LILLO Y MORILLA

POR PEPE MONTESERÍN, CRONISTA OFICIAL DE PRAVIA (ASTURIAS)

/ A. M. SERRANO

Como Alicia la de Carroll suelo estropear muchas cosas por exceso de celo y trabajar el doble para dejarlas como estaban; se llama “efecto Reina Roja” y describe la continua adaptación de las especies sólo para mantener su statu quo. Al nacer a la vera del Nalón me arrastra la corriente colateral y necesito espatuxar el doble que cualquiera para permanecer en el mismo sitio. El pasado lunes fui a la magnífica sala de arte de Pablo de Lillo, en General Zubillaga, 12; al hallarla cerrada plasmé aquí mi parecer del arte de Marcos Morilla que admiré a través del escaparate, pero Pablo, después de mi artículo, me llamó para abrirme sus puertas y volví, y me asombró el hiperrealismo de Marcos cuyas fotos parecen pinturas que parecen fotos… Esto me trae a la mujer que encontró a una amiga: “-Uy, ¡qué pelo más guapo llevas!, parez peluca. -Ye peluca –dijo la otra. Y repuso la primera: -¡Ay!, pues no lo parez”.

Fuente: https://www.lne.es/

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