NERÓN Y LOS CHAMPIÑONES A LA RIOJANA

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Siempre me hicieron mucha gracia los disparates que dice la gente cuando por ignorancia o presunción, citan palabras o frases que “mal oyeron” y no entienden.

“¡Me es inverosímil!”, dijo un comensal a un camarero en respuesta a su pregunta si deseaba un vino blanco, rosado o tinto.

Y se quedó tan pancho.

En otra ocasión, en una representación infantil, decía uno de los niños recitadores de poesías al declamar “La canción del pirata”:

“¡Baje el pirata, que llaman!”

Cuando debiera decir: “Bajel pirata, le llaman/ por su bravura “El Temido…”.

Es muy conocida la “metedura ” de aquel recitador de romances, en imitación juglaresca que, citando al que Calixto canta en el primer acto de La Celestina y comienza diciendo “Mira Nero de Tarpeya / a Roma cómo se ardía…”, él exclamaba “MARINERO DE TARPEYA…” y explicaba que era un poema de Rafael Alberti escrito en su libro “Marinero en Tierra”.

¡No, hombre, no!

Era el genial Nerón, emperador romano observando desde la roca Tarpeya cómo ardía la ciudad… ¡Este Nerón…!

Lucio Domicio Nero, era hijo del matrimonio de Agripina con Cneo Domicio Enobardo. Al quedar viuda (y “alegre”) casó con el emperador Tiberio Claudio Nero Germánico, al que cariñosamente envenenó con un apetitoso guiso de setas venenosas.

¡Cómo sería de “calentorra” esta astuta emperatriz que en la corte romana la apodaban como “la ramera coronada!

Cosas de la vida y que cuenta la “pornohistoria”.

El champiñón de cultivo (Agaricus bisporus Lange) no es venenoso y sí muy apreciado por su aroma que recuerda a la avellana y su sabor agradable con una suave acidez.

Admiten todo tipo de preparaciones : crudos en ensalada, a la plancha, en compañía de carnes, rellenos, fritos al ajillo…

Hoy los prepararemos “a la riojana” en compañía de huevos cocidos.

Sigan esta receta.

Elijan champiñones grandes, blancos y muy frescos. Quítenles el pie y la cutícula o piel exterior y troceenlos al gusto.

Llévenlos a una cacerola junto con ajo, cebolla, pimiento, tomate y zanahorias picados, Añadan una guindilla, sal, un chorro de aceite de oliva y medio vasito de brandy o de güisqui (al gusto).

Dejen hervir hasta que esté todo bien pasado y tierno.

Dispóngalos en una fuente complementando con huevos duros cortados en mitades. Han de servirse muy calientes.

¿Y para beber?

Pues un buen vino tinto de Cangas del Narcea, que ahora están en fiestas de vendimia.

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