MEMORIAS DEL CONCEJO DE PARRES 1835-1985 (CAPÍTULO XXXII)

POR FRANCISCO JOSÉ ROZADA MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE PARRES-ARRIONDAS (ASTURIAS)

CALLE PRINCIPAL DE ARRIONDAS EN 1913.

El año 1913 se inició con Ramón Cueto Poo como alcalde en funciones (ya que el alcalde titular estaba procesado por malversación del dinero destinado al puente del río Chico/Chicu) el cual tuvo que tratar con tacto el primer problema del año, cuando un concejal afirmó que para hacer la fuente Friera -en Llerandi- se habían concedido 250 pts. pero que sólo se habían gastado 95 pts. y que las 155 restantes estaban en manos de un particular que no las había devuelto, más concretamente el cura del pueblo Jesús López, que había sido destinado a otra localidad. Se abrió una investigación para depurar los hechos y para comprobar las facturas y justificantes. Así se hizo y otro concejal dijo tener una carta personal del citado párroco afirmando que habían sobrado 100 pts. La Corporación exigió ver dicha carta y le escribió al cura para saber si eran ciertas sus afirmaciones. Jesús López contestó el 7 de junio muy extrañado de que se le pidiesen explicaciones tras haber presentado ya los justificantes y que -además- él mismo había puesto una pequeña cantidad de su propio pecunio para que también pudieran hacer un lavadero.

Se vuelven a revisar las facturas, la comisión que visitó las obras de la fuente da sus opiniones, hay quien afirma que el cura quiere hacer pasar por un donativo de su bolsillo el dinero sobrante, haciendo creer que esa cantidad se la dejó en depósito a un vecino (aporta su nombre y apellidos) para continuar las obras…

Nadie cede en el conflicto y -anota el secretario en su acta- “queda en el aire la dignidad de personas honorables”. El alcalde zanjó el asunto -de momento- y todos quedaron sin saber si al final hubo lavadero, si el cura se había quedado con el dinero o si -al verse contra las cuerdas- quiso hacer pasar por donativo lo que no era suyo, o si el vecino a quien dijo haber dejado como depositario del dinero sobrante no lo había entregado.

Pero…cinco meses después, se convocó a una comisión de vecinos de Llerandi y al depositario del dinero sobrante para que dijesen en qué deseaban invertir esa cantidad de dinero. Aquel sábado, día 15 de noviembre, los vecinos decidieron que la cantidad sobrante se empleara en el arreglo de la fuente de Solería, de dicha parroquia.

Aún el concejal que había sacado a la luz este embrollo protestó y quedó con las dudas de si aquellas 100 pts. que entregaba el vecino depositario eran todas las que estaban en su poder.

Con el tiempo también hubo lavadero y las fuentes de Friera y Solería quedaron en el olvido con el progreso y las traídas de agua a domicilio.

Entretanto, la Dirección General de Obras Públicas anunciaba la aprobación del proyecto de camino vecinal desde el puente de Romillo hasta los límites con Ponga -pasando por Granda y Tospe- con un presupuesto total de 91.054 pts. pagando el Estado por la contrata de obras 56.054 pts. según firmó el Ingeniero Jefe Enrique Galán.

En marzo de 1913 el alcalde titular Ramón Barredo y el secretario Enrique de la Grana Valdés, vieron sobreseído el proceso en el que habían estado inmersos, aunque al secretario ya le había levantado el Gobernador la sanción cautelar un año antes.

Un secretario éste incombustible, pues en sus funciones le seguiremos aún hasta pasada la Guerra Civil; de modo que su caligrafía irá evolucionando de tal forma que no parecerá que haya sido escrita por la misma persona en sus cuarenta y cinco años de servicios, más de media vida.

Y como era tradicional en Parres, de los noventa y tres mozos llamados para alistarse en el ejército sólo se presentaron veintiuno, declarándose prófugos a los setenta y dos restantes. Un caso éste de difícil explicación repetido año tras año, sin que nunca nadie haya ofrecido razones para que semejante situación se diese. Porque ya sería de extrañar que se declarasen prófugos hasta un 10% de los convocados, pero que lo fuesen hasta casi el 80% supera lo creíble. Y cada soldado no presentado figura con todos sus datos, pueblo, nombres y apellidos de sus padres, amén de los castigos a los que se verían sometidos.

¿Cómo se sorteaban los quintos en Arriondas? Pues se metían bolas en una bolsa con sus nombres o números correspondientes y dos niños las iban sacando. El 19 de abril de 1913 fueron los niños Waldino Toyos y Ángel González los encargados y les dieron 5 pts. a cada uno por ello.

Como había dos médicos titulares y tenían que atender todos los pueblos del concejo, a veces quedaba la villa sin atención, como un día de abril que acudieron los dos a hacer una autopsia a Llerandi. Se pedía un tercer médico con un sueldo de 1.000 pts. al año cada uno (en vez de las 1.500 que cobraban los dos que había), pero las disposiciones legales lo impedían. Pensemos además lo que tardarían en atender a los enfermos de los pueblos, con malos caminos, a caballo a veces y andando otras muchas.

Tospe inauguraba su lavadero el 19 de abril y así muchos otros pueblos por esos mismos meses, como la fuente de Fonfría en Bada, La Fuentina en la Vega de los Caseros, La Campana en Hueges, la fuente del Pipón en Romillón y Las Caserías, la Regatina en Castiello, El Caspio en el Coto de Llames, etc.

Y como las Ferias de Santa Rita se acercaban, a comienzos de mayo solicitaron a Ferrocarriles Económicos que el último tren que moría en Infiesto siguiese hasta Arriondas durante los festejos. La respuesta fue positiva y el director del ferrocarril acordó que así se haría “hasta nuevo aviso”.

Tras las fiestas, la limpieza del camino del Barco y de la Plaza Pública (así se la cita) supuso 4.50 pts. que se le abonaron a Gabriel Cofiño.

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