LA BODA DE FIFÍ CON UN PITAGÓRICO TONTORRÓN Y CORNUDO

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Pitágoras y tres miembros de su familia (dos Catetos y una Hipotenusa) ensamblados por el árbol genealógico que los relaciona.

¿Saben ustedes?

Cuando el valor numérico de una magnitud «y » depende los posibles valores variables que toma otra «x», de la cual depende, se dice que la primera ES FUNCIÓN DE LA SEGUNDA, y = f(x), denominando a esta como «variable independiente». Es frecuente que la letra «f» se sustituya por la griega FI, que yo no se escribir en este ordenador (ni en otro, por supuesto).

Evidentemente, dos letras seguidas FI se leerían «doble fi» o, también FIFÍ, que es apelativo cariñoso de Josefina.

Bueno, bueno… Pues ahora les cuento uno de los «trucos» que alguna vez utilizaba en mis clases para «relajar el ambiente».

Es una narración con «poso matemático» y cuya interpretación puede oscilar entre «lo inocente» y «lo picardioso».

Se titula. LAS BODAS DE FIFÍ, VARIABLE INDEPENDIENTE.

Este es su texto:

«Salía el sol por el EJE DE LA EQUIS (X) cuando los numéricos habitantes de las islas en SERIE DE MAC LAURIN se disponían a celebrar con gran pompa y esplendor las bodas de FIFÍ, VARIABLE INDEPENDIENTE con un CATETO humilde, de la familia de los Pitagóricos, descendiente de una pitonisa llamada HIPOTENUSA.

La sala nupcial, a petición de la novia, era de forma PRISMÁTICA con BASE RECTANGULAR y estaba iluminada con abundantes focos de PARÁBOLA distribuidos en SERIES HOMÓLOGAS.

Ya llegados los novios, y mientras los invitados se entretenían en TRAZAR TANGENTES A LAS CURVAS de las circunstantes, se presentó el Juez con la REGLA DE RUFFINI bajo el brazo y llevando a Fifí a la sombra de un VECTOR se dedicó a la dulce tarea de DERIVARLA.

Fifí veía, entre complacida y asustada, como el Juez sacaba entre PARÉNTESIS UN FACTOR COMÚN que, en intervalos constantes de tiempo, adquiría VALORES CRECIENTES.

De este modo, Fifí quedó DERIVADA y con la MATRIZ CUADRADA a modo de un DETERMINANTE de tres filas y tres columnas.

El novio, ansioso de venganza, dándole una patada al Juez en sus OVOIDES de revolución, lo ELEVÓ A LA QUINTA POTENCIA y allí, con todo placer, LO INTEGRÓ.

Poco tiempo después, soltero, sin novia, y arrepentido de su conducta, ingresó en la penitencial orden de los NEPERIANOS, regidos por la severísima REGLA DE KRAMER; esa que aconseja que en un determinante «los productos de diagonales a la derecha son siempre positivos; y los de diagonales a la izquierda, siempre negativos».

Por favor, no se rían. Mi cuentín de hoy tiene poca gracia.

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