SEQUÍA Y ROGATIVAS AD PETENDAM PLUVIAM

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Hace años, si el tiempo era inclemente con el campesinado debido al exceso de lluvia , nieve o hielo ; o , en caso contrario (que era lo más frecuente) por falta de agua («la pertinaz sequía» , decían los políticos de entonces) ; o por invasión de plagas que afectasen a las cosechas, etc., etc…los fieles devotos , por indicación de la jerarquía eclesiástica, organizaban PROCESIONES DE ROGATIVAS para suplicar la intervención divina y , así, paliar las desgracias de una mala cosecha , de enfermedades, etc.

Las SEQUÍAS son fenómenos meteorológicos muy cíclicos y, desgraciadamente, muy frecuentes en España. Y si las ROGATIVAS para PEDIR LA LLUVIA (Ad petendam pluviam) eran seguidas antiguamente con gran devoción y esperanza, en la actualidad -quizá por esa tendencia antirreligiosa y anticristiana que nos invade – se consideran «oraciones obsoletas» propias de personas incultas educadas en la represión franquista. Más aún, si algún Obispo las recomienda en su diócesis, se le conceptúa como retrógrado y poco menos que fetichista.

¿En qué consisten las ROGATIVAS?

Son PROCESIONES PENITENCIALES (el sacerdote utiliza ornamentos morados (estola y capa pluvial) en las que se invoca a la Divinidad y a los Santos en súplica de algún favor.

Según el Ritual Romano se empieza invocando a Dios, después a María y seguidamente, por este orden, a Ángeles y Arcángeles, Patriarcas y Profetas, Apóstoles y Evangelistas, Mártires, Sacerdotes y Monjes, y finalmente Vírgenes.

Entre las súplicas relativas a la actividad agraria y campesina destacaban las peticiones de protección «a fulgure et tempestate «, «a flagello terremotus» y «a peste, fame et bello».

Estas ROGATIVAS se rezaban en latín y en ellas se procesionaban, normalmente, a los santos y santas patronos de la localidad.

Como «el pueblo fiel» no sabía latín y convenía «excitar el fervor» de los asistentes, en las diversas localidades se cantaban plegarias redactadas en castellano y adaptadas al caso. Por ejemplo:

«Los brazos tenéis abiertos, / los ojos mirando al cielo;
suplicad a Vuestro Hijo / que nos riegue nuestro suelo»

«Vos que veis nuestra alegría / y la fe con que os amamos,
¡dadnos el agua que ansiamos / oh Cristo de la Agonía»

Las nubes están cargadas / y vienen con gran violencia;
y sólo están esperando / de Vos, Señor, la licencia»

¡Oh Virgen de la Casita! / Tu, que tienes el poder,
quita el candado a las nubes / para que empiece a llover»

«Agua pedimos, Señora / aunque no la merezcamos;
que si por merecer fuera / ni la tierra que pisamos.».

Dícese que fue San Mamerto, obispo francés del siglo V, quien «inventó» las procesiones de ROGATIVAS para salvar a su diócesis de la epidemia que asolaba a las gentes.

No han constancia «cierta» de tal suceso y son (somos) muchos los que piensan (pensamos) que estas súplicas surgen ya del mismo consejo de Jesús; «Petite et accipietis».

Hoy son muchas las tierras de España que tienen SED. Los trigos (el «cereal»), los pastos, los árboles frutales y maderables… necesitan agua. Y también las gentes. Celebramos el DÍA MUNDIAL DEL AGUA para estimular el ahorro en el consumo y, ¿por qué no, también para suplicar la lluvia?

Yo, en privado, rezaré mis ROGATIVAS AD PETENDAM PLUVIAM.

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