MEMORIAS DEL CONCEJO DE PARRES 1835-1985 (CAPÍTULO XXVI)

POR FRANCISCO JOSÉ ROZADA MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE PARRES.ARRIONDAS (ASTURIAS)

Reproducción de la entrada a Arriondas e inmediaciones de la estación del tranvía a Covadonga en 1911.

En agosto del año 1911 los vecinos desde el puente de Romillo hasta San Cosme de Llerandi se comprometieron a ceder gratis los terrenos necesarios para la carretera que -desde dicho puente hasta los límites con Ponga- se proyectaba construir, aunque los vecinos de Romillo no se comprometían muy seriamente, por temor a que les atravesase su ería.

Mientras durase la obra, los vecinos de los pueblos cercanos se comprometían a trabajar en ella veinte días al año.

Que Cipriano Rodríguez Lavilla y su esposa Leonor Cibrián pidiesen permiso para hacer una paredilla ante la cara oeste de su casa en La Sala (la primera nada más girar a la derecha en el enlace de la Calle Argüelles con la carretera a Cuadroveña) para -después- levantar una galería sobre ella, es algo que ciento siete años después se puede demostrar, pues ahí sigue el muro de piedra esperando por la galería que nunca se hizo.

Era Anacleto Fernández el guardia municipal desde hacía bastantes años, también alcaide (responsable) del Depósito Municipal y, más adelante, repartidor de telegramas, el cual solicitaba su jubilación, a lo que la Corporación le contestó que lo tomaría en consideración.

Francisco Pérez Castaño, de Vallobil, notificó que el lugar conocido como “Güeyu Prietu” de unas doce áreas pertenecía al común del vecindario y que estaba en abertal, porque alguien deseaba construir en el lugar sin tener propiedad en el mismo, aunque quien decía ser su dueño presentaba documentos alegando ser una herencia de su esposa. En esos casos siempre el Ayuntamiento nombraba a dos concejales para que viesen “in situ” los detalles de la cuestión e informasen después al resto de concejales y alcalde.

Así, otra comisión fue a ver la fuente de “La Campana”, en Hueges/Güexes y -otra más- hubo que nombrar para saber qué había de cierto en Cuadroveña sobre un vecino que dejaba a sus vacas enturbiar el nacimiento del manantial que servía para abastecer el pueblo; dicho vecino era el dueño de esos terrenos, según afirmaban Fernando González Valle y Francisco de la Fuente, mientras otros dos concejales fueron a ver la fuente de “Llares”, en Granda de Abajo, que necesitaba reparación.

Sabido es que el Cuartel de la Guardia Civil de Arriondas lleva más de un siglo errante por la villa, de casa en casa, siempre de alquiler, en un éxodo interminable entre bajos, pisos, búsquedas, rentas y acomodos temporales. En 1911 se hallaba en la casa que les había alquilado Generoso Rivero y el Ayuntamiento le abonaba a su dueño la renta por trimestres.

Santo Tomás de Collía estaba en trámites de tener un nuevo cementerio y se le concedieron al cura 500 pts. como primera entrega de una subvención municipal.

La nueva carretera a Colunga iniciaba su andadura con el pequeño tramo entre la carretera general de Arriondas (sin nombre, por eso se la mencionaba “calle A” o carretera de Torrelavega a Oviedo) y el puente del ferrocarril. En ese punto de arranque estaba la conocida como “La Chabola”.

La plaza de médico titular para el distrito sur del concejo salía a concurso con un sueldo de 1.500 pts. anuales y la obligación de residir en Arriondas.

Recordemos que Parres estaba dividido en tres distritos y la mitad de los concejales se elegían cada dos años mediante votación pública, cesando los que llevasen ya dos años en el cargo.

Arenas/Arenes estrenaba su lavadero -sin cubierta por falta de subvención- y el puente de Soto de las Dueñas se concluía por un importe de 12.188 pts.

Un guardia jurado era solicitado para que vigilase las infracciones que se cometían en la pesca del río “que divide Parres y Piloña”.

Acordaron declarar de utilidad pública el camino que desde “El Puente” partiese hacia La Roza y llegase a Vallobil y Lago (siempre que se dice “el Puente” se refiere al conocido como “Puente Romano” y ese camino aún esperó cuarenta años para verlo parecido a como lo vemos hoy).

Mientras de necesidad pública solicitaban los vecinos de Arriondas y Cuadroveña un camino que -desde el puente del Castañedo- saliese en dirección a San Martín y Cuadroveña, terminando en La Venta, en Hueges, y enlazase con el camino vecinal previsto hacia Soto de las Dueñas y a enlazar con la carreta de Fíos en construcción.

Los vecinos anticiparon las 1.300 pts. necesarias para cubrir las expropiaciones del primer tramo Pilanegro-Fíos y pidieron un crédito por la misma cantidad a pagar en dos años al 5% de interés.

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