EL PALETÓ DEL REY FERNANDO Y UN PASTEL DE MERLUZA

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Cuando yo era nenín -¡ya llovió!- se cantaba en la escuela un «cantar de corro» que servía para aprender las vocales.

El núcleo del cantar era este: «Cuando Fernando séptimo usaba paletó; paletó; usaba paletó».

Después iba repitiéndose sustituyendo todas las vocales por «a», «e», «i», etc. El cantar, según esto, decía: «Canda Farnanda sáptama asaba palatá…»; Qende Fernende sépteme esebe peleté…», etc.

¿Y qué demonios era el paletó?

Hubieron de pasar muchos años para yo saber que el PALETÓ era un chaqueton «3/4», o gabán corto, muy de moda en Francia a comienzos del siglo XIX.

Y en el destierro-encierro francés estuvo la corte española cuando la «francesada» (1808-1812) de Napoleón y el reinado del bueno de su hermano José a quien los madrileños apodaron como «Pepe Botella».

En 1813 vuelve don Fernando a España como rey y pasa a la historia como Fernando VII.

Se casó, creo que 4 veces, y con su última esposa, doña Cristina de Borbón, tuvo dos hijas: la princesa Isabel (luego reina Isabel II) y la infanta Luisa Fernanda que casó con el duque de Montpensier y fue madre de la reina Mercedes, esposa y prima carnal de Alfonso XII.

Don Fernando falleció en 1833 y el trono pasó a manos de la entonces Princesa de Asturias, que contaba unos 3 añinos de edad. Lógicamente no podía reinar y su madre, doña María Cristina de Bordón Dos Sicilias, se encargó de la regencia de España hasta que la niña «fuera mayor».

Casi, casi, coetáneo de Fernando VII fue el periodista y profesor madrileño Mariano de Rementería y Fica (1786-1837), autor, entre otros muchos libros, de uno muy interesante titulado «Manuel del Cocinero, Cocinera, Repostero, Pastelero, Confitero y Botillero» cuya cuarta edición, de la que poseo un facsimilar, fue editada en Madrid, Imprenta de Yenes, en el año 1737.

Buscando en ese libro recetas apropiadas para la abstinencia cuaresmal y propicias para deleitar la mesa regia de doña María Cristina, que era gustosa del buen comer y del dormir «acompañada», encontré esta fórmula de PASTEL DE MERLUZA que es una verdadera delicia, máxime teniendo en cuenta que este pescado, antaño de gran lujo y alto precio, se oferta actualmente a precios muy asequibles.

Copio literalmente el texto de don Mariano:
«Se pica la merluza muy menuda, después de limpia y cocida en agua con sal y eliminadas pieles y espinas; se le añaden huevos batidos en proporción, con pasas, especias y unos pedacitos pequeños de pera o de limón en conserva. Esta masa se pone en una tartera o molde dejando que se ase a fuego lento. A este pastel se le puede encerrar, si se quiere, en dos cubiertas de masa de hojaldre delicado»

Les cuento.

Yo lo hice «casi al pie de la letra», pero añadiendo a la masa un poco de salsa de tomate frito y el cuajado lo hice en un molde rectangular ligeramente engrasado. Desmoldé, cuando frío, y adorné con trocitos de pimiento rojo asado, aceitunas y rodajitas de huevo cocido.

Pues nada, nada.

Hoy viernes, es «día de vigilia». Alégrenlo con un rico PASTEL DE MERLUZA «DEL PINCHU».

Y si hace frío, abríguense con un paletó.

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