LES VIEYES DE LA BALESQUIDA

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

BOLLU PREÑAU, tomada de Internet con el título de «Cocinando con Lola Garrido».

Pues como es mi costumbre, vamos a remontarnos a los tiempos de «Mari-Castaña», cuando reinaba en Castilla y León don Fernando Alfónsez de Borgoña (1199-1252), hijo de Alfonso IX de León y de doña Berenguela de Castilla, más conocido como Fernando III el Santo.

Durante este reinado, concretamente en el año 1232, y siendo Obispo de Oviedo don Juan III, surge en la capital asturiana, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Esperanza, la Cofradía del gremio de alfayates (sastres) de la ciudad, más conocida como Cofradía de La Balesquida, por haber sido doña Velasquita Giraldez, dama adinerada, una de las personas que más protegió esta institución gremial y benéfica.

Los estatutos de esta Cofradía, redactados en 1454, intentan fomentar:

– La amistad y hermanamiento entre cofrades; sin hablar mal unos de otros ni hacerse competencia ilícita.

– La atención a enfermos y desvalidos facilitándoles hospitalización y alimento.

– Una vida devota en todos los cofrades, con asistencia a actos religiosos (misas, funerales, entierros…) y ejemplar ante los demás vecinos procurando que «nadie lleve consigo moza o moza con la disculpa de haber yantar».

Los actos religioso-festivos de la Cofradía se centran en la semana de Pentecostés, con ceremonioso pregón previo, y su día de máximo esplender es el martes («martes de Campo») con el Campo de San Francisco como escenario de la fiesta, sustituyendo al barrio de Pumarín, centro antiguo de la folixa. Lo decía el cantar:

¿Dónde van los xastres?
.- Van a Pumarín
a beber el vino
del señor Pachín.»

Según los estatutos citados y los reformados en años posteriores, a los cofrades y asistentes se les obsequiaba con «la madeja» consistente en avellanas tostadas, castañas cocidas y un poco de vino.

Posteriormente el obsequio dio paso a un bollo de media libra de pan de fisga (escanda) y medio quartillo de vino de pasado el monte».

En la actualidad se ofrecen bollos preñados de chorizo y vino de «per ende diyuri p´allá»; es decir, «de pasado el monte».

¿Y qué fue de «las madejas»?

Pues miren ustedes. La tradición de regalar avellanas y castañas, con alegría de vino dulce, se mantuvo durante muchos años en agradecimiento a 10 ancianas necesitadas, acogidas en el Hospital de la Balesquida, que cuidaban diariamente de la limpieza de la Capilla de la Virgen y rezaban el Rosario en su presencia.

En Oviedo las conocían como «LES VIEYES DE LA BALESQUIDA».

Mañana es EL MARTES DE CAMPO.

Día de fiesta en Oviedo y fecha cargada de historia y de solidaridad entre las gentes ovetenses.

¿Se acordarás las autoridades (civiles, militares y religiosas) que probablemente haya en la capital VIEYOS Y VIEYES DE LA BALESQUIDA que necesiten de un «bollu preñau y media botellina de vinu de pasau el monte»?

Aunque no recen el Rosario, a lo mejor tienen hambre.

Sin Comentarios.

Responder

Mensaje