LA ROMERÍA DE SAN ISIDRO LABRADOR

POR MANUEL GARCÍA CIENFUEGOS, CRONISTA OFICIAL DE MONTIJO Y LOBÓN (BADAJOZ)

Muchos son los pueblos que festejan a San Isidro Labrador, patrón de los agricultores. Muchos son los pueblos que lo tienen también como patrón. Hoy miércoles, 15 de mayo, la provincia de Badajoz se llenará de romerías. La primera parroquia de Montijo hasta ahora documentada, estaba bajo la advocación de San Isidro, luego fue ermita y en el último tercio del XVII se convirtió en la casa-granero de los condes.

Las primeras noticias sobre la Gira de San Isidro Labrador en Montijo llegan en 1917. Así, el 30/IV/1917, el sacerdote Andrés Trigueros dedicaba una capilla a San Isidro en la ermita de Ntra. Señora de Barbaño, en la nave donde se sitúan las imágenes del Cristo de la Misericordia y San Luis, ofreciendo la mayordomía perpetúa a los presidentes de la Comunidad de Labradores. Lo era entonces José Moreno Pereira y secretario Julio García Pérez. Así comenzó todo.

La gente se vestía de ‘guapo’, con sus mejores trajes. Los hombres con traje de vestir, corbata y sombrero. El símbolo de los romeros era los pañuelos de gira. Ellas llevaban vestidos frescos de colores alegres, el pañuelo de gira atado al cuello y una pamela de espigadora en la cabeza. Como instrumentos musicales llevaban panderetas, castañuelas, botellas para hacer sonidos, etc. Que iban tocando nada más salir de Montijo por el camino viejo de Barbaño, El Encinal, La Puentecilla, Las Lagunas de las Encantás, hasta llegar a la ermita de la Virgen de Barbaño.

La Comunidad de Labradores, después de celebrar la misa organizaba la procesión que salía de la ermita portada por los labradores y custodiada por los Guardas Rurales. Tras la imagen iban los sacerdotes, la directiva de la Comunidad y las autoridades civiles y militares de Montijo.

Los labradores y sus familias celebraban la fiesta de su patrono por todo lo alto, dándole una gran importancia, mezclando el carácter religioso con el festivo. Los carros los engalanaban con palmas, colgaduras de ramas y flores de papel de colores llamativos. Subían sillas y bancos que les servían para ir sentados. Se tendían toldos para que diese la sombra. Hacían un círculo con sus sillas y bancos y montaban la comida en el centro a base de tortillas de patatas, chorizo, lomo, salchichón, queso… Allí comían en confraternización, acompañado con un buen vino de pitarra. No faltaba el concurso de carros engalanados y de caballos más vistosos y mejor domados, organizado por la Comunidad de Labradores, en los que se entregaban premios. De entre las coplas más populares que se cantaban en la Gira de San Isidro destaco estas estrofas:

De San Isidro venimos
de comernos un borrego,
si no lo quieres creer
aquí te traigo los cuernos.

A la arena, a la arena,
al trigo, al trigo,
las mujeres casadas
con sus maridos.

San Isidro Labrador
mira por los labradores,
que se ahogan con el polvo
que sale de los terrones.

San Isidro Labrador,
un ángel a ti te guía,
y hoy te celebran cantando
esta alegre romería.

Hoy la romería no tiene nada que ver con la forma de divertirse de aquellos romeros que hacían la Gira de San Isidro.

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