MEMORIAS DEL CONCEJO DE PARRES (1835-1985) (CAPÍTULO XXX)

POR FRANCISCO JOSÉ ROZADA MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE PARRES- ARRIONDAS (ASTURIAS)

Planos del puente

PROYECTO:

El puente que se pudo ver sobre el río Sella hasta la Guerra Civil, en la salida de Arriondas hacia Cangas de Onís y Ribadesella y a unos metros de donde el Piloña vierte sus aguas y se fusiona con el padre Sella, fue proyectado por el ingeniero, profesor y director de la Escuela de Ingenieros de Caminos y secretario del Ministerio de Fomento don Pedro Pérez de la Sala (Oviedo,1827-Madrid, 1908). En mayo de 1860 Pérez de la Sala presentó el proyecto del puente y fue aprobado el 26 de julio de ese mismo año.

En mayo de 1860 Pérez de la Sala presentó el proyecto del puente y fue aprobado el 26 de julio de ese mismo año. Sería el 18 de septiembre de 1860 cuando el Boletín Oficial de la Provincia publicó el anuncio de la subasta de las obras del puente, cuyo presupuesto era de 702.956 pesetas.

Era director General de Obras Públicas don José Francisco de Uría y Riego (Cangas de Narcea 1819-1862).
Así vio discurrir la vida de nuestros abuelos hasta llegados los terribles años de la última guerra, cuando la barbarie que acabó con tantas vidas, edificios, monumentos y razones se llevó por delante el puente (como tantos otros miles volados en España).

Comenzada la obra se observó que la mayor dificultad era la cimentación de las pilastras sobre un cauce o fondo de arenisca, para ello se utilizó el sistema de cajones impermeables y dar bastante profundidad a la cimentación que se había previsto inicialmente. Los tajamares que dividen las aguas tomaron forma semicircular y ahí siguen como cimentación y sostén del puente que le sustituyó 80 años después.

Dijimos muchas veces que la beneficencia pública municipal estuvo muy presente en todas las corporaciones a lo largo de los 150 años que analizamos en estas “memorias”. De modo que en 1912 encontramos a algunos vecinos pobres del concejo recibiendo ayudas de entre 10 y 20 pts. para que fuesen a tomar las aguas medicinales en Fresnosa o para para ir al balneario de Borines, ambas localidades situadas en Piloña.

Fíos contaba con tres fuentes y deseaba reparar la conocida como fuente o manantial del Oso, encargo que le fue adjudicado a los que habían deteriorado sus accesos cuando hicieron el camino del Pilanegro a Fíos.

Muchas veces llegaban solicitudes de ayuda de otros ayuntamientos para asuntos de interés general, como lo hizo el de Navia rogando colaboración para el monumento que la villa iba a levantar a su vecino más famoso, Ramón de Campoamor. Parres contribuyó con 50 pts.

La “Liga Cervantina” solicitó ayuda para que el Ministerio de Instrucción Pública le concediese al riosellano -nacido en Tresmonte- Manuel Fernández Juncos, la Gran Cruz de Alfonso XII por los servicios prestados a la Patria y al idioma español en Puerto Rico. Los parragueses firmaron en los pliegos puestos a su disposición a favor de esta iniciativa.

Para que el agua corriente llegase al pueblo de Castañera aún faltaban más de cincuenta años, de modo que para su fuente de Gargalís (que ahí sigue) solicitaron ayuda para el camino por el que se accede hasta ella y para el arreglo de la misma.

El 27 de julio el funcionario encargado de los ingresos y gastos acusó a uno de los concejales de pagos indebidos ocho años antes (cuando era alcalde) -en 1904 y 1905- con un monto de 3.157 pts. dándole diez días para devolver esa notable cantidad, por vía de apremio y para aclarar las irregularidades de su gestión.

Como Arriondas no tenía traída de aguas ni alcantarillado, se le encargó al ingeniero Alfonso Reigada que hiciese un estudio sobre el tema; era habitual acudir a los servicios de este jefe del tranvía a Covadonga para numerosas cuestiones de este tipo. Pocas semanas después Reigada presentó el plano elaborado por el ingeniero Antero Suárez Coronas, y los propietarios de los terrenos por donde debían pasar las conducciones del alcantarillado habían reunido 13.180 pts. Las obras sumarían 30.500, debiendo el Ayuntamiento garantizar el resto, a razón de 2.500 pts. en los siguientes siete años.

De modo que el alcantarillado se puso en obras a finales de 1912, pero la traída de aguas se veía aún como muy lejana, aunque pensaban en aprovechar la apertura de zanjas para ambas dedicaciones. No olvidemos que el proyecto de alcantarillado ya se había tratado ocho años antes…y se había hecho otro proyecto que había costado 1.000 pts. Ocho concejales frente a cuatro aprobaron el nuevo proyecto en el acto.

Realmente no será hasta el año 1915 cuando se llevará a efecto el saneamiento de la parte central de Arriondas y -en 1920- cuando se inaugure el abastecimiento de agua. Las alcantarillas partían desde el terraplén que había junto a la estación del ferrocarril.

Y hasta 1929 no se llevaron a término las obras de abastecimiento de agua a los barrios de Castañera, La Peruyal y Corral de Abajo (así se le cita siempre, excepto durante la II República que se llamó Barrio de Abajo). El colector recorría el barrio de La Peruyal y de Abajo, cruzaba la ería de la Noceda y desembocaba en el río Chico. La intención era que, más adelante, recogiese las aguas de El Castañéu.

Para arreglar el camino de la barca de Arobes el Ayuntamiento había prometido 50 pts. ya hacía un año, pero no acababan de llegar.

Como el mercado de cerdos estaba en el centro de la villa y en verano los olores eran insoportables, se propuso su traslado a El Barco, junto a una finca que tenía allí Emilio Pando y -aquel mes de septiembre de 1912- se les recordó a todos los alcaldes de barrio del concejo que tomasen medidas para que los vecinos tuviesen cerrados sus cerdos durante la cercana época de las castañas, tan valiosas para la economía doméstica en Parres y en toda Asturias.

Y como las pagas de jubilación estaban al libre albedrío de cada empresa, institución, ayuntamiento, etc. el que había sido muchos años municipal Anacleto Fernández (un empleado para todo) solicitó se le pagase algo en ese momento de su jubilación. La respuesta solía ser siempre la misma: “Lo estudiaremos”.

Bien es cierto que -al final- les solían dar una cantidad por una sola vez o una pequeña ayuda familiar durante un tiempo, dependiendo de la situación económica del consistorio, casi siempre en números rojos por las muchas necesidades de todo tipo y los pocos ingresos.

Todo era a paso de tortuga, de forma que los vecinos de Hueges (hoy con topónimo oficial Güexes, que no Huexes) esperaban por las 650 pts. del presupuesto para su fuente de La Campana; los de Bada por 426 para la suya de Fonfría, la cual ya estaba prevista casi cuatro años antes, según el presupuesto elaborado por el maestro cantero Pedro Rozada, vecino de Arenas y el primero en el concejo que llevó ese apellido (bisabuelo paterno de este cronista) después de haber sido contratado para ese mismo trabajo en el primer puente sobre el Sella, en Arriondas, proyectado por el ingeniero, profesor y director de la Escuela de Ingenieros de Caminos y secretario del Ministerio de Fomento don Pedro Pérez de la Sala, puente en el que se empleó piedra caliza de Ozanes para sus sillares y mampostería procedente de las canteras de Pilanegro, y cuyo presupuesto fue de 702.956 pesetas.

Como sabemos, el puente duró apenas setenta años, hasta ser volado en 1937 en la Guerra Civil; de forma que sólo “vivió” la salida de las Piraguas cuatro veces, desde 1932 hasta 1935, ya que durante los ocho años siguientes (1936-1943) no hubo Piraguas, puesto que Parres, Asturias y España entera ya tenían bastante con comenzar a resurgir de las cenizas de la gran hoguera a la que malamente había sobrevivido.

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