de la posguerra, cada vez que alguien necesitaba un material, lo cogía de donde podía”, explica Francisco Martín. Y entre los emplazamientos más afectados por esta realidad se encontró –precisamente– el complejo de Bonaval, que no se encontraba habitado por nadie…

Por tanto, las ruinas y derrumbes fueron, poco a poco, ganando la partida. Sin embargo, esta evolución ha impulsado a diversos especialistas, organizaciones y a la ciudadanía en general a ponerse en marcha. Muchos de ellos se reunieron en torno a la plataforma «Salvar Bonaval», creada en 2011. “Tenemos como fines proteger y conservar el entorno natural y cultural de Bonaval y alrededores”, aseguran desde la mencionada coordinadora.

Esta preocupación estaba justificada. De hecho, en julio del 2011 se derrumbaba casi por completo el lienzo del muro occidental. Desde entonces, diversas administraciones se han puesto manos a la obra para evitar un mayor deterioro. “La presión de la plataforma ha sido muy positiva en este sentido”, confirma Francisco Martín.

“Los políticos y los medios de comunicación han tomado conciencia de la situación, generándose un cierto bullir en la sociedad, lo que ha permitido que la Junta de Comunidades reaccionase y acabara impulsando actuaciones de consolidación del cenobio”, señala dicho especialista.

Estado actual del monasterio.

De hecho, el ejecutivo autonómico ha diseñado un plan de consolidación de las ruinas, dividido en tres fases, de las que ya se ha cumplimentado la primera. Pero, ¿cuáles han sido las medidas iniciales adoptadas para detener el desgaste del complejo? Se han realizado actuaciones para sostener el edificio, se ha limpiado de maleza el entorno, se han cubierto las capillas… “Por tanto, el monasterio se encuentra en perfecto estado para afrontar un régimen de visitas, al incluirse –también– itinerarios y cartelería”, asegura Faustino Lozano, director provincial de Educación, Cultura y Deportes.

– Así, y tras la primera consolidación de las ruinas, ¿qué más ideas habría que materializar?

– Todavía se debe hacer bien la conservación de las bóvedas de la portada, de los suelos…–asegura Francisco Martín–. Además, se tendría que prestar atención a otros elementos cercanos, como el cementerio de monjes que existe en los alrededores.

De hecho, desde la Dirección Provincial de Educación confirman que todavía faltan por ejecutar otras dos fases del proyecto previsto por la Junta de Comunidades. Sin embargo, cuando se pregunta por el contenido de los trabajos restantes o por sus fechas de realización, la respuesta es siempre la misma. “Eso lo tiene que decidir la viceconsejería competente”, espeta Faustino Lozano.

– No obstante, el próximo 26 de mayo hay elecciones regionales. ¿Influirá esta circunstancia en el desarrollo del plan de Bonaval?

– Las actuaciones se encuentran programadas desde hace más de un año. Entonces, ¿los comicios pueden afectar a su desarrollo? No sé en qué manera pueden hacerlo… –contesta Lozano–. La Junta ha previsto estas actuaciones. Y se van a realizar.

De todos modos, Virginia Santos, de la asociación Buen Valle de Retiendas –componente de «Salvar Bonaval»–, es muy clara al respecto. “El mejor futuro para el monasterio pasa por consolidar sus ruinas y, después, no tocarlo mucho”, explica. En definitiva, defiende que no se introduzcan “elementos raros”. Es decir, “que sus esencias sean respetadas”, explica.

Estado actual del monasterio.

Y, en esto, llegó la polémica…

Sin embargo, no todas las opiniones sobre los trabajos realizados en el complejo han sido positivas. También ha habido críticas. Entre ellas, las vertidas por la doctora en Arquitectura por la Universidad Politécnica de Valencia, Esther Valiente, cuya tesis versó sobre dicho monumento. “Estoy en muy en desacuerdo con las primeras intervenciones”, confirma.

“Hicieron una adjudicación del proyecto a dedo, bajo la fórmula de contrato directo”, denuncia. En este sentido, al no llegar la cantidad mínima requerida por la ley, no se hizo concurso público, explica la especialista. De hecho, se invitó a tres personalidades a que presentaran sus propuestas. Pero “el beneficiario ha sido un hombre de Murcia que, casualmente, tiene varias obras en la Comunidad durante este periodo político”, enfatiza. Empero, esta crítica de Valiente no es extensible a todas las concesiones. “En torno a la adjudicación de la empresa que ha ejecutado los trabajos –la cual es pública– no tengo nada que decir”, indica.

En cualquier caso, el director provincial de Educación, Cultura y Deportes se defiende. “Yo no soy quien adjudica. Es la Junta de Comunidades. Y me extraña que el gobierno regional haya realizado una concesión a dedo. Lo que hace es recibir una serie de proyectos y, de acuerdo a unos criterios, nombra la propuesta que mejor le parece”, asegura Faustino Lozano.

Estado actual del monasterio.

Empero, los reproches de Esther Valiente no finalizan aquí. También censura el resultado de ciertas actuaciones sobre el terreno. Por ejemplo, las realizadas en alguno de los muros consolidados, ya que, en los mismos, se ha empleado mortero de cal –habitual en la arquitectura de la época– mezclado con cemento, que no se utilizaba en el siglo XII… “Se trata de una intervención agresiva”, subraya.

Además, en otros emplazamientos –como la sacristía o la nave lateral derecha– se han instalado una suerte de «tejadillos». “Se trata de una estructura horrible y extemporánea que no sirve para nada”, denuncia. “No protege ningún detalle, ya que no cuenta con paredes, por lo que no se constituye como parapeto a las inclemencias meteorológicas”, añade. Sobre este particular, Faustino Lozano también ha querido posicionarse. “Yo no soy ni técnico ni experto en arquitectura”, asegura el director provincial. “Todas las decisiones las toman desde la viceconsejería encargada de los temas de patrimonio”, asevera.
– En este sentido, dichas actuaciones, ¿cómo se podrían corregir?

– El caso del cemento es mucho más difícil de revertir, porque ya se encuentra incrustado entre los sillares –argumenta Esther Valiente–. Sin embargo, los «tejadillos» se pueden desmontar…

Pero, a pesar de las mencionadas críticas, Valiente reconoce que los muros ya están consolidados. Eso sí, “futuras actuaciones se tendrían que valorar con más detalle, haciendo una visita más profunda a la zona”, añade. De cualquier forma, se ha conseguido abordar el problema del abandono que sufría Bonaval. “Mirando un poco al futuro, creo que estas labores se han hecho con el tiempo suficiente para que no se produjera un derrumbe total”, asegura Virginia Santos, de la asociación Buen Valle de Retiendas. “Se podría haber evitado la caída del muro oeste, acaecida en 2011, pero –por lo menos– se ha impedido que el cenobio se derrumbara completamente”, complementa.

De esta forma, y a pesar de la polémica, parece que Bonaval se salva por el momento. Es cierto que existen elementos que se han de mejorar. Pero lo importante es que el monasterio pueda continuar escribiendo su historia y enseñando su riqueza. En este sentido, la divulgación es fundamental. Se puede conocer nuestro pasado a través de un complejo monumental único, emplazado en un entorno incomparable. Al fin y al cabo, “la zona es preciosa. El pueblo [por Retiendas], también. Y, además, en las cercanías se encuentra la «Arquitectura Negra»”, concluye Esther Valiente. Todo un lujo.

El Arte y Bonaval

Si la historia que hay detrás de este monasterio es muy relevante, su profusión artística es –incluso– más relevante. “Se trata de una joya arquitectónica. Tiene un estilo de transición”, asegura Esther Valiente, doctora en Arquitectura. “La reforma monacal de San Bernardo, introdujo –en el arte constructivo– algunas alteraciones al clásico estilo románico. Desnudó los adornos de los templos, prescindiendo de las ilustraciones zoo-antropomorfas en la escultura y pintura. Y alzó más la razón de sus arcos, que se apuntaron algo sobre lo estrictamente semicircular”, asegura el cronista provincial, Antonio Herrera Casado. Por tanto, ya se anunciaba el gótico…De hecho, “en Bonaval se ve con toda claridad la mencionada reforma del románico, apareciendo los arcos apuntados, con adornos estrictamente vegetales en sus múltiples capiteles”, añade Herrera. “Todo el cenobio está construido con piedra caliza de color blanquecino, ofreciendo pureza en las líneas”, explica el cronista provincial. Asimismo, “las dimensiones del templo son –a escala– iguales que los de la planta ideal del Císter”, explica Esther Valiente. “Se trata de una iglesia de reducidas dimensiones, de planta rectangular, con tres naves y dos tramos en cada una de ellas”, asegura el cronista provincial. “Primitivamente, el santuario debió tener hasta tres partes, pero un derrumbamiento en el siglo XIII –y el posterior aprovechamiento del nuevo espacio para construir en él parte del convento–, dejó al templo tal como se ve hoy”, añade el cronista provincial. “Se construyeron edificaciones que albergaron las celdas y las instalaciones secundarias del convento, conservándose únicamente los ábsides para el culto”, narran Tomás Nieto y Esther Alegre.

Asimismo, “la puerta de estilo cisterciense se halla en el muro Sur. Tiene arco apuntado y es muy abocinada, con cuatro columnas a cada lado, coronadas por capiteles”, explicaba García de Paz. “Sobre el acceso existe un ventanal –también de de arco apuntado– que sirve para iluminar la parte del templo que hacía las veces de crucero”, describía. En definitiva, “el santuario es representativo de la arquitectura de la orden de San Bernardo, del modelo que estos monjes elegían en el siglo XII, en los finales del románico e inicios del gótico”, concluía el mencionado especialista.

Un medio ambiente espectacular

Además, el entorno natural que circunda a Bonaval lo hace todavía más impresionante. “Existen rincones maravillosos”, asegura Francisco Martín. De hecho, “el nombre de este monasterio alude claramente al entorno geográfico en el que se asienta, que consiste en un breve y estrecho valle, encajonado entre las altas sierras que se desgajaban hacia el Sur desde el macizo central de la Somosierra”, describe el cronista provincial, Antonio Herrera Casado. “Todo ello escoltado por álamos, densos encinares y altas crestas pizarrosas”, concluye este especialista. Un lujo al alcance de todos…Asimismo junto al monasterio transcurre el sendero de gran recorrido GR-10 “Senderos de la Miel, que recorre la provincia de este a oeste y que aquí se interna en las Hoces del Jarama.

Bibliografía

García de Paz, José Luis. Patrimonio desaparecido de Guadalajara. Guadalajara: AACHE, 2003.

Herrera Casado, Antonio. Monasterios medievales de Guadalajara. Guadalajara: AACHE, 1997.

Nieto Taberné, Tomás; y Alegre Carvajal, Esther. Guía de la Arquitectura Negra de Guadalajara. Guadalajara: AACHE, 1997.

Fuente: http://henaresaldia.com/

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