EL SERVICIO DE CORREOS EN NAVALMORAL

POR DOMINGO QUIJADA GONZÁLEZ, CRONISTA OFICIAL DE NAVALMORAL DE LA MATA (CÁCERES)

Desde los más remotos tiempos existe este servicio pero, como no podemos extendernos, hablaremos de la etapa más reciente.

A finales del siglo XVIII, ya contaba Navalmoral con un administrador de correos y postas, que pasa por esta carrera principal de Extremadura, entre Almaraz y Calzada de Oropesa; compuesta por seis caballos, a cargo de un maestro de postas y dos postillones. Aquí se separa la correspondencia de la Vera de Plasencia y otros lugares del entorno. El correo de Madrid llega, y sale, los jueves y domingos de madrugada; mientras que el de Badajoz se recibe, y continúa, los miércoles y domingos por la tarde. El camino («carrera») real de Extremadura fue reconstruido en este siglo, según la tendencia de los Borbones (como la «Casa de Postas» en el límite con Toledo).

Durante ese siglo, gracias a los reyes y políticos ilustrados, se estableció una red radial y se crearon nuevos servicios; en 1762 se mandó abrir en las oficinas y estafetas agujeros o rejas para el depósito de la correspondencia, dando origen a la boca-buzón de Correos. También se crea el cuerpo de Carteros urbanos en 1756.

A mediados del siglo XIX, Correos dispuso de una flota propia de transportes por carretera para la correspondencia y pasajeros, y se incrementó la frecuencia de entrega postal. Pero a partir de 1850 –año en que además se crean los sellos de correos– se impuso un nuevo medio de locomoción que sería de inmediato asumido por el correo, el ferrocarril. A medida que éste iba llegando a las ciudades, se fueron suprimiéndose las líneas generales de diligencias. Aunque, donde no llegaba el tren –como pasaba con la Vera o Trujillo– al comenzar el siglo XX, el coche-correo que hacía el servicio diario con Trujillo era tirado por dos caballos. Pero a los pocos años entra en servicio el primer “autocar” Cáceres-Madrid, y viceversa, que monopoliza el servicio citado.

Como decíamos el jueves, a partir de entonces se asocia con el servicio de Telégrafos: en junio de 1884 alquilan una casa en la calle Meridiano (Germán Duque actual), luego la trasladan a la “Plazuela de la Ermita” (Sánchez Arjona actual) y poco después a la calle “Puerta Palomeras”: que desde entonces es bautizada como calle “Correos” (Queipo de Llano todavía). Telégrafo se muda a la rinconada de la Plaza de España.

En la calle Correos estuvo muchos años, siendo su director más conocido Guillermo Pérez Barrigón (primer presidente del Moralo C.P.; y padre del escritor Pérez Lozano). Al lado estaba entonces el Instituto Nacional de Previsión (regentado por Pepe Calderón, Andrés Ceballos y Eugenio Mateos de Castro, «Meño»), hasta que se inaugura el Ambulatorio.

Además de Barrigón, Eusebio Marcos González (casado con la maestra de la Fundación Concha doña Victoria Illera) ocupaba el cargo de 2º jefe de Correos, secretario de las Juventudes Socialistas durante la República y fusilado por eso al estallar la sublevación.

Después de la Guerra ejercían como carteros a Pedro «El cartero», Urbano, Eusebio, Higinio Aragón. Y llega el salmantino Víctor Gutiérrez Salmador quien, junto con Justo Corchón, fueron los primeros en escribir sobre la historia de la localidad (como vimos en los XIV Coloquios), alcanzando más tarde gran fama.
Y de nuevo se vuelven a trasladar al lugar que ocuparon antes en la plaza de la Cruz de los Caídos, junto al Registro de la Propiedad y Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción de entonces. Se incorporan más personal: como Purita Marcos (hija de los citados Eusebio Marcos y Victoria Illera), José Fernández, etc.

Hasta que, en 1980, se anuncia la construcción de nuevas oficinas para Correos, Telégrafos y Caja Postal (estos dos últimos servicios desaparecerían más tarde) en la calle Urbano González (sede actual). Pero no se inauguran hasta junio de 1984 (aunque abrió al público el 10 de abril).

Varios directores (como Enrique Gómez, José Fernández, Gaudencio Muñoz o la actual Angelines Sánchez) y numeroso personal (imposible numerarlos a todos) han servicio al público desde entonces, con diligencia y profesionalidad. Vaya para todos ellos nuestro reconocimiento y homenaje.

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