“UN METEORITO MATA A CUATRO PATOS” (ARTÍCULO EN CRÓNICAS DE UN PUEBLO CON MI COMPAÑERO FERNANDO CORTÉS)

POR MANUEL GARCÍA CIENFUEGOS, CRONISTA OFICIAL DE MONTIJO Y LOBÓN (BADAJOZ)

Hace unos días, concretamente el pasado 25 de febrero, daba a conocer la aparición de este fenómeno que sucedió el 21 de junio de 1924, en un corral de la calle Senador Piñero, ahora de Arcos, a las nueve de la mañana. Las aves fallecieron por algunos gases desprendidos por el aerolito. Y preguntábamos ¿De quién era la casa donde fallecieron las aves y dónde cayó el meteorito? Pues aquí está la respuesta: los patos estaban en el corral de la casa de Francisco Pajuelo, y el meteorito cayó en el término de Olivenza, a tres kilómetros de la ciudad, en una finca llamada “Lemos”.

Tiempos en los que competían dos máquinas de escribir, la Bar-Lock y la Remington portátil. La primera decía ser la más moderna máquina de fabricación inglesa; silenciosa, rápida en la escritura, de tipo claro y visible. El marketing publicitario de la portátil Remington, decía ser la única máquina de viaje con teclado universal, poseedora de tecla de cambio de mayúsculas, teclas de retroceso y mecanismo de cinta bicolor.

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