ALFREDO LANDA EN RECUERDO DE UNO DE LOS GRANDES…

POR MIGUEL A. FUENTE CALLEJA, CRONISTA OFICIAL DE NOREÑA (ASTURIAS)

landa

Falleció en el pasado mes de mayo cuando había cumplido ochenta años pero aunque haya sitio para la tristeza por su desaparición, seguiremos recordándole con la forma de ser que siempre desprendió en sus trabajos en cine o en televisión.

En este rapidísimo correr del calendario, tenemos que recordar a Alfredo Landa en Noreña con motivo de su investidura como Caballero de Mérito de la Orden del Sabadiego. Fue en abril de 1996 cuando tuvimos tan grata visita después de haber estado intentándolo un par de años como si yo fuese un “martillo pilón” tal como me llamó en su momento este grande del cine español que acaba de fallecer. Incansable, dinámico, complaciente con todos cuantos solicitaron hacerse junto a él una fotografía para el recuerdo.

¿No te cansan tantas peticiones Alfredo?

-No hijo. Todo lo contrario. Peor sería que nadie se acordase de mi.

Y seguía fotografiándose dejando sonrisas a la cámara con gran profesionalidad, gesticulando de continuo tal y como hacía en el cine, dando la sensación de que estaba actuando, pienso que era así su don natural. Nunca habrá salido en una imagen con los ojos cerrados ni con las manos “movidas”.

Luego volvió a nuestra villa en 2007 para rodar con José Luis Garci “Luz de Domingo” y disfrutaba comentando su condición de Caballero en Noreña como acostumbraba a decir ante sus compañeros de reparto y a los medios informativos en las diferentes ruedas de prensa; buscaba los ratos libres que le permitía su trabajo delante de las cámaras para recorrer los lugares por donde había estado anteriormente tomando sidra, sabadiegos o picadillo; saludando y dejándose fotografiar de continuo porque sabia que eso formaba parte de la profesión.

Repetía sus visitas a Casa El Sastre a comer fabada, miraba de reojo el retrato de Franco en La Cuadra de Alfredo, saludaba a Pilarín en Casa Alicia porque aseguraba que olía desde la calle la cocción de las rosquillas de Pepona que le encantaban así como los bollos preñaos de La Miga de Hilda. Recomendaba a Eduardo Argüelles tomar infusiones de alpiste para el colesterol, explicaba a Gemelu como eran los besos de cine, preguntaba por la fabada y por Carmen, una guapa morena de Noreña que escuchó de él los más bonitos piropos. En esos pocos días que estuvo entre nosotros, aún tuvo tiempo para “impartir” unas magistrales clases de mus con nuestros vecinos.

Falleció en el pasado mes de mayo cuando había cumplido ochenta años pero aunque haya sitio para la tristeza por su desaparición, seguiremos recordándole con la forma de ser que siempre desprendió en sus trabajos en cine o en televisión. Fue el más popular y uno de los grandes.

Ahora nos queda repito, su recuerdo en mente, porque en Noreña sería de extrañar que dedicasen una sencilla placa a cualquiera de los personajes que por diferentes motivos nos visitaron en alguna ocasión, de acuerdo que fueron muchos, pero el creador del landismo fue uno de los más entrañables, fue único.

Descanse en paz

Descargar PDF:

Revista 2014 Completa

Fuente: EL SABADIEGO. Revista Anual de la Orden del Sabadiego, número 9, abril de 2014

Sin Comentarios.

Responder

Mensaje