COMO NIÑOS CON ZAPATOS NUEVOS • LA TRADICIÓN DEL DOMINGO DE RAMOS Y LOS COMERCIOS DE CALZADO QUE AÚN PERMANECEN

POR CARMEN RUIZ-TILVE, CRONISTA OFICIAL DE OVIEDO

Dos niños con sus palmas en el Domingo de Ramos de Oviedo.

Dos niños con sus palmas en el Domingo de Ramos de Oviedo.

«Quien no estrene el día de Ramos, no tiene ni pies ni manos», sentenciaban antes, como para amedrantar a los que no podían ponerse nada nuevo ese día. Ya sin crueldad, la tradición de estrenar el Domingo de Ramos, aunque sea un pañuelo de mano, sigue, y clásico es estrenar zapatos.

La historia de los zapatos en Oviedo es de antes de ayer y no hay más que ver las fotos callejeras de hace un siglo para comprobar cómo suele haber en primera fila niños, que ante la novedad de la fotografía, se ponían de modelos para la posteridad. Unos aparecen calzados con zapatos o botines, otros con alpargatas o madreñas y en escenas rurales incluso los hay descalzos. Con el tiempo y la mejoría del nivel de vida, los niños fueron teniendo zapatos, incluso zapatos nuevos, en un mundo en el que si tocaba ser hermano del medio no se estrenaba nunca. La creciente tradición burguesa impuso para el Domingo de Ramos zapatos nuevos, generalmente blancos, que se pintaban con un pincelín y «Blanco España».

Justo después de la guerra empezaron a abrirse o reabrirse en Oviedo tiendas animadas dispuestas a empezar una nueva aventura. Entre ellas -muchas no llegaron a hoy-, hay una entre las que afortunadamente permanecen que tiene que ver con lo que comentamos: Calzados Mami, con fecha de apertura en noviembre de 1939, con lo que este año cumplirá 75 de vida. Mami, en la calle Milicias Nacionales, que es nombre muy anterior a la guerra, empezó como tienda de lencería para niños, y de ahí a los zapatos, pronto convertido en un clásico de la mano de su fundadora Adela García y ahora en manos de su hija Adelina Suárez.

Mucha vida de Oviedo que pisó con paso firme y menudo pasó y pasa por Calzados Mami, donde la decoración, con escaparates de vidrio curvado habla de un tiempo que no debe perderse. Vidrio curvado había en el Termómetro, en el comercio de entrada del Cine Aramo, en Almacenes Botas y en Mami, obras del artista Solís. En Mami, además vuelan las golondrinas.

Toda la calle Milicias es historia del comercio ovetense, donde quedan algunos negocios clásicos, como la zapatería de la que hablamos y otros de los que haremos memoria en un futuro, lo mismo que de las zapaterías infantiles que vinieron después.

Fuente: http://www.lne.es/

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