MEMORIA FOTOGRÁFICA

POR MANUEL FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE VILLARALTO (CÓRDOBA)

Es el momento, ahora, de mirar la memoria de Córdoba de una manera fácil y sin agobios: en fotografías de gran formato colocadas en Las Tendillas y en la calle Capitulares y en las fachadas del Instituto Góngora, la Diputación y el Ayuntamiento. Afoco (Asociación Fotográfica Cordobesa) ha creído conveniente que se instaure el 7 de marzo como el día de la fotografía ya que esa fue la fecha en que hace 175 años se hizo el primer daguerrotipo en Córdoba por J. Albors. A este empeño se ha sumado el Archivo Municipal, donde se guarda el corazón y la memoria de la ciudad en latidos y documentos. Ver una fotografía del Patio de los Naranjos con personajes de la época del siglo XIX es ajustarte al mundo, lo mismo que lo supone contemplar a Valle-Inclán con Julio Romero en su estudio, la Puerta del Puente Romano en 1852 o el mirador del club Guerrita de la calle Gondomar en el siglo pasado. O el Gran Teatro en la avenida del Gran Capitán, la caseta del Círculo de la Amistad, ahora Mercado Victoria, la plaza de las Tendillas en una visita de Franco o un instante en el Real de la feria de la Victoria. Contemplar en la fachada del Instituto Góngora las obras de creación de Las Tendillas, en la del Palacio de la Merced una plaza de Colón en nacimiento y en la del Ayuntamiento la antigua calle Capitulares cuando la Casa Consistorial ocupaba toda la acera es barajar un concepto estético que nunca hemos mantenido en nuestra memoria por haber sido una ausencia en nuestra historia.

Son más recientes de nuestra memoria las chabolas de los años 60, la demolición del mercado de La Corredera, la inauguración de la Universidad Laboral o una vista de la plaza de toros de Los Tejares. Cuando en la Puerta de Sevilla no había nada sino imaginación, en los alrededores de la Mezquita un organillero que sonaba para los turistas y en Las Moreras se construían casitas portátiles. La XVI Bienal de Fotografía en Córdoba –del 15 de marzo al 19 de mayo–, el Archivo Municipal con sus obras en la casa solariega de los Guzmanes, y hace muy poco la Casa de Doña Jacinta de la Corredera, adaptada a centro cultural de la UCO que alberga las obras ganadoras del Premio Internacional de Fotografía Pilar Citoler, han mostrado un especial interés sobre la fotografía, una actividad que los viajeros-turistas han colocado al nivel de una casi continua vulgaridad desprovista de toda estética. Quizá por eso sea tiempo de mirar la memoria de Córdoba exhibida estos días en las Tendillas y en Capitulares. Para dignificar el oficio de quienes la han construido a base de daguerrotipos y fotografías.

Fuente: https://www.diariocordoba.com/

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