PINCHINOS PROBES DE CUARESMA

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Ahora, pregonada a bombo y platillo, está en la «cresta de la ola» eso que se dio en llamar LA MINICOCINA; la petite cuisine que dirían los franceses, que son los que ponen de moda las modernidades culinarias.

¿Y qué es eso de la minicocina?

Pues lo que antes llámabamos tentempié», «bocadillín de les once», «pinchín», «tapa», «piscolabis»… pero elaborado con maestría de artista y policromía de decoración. Y, por supuesto, con título rimbombante que asombre al consumidor.

¡Oiga! ¿Por qué se dice eso de «pincho», «pinchu» o «pinchín» (por favor, amigos asturianos nunca escriban pintxu)?

Pues verán. Los vascos a una pequeña preparación de pan, anchoa y una aceituna dieron en llamarla GILDA porque un hostelero quiso recordar con su invento aquella película famosa de nuestra niñez-juventud.

Y lo que no eran GILDAS eran y son PINCHOS porque el alimento que se dispone sobre el pan va sujeto con un palillo; es decir, pinchado para su sujección.

Los andaluces, toreros ellos, prefieren el nombre de BANDERILLAS.

¿Y lo de «tapas»?

En este caso la historia-leyenda es doble.

Unos cuentan que era costumbre en conventos y monacatos invitar a los visitantes con un vasito de vino dulce al que se cubría (tapaba) con una galleta para, así, disfrutar más con el vino servido.

Otros, mal pensados ellos, dicen que la tapa era aquello (pan y rodajita de chorizo, pan y lonchita de jamón o de queso…) con lo que se cubría (tapaba) el vaso de vino servido para evitar que en él ENTRARAN MOSCAS.

Pasado el tiempo, y así lo vemos actualmente, hay cafeterías y bares donde «el pinchín» o «la tapa» se sustituyen por cazuelitas de lo uno y de lo otro (callos, garbanzos con callos, alitas de pollo guisadas, arrocín con un berberecho, patatines con costillina…).

Es como la minicocina polícroma y rimbombante, pero en tradición «de probe».

Y así, en pobreza cuaresmal y de vigilia, fueron mis pinchinos de hoy.

Se lo cuento:

A.- Sobre cuadraditos de pan de molde dispuse un poco de ensaladilla rusa, adorné con «huevo mimosa», un trocín de pimiento asado y media aceituna.

B.- Sobre cuadraditos de pan de molde coloqué una laminita de tomate, distribuí sobre ella migas de bonito en aceite, cubrí con una lámina de huevo cocido y decoré con media aceituna.

C.- Sobre minitostas de pan extendí crema de queso al salmón (riquísimo) y también decoré con aceitunas.

Rojo, verde, amarillo, blanco, sabrosísimo…Policromía y placer de paladar.
Jamás ganaré un concurso, pero… disfrutar. A eso no me gana nadie.

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