PROCESIÓN DEL SANTO ENTIERRO O DEL SILENCIO

POR RICARDO GUERRA SANCHO, CRONISTA OFICIAL DE ARÉVALO (ÁVILA)

Un día en que la incertidumbre por el tiempo disminuía, y salió la Procesión del Silencio con mucha expectación, el público y los cofrades, como deseosos después de la suspensión del jueves. Mucho público a la salida y durante todo el recorrido como viene ocurriendo los últimos años, participando en la propia procesión junto a los cofrades y como espectadores.

Es esta quizás la procesión más emblemática de la Semana Santa de Arévalo, en que procesionan los pasos más significativos e históricos como el Cristo “Amarrao” a la columna, portado a hombros por cofrades con habito blanco y capuchón morado; el Cristo de la Buena Muerte, portado por cofrades de hábito blanco y capuchón negro; el Niño Jesús Nazareno que llevan los cofrades más pequeños y este año sobre ruedas; el Santo Entierro que llevan los cofrades de la archicofradía de Las Angustias; la Virgen de las Angustias de San Juan y la Vera Cruz, que llevan las mujeres cofrades, vestidas de negro y mantilla. Al principio de la procesión desfilaba la Banda de tambores de la Vera Cruz que dirige Javier Senovilla, y más avanzada la comitiva, la Banda Municipal de Música de Arévalo, dirigida por José Miguel Martín Alonso, que imprimieron ritmo y marchas de procesión.

Desde El Salvador la procesión por la calle de Caldereros, Plaza del Arrabal, Arco del Alcocer y Plaza de El Real, donde se realizó una meditación por el párroco Jesús Sánchez que presidió el acto, como también el alcalde Vidal Galicia Jaramillo y corporación. Se regresó por el mismo itinerario a la iglesia-museo. Hay que destacar la gran participación y acompañamiento en un día muy especial de la Semana de Pasión arevalense. Las caras de tristeza del día anterior se tornaron en alegría y satisfacción por la buena procesión que resultó y de los cofrades portadores que hicieron un gran esfuerzo en portar y mecer las imágenes durante todo el recorrido.

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