LAS JOYAS INVISIBLES DEL ART DECÓ EN CEUTA

LO NARRA EL CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD, JOSÉ LUIS GÓMEZ BARCELÓ, EN UN ESTUDIO DE LA UNED SOBRE LA ARQUITECTURA DE FINALES DEL XIX Y XX EN EL MEDITERRÁNEO OCCIDENTAL

Ceuta está trufada de tesoros arqueológicos, restos de arquitectura desde los romanos a la actualidad, pasando por fenicios, meriníes, portugueses, murallas, fortificaciones, baños árabes, restos prehistóricos y de época califal… Una abrumadora colección que eclipsa otros pequeños pero no menos valiosos tesoros con los que nos cruzamos cada día: las joyas invisibles del art decó Ceuta.

Esta es una ruta invisible que callejea por la periferia del centro y la arteria principal de la calle Real hasta llegar al Muelle de España, descubriendo a cada paso las huellas de lo que queda de la Ceuta de los felices años 20, cimientos de la ciudad que ahora pisamos.

La Ceuta que hoy conocemos empezó a construirse en los primeros diez años del pasado siglo XX. El Puerto, el ferrocarril, el Palacio Autonómico… La ciudad nacía como tal al calor del nuevo siglo. Así lo narra el cronista oficial de la Ciudad, José Luis Gómez Barceló, en un estudio de la UNED sobre la arquitectura de finales del XIX y XX en el mediterráneo Occidental: “En los años 10, la construcción del puerto, el trazado de obras hidráulicas y la instalación de algunas empresas petrolíferas, de comunicaciones y servicios, traerán nuevos profesionales, en especial de la ingeniería, que tendrán intervención en la arquitectura civil. Solamente en los años 20 los nuevos arquitectos municipales, los hermanos Gaspar y José Blein Zarazaga y los profesionales -arquitectos e ingenieros-que vengan durante la dictadura de Primo de Rivera, intentarán traer nuevas maneras de entender la arquitectura, siendo el regionalismo, el art decó y el racionalismo en sus diferentes formas, los que conformarán la fisonomía del centro urbano que hoy por mor de demoliciones no siempre justificadas, se han convertido en su casco antiguo.

Regionalismo, racionalismo y el art decó, resume el cronista oficial de la Ciudad, son la trinidad que resume el urbanismo de aquellos años en los que Ceuta, más allá de la arquitectura militar, estaba dominada por “el eclecticismo que va de las raíces neoclásicas a los historicismos como el neogótico y cierto regusto medievalista, hasta llegar al neoárabe”.

El desembarco del modernismo tuvo que esperar a 1910 y tiene nombre propio: Santiago Sanguinetti y Gómez (1875-1930), arquitecto municipal y responsable de buena parte de los edificios más reseñables de la ciudad como el edificio Suchard en el Paseo del Revellín, El Haddú Cinema,el Cervantes, el Teatro Apolo… Él será quien ponga en marcha la modernización urbanística de Ceuta y servirá de nexo de unión con el siguiente nombre propio en esta historia, como cuenta Gómez Barceló,: “Entre 1926 y 1929 contamos en el Ayuntamiento de Ceuta con un segundo arquitecto, Gaspar Blein Zarazaga, que se mueve entre el art déco y el racionalismo”. Y con él llega también José Blein Zarazaga, su hermano, quien para Barceló es quien marcaba las pautas estilísticas. Juntos firman uno de los edificios más singulares de Ceuta y que sirve además de punto de partida de esta ruta: Edificio del Avión, proyectado para los señores García y Aguilar en 1929, en la plaza Mina.

“En 1928 Caspar y José Blein entran en esta corriente diseñando un curioso edificio en la calle Canalejas, en cuya fachada, con los volúmenes de vanos y balcones se reproduce la figura de un aeroplano. Un año después, dan un paso adelante y asumen lo que ha dado en llamarse arquitectura naval en un edificio singular con siete plantas y una torre que con características de rascacielos forma un enorme avión, tanto en volúmenes como en planta. Una construcción que aprovecha magníficamente el chaflán de las calles Isabel Cabral y Mina y se levanta para los señores de Carda y Aguilar”, cuenta Barceló con inmejorable introducción a la ruta.

Este cruce de calles, al que llamaremos la plaza Mina para resumir, concentra varios ejemplos de las diferentes vertientes del art decó de Ceuta. Justo enfrente de esta joya de la aerodinámica arquitectónica, en el número dos de Isabel Cabral está la antigua Delegación de Hacienda y a su izquierda, en la calle Agustina de Aragón encontrará otros dos buenos ejemplos: ART DECÓ -5en el número 5, haciendo esquina con Isabel Cabral (Streamline Moderne) construido en 1945 y, en la otra acera, el antiguo edificio de la Caja de Ahorros de Ceuta (1946) y que hoy alberga en sus bajos los juzgados de los Social (racionalismo decó). Subiendo por la calle García, en el número 2, encontrará otro interesante ejemplo muy cercano, así como en el número 3 de Teniente Arrabal (1937) y en el número 12 de la calle Mendoza (1940).

Aprovechando que estamos en la calle Mendoza, merece la pena subir unos metros hasta la calle Real. Allí, en la esquina con González Besada está otro majestuoso (aunque igualmente discreto) ejemplo de Art Decó: el edificio de la Mutua de Ceuta, construido por José Blein en 1939, hermano mayor del de la acera de enfrente firmado también por el propio Blein, que en los años 30 y 40 asumió buena parte del trabajo, tanto para el Ayuntamiento como para promotores privados.

En la calle Real,102 encontramos el lado deprimente de lo que queda del art decó en Ceuta, un edificio gris a caballo entre el racionalismo y el art decó abandonado entre una callejuela y un solar. O el coqueto ejemplo del número 65 de la calle Real, un edificio de dos plantas -en cuyo local comercial está la pastelería La Africana- encajonado entre dos edificios contemporáneos que cuadruplican su altura. Un caso similar al que nos encontramos enfrente, en el número 45 de la misma calle Real. Sin abandonar esta arteria de Ceuta, esta vez en dirección al centro, en el número 11 de la calle Real nos encontramos otro bonito y desapercibido ejemplo art decó de los años 20 y a pocos metros otro de los ejemplos de maltrato del patrimonio, en la esquina de Echegaray con la calle Real, con un edificio de 1950.

Son muchos más los ejemplos de art decó en Ceuta, pero es momento de acercarnos a otra de las joyas a menudo olvidadas y el final de la ruta: la Jefatura de Policía, antaño Estación de Autobuses de Colón, proyectada también por José Blein, “muy alterada en una remodelación de hace una década, en la cual perdió todos sus vuelos que le daban una composición horizontal de paquebote, como lo definiera Juan Antonio Vizcaíno Carreño, mediante su sistema espacial de terrazas, sus vanos y voladizos”.

Fuente: http://www.ceutaldia.com/ – JAVIER SAKONA

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