EL CULTO A SAN ISIDRO EN NAVALMORAL

POR DOMINGO QUIJADA GONZÁLEZ, CRONISTA OFICIAL DE NAVALMORAL DE LA MATA (CÁCERES)

A mi gran amigo y padre espiritual D. David González

Es relativamente reciente –comparado con otras advocaciones– y estuvo motivado por varias circunstancias.

En primer lugar, porque a mediados del siglo XX y por diversas causas el fervor religioso se había incrementado en la localidad, respecto a épocas pasadas. Desde 1896 contábamos con dos parroquias, tras haber instaurado la segunda de ellas en la popular ermita de la Virgen de las Angustias. Pero Navalmoral seguía creciendo y las autoridades religiosas locales y diocesanas creyeron conveniente ampliar los lugares de actividad sacramental, para acercarla a sus vecinos y feligreses. Existiendo un vacío de lugares de culto en el sector nororiental de la población. Y deciden que se dedique a San Isidro, puesto que la base económica de la capital del Arañuelo en el pasado era eminentemente la agricultura, que tiene al santo madrileño por patrón de los dedicados a esa dura y básica actividad. Trabajadores del sector primario que siempre proliferaron en el enclave del «Cerro» y barrios limítrofes («Plaza Vieja» y «Peligrosa»).

Por otra parte, la cercanía y relaciones que siempre ha mantenido Navalmoral con Talavera de la Reina, donde se le festeja fastuosamente; y a donde numerosos moralos se acercaban por motivos festivos o transacciones de ganado, pudo influir también.

De ese modo, en julio de 1953, don Julio Blanco Paredes (párroco de San Andrés) pide ayuda al Ayuntamiento para edificar la «capilla del Cerro» (como la denominaban al principio). A lo que accede la Corporación, prometiéndole 10.000 ptas. Ambos estamentos estaban de acuerdo, no sólo en atender a los residentes de esa zona, sino también en planificar la futura actividad parroquial de las barriadas que se planeaban construir en el futuro. Siendo la primera el grupo «Girón» de la Organización Sindical: en octubre de 1955 comienzan a edificar las 50 viviendas de «La Peligrosa», obras que finalizan en 1957 y se entregan en 1958. Recibirían el nombre de «Grupo Girón» en memoria de ese político del gobierno de Franco (ministro de Trabajo entre 1941 y 1957), que aprobó el proyecto.

Los responsables municipales eran conscientes de esa necesidad, elaboran diversos proyectos y se fijan en la zona del «Pozón», donde el municipio poseía algunos terrenos (la laguna de ese nombre y sus alrededores, que se soterrarían y donde ubicarían después el antiguo colegio del “Pozón”). Lo que se vio favorecido por la donación de un terreno que poseía un benefactor farmacéutico de Navalmoral, don José Mª Mirón Luengo.

D. Julio y su coadjutor don Cipriano contactan con los mejores constructores moralos del momento, Miguel Alfonso padre e hijo, quienes serían los autores de los planos y de las obras, que inician en 1954.

Pero esa cifra era irrisoria, por lo que los vecinos citados implicados de esas zonas aplican un método que conocían muy bien: el de las aportaciones personales. Mientas pasan porla obra numerosos albañiles, imposible citar a todos.

Así y todo, la edificación se tuvo que paralizar intermitente por los problemas económicos citados. En 1957 sólo se había hecho la cimentación, los muros y la bóveda de la entrada.

En ese año 1957 llega Don David González para sustituir a D. Cipriano (que marcha a las Misiones), que se implica con pasión a dicha ermita y culto: moviliza a los feligreses, autoridades, contratista y, dos años después –1959– se acomete la última fase (presbiterio, arco de hormigón armado, la cúpula y el “cupulín” (rematado en un casquete esférico). A continuación la sacristía, las escaleras y el coro, atrio, los muros que faltaban, los suelos, cerrajería, escayolas y vidrieras.

Como Miguel Alfonso Gómez (padre) estaba ya enfermo (fallece en 1963), de esa última fase se responsabiliza como encargado y “maestro” de la misma su “mano derecha”, José Nuevo Luengo (“Pepe el de la Paleta”); ayudado por los albañiles Luis Nuevo Ovejero, Basilio Ramos Moreno y Manuel Zúñiga; y los “peones” Francisco Marino Miguel y otros (pues se turnaron varios). Don Vicente Candela proseguía como arquitecto.

A falta de algunos pequeños detalles, la ermita queda finalizada en 1963 y se inaugura oficialmente en 1964.

A la vez que se ultima, construyen el antiguo colegio del “Pozón” y, frente a él, tras muchos años de intento el 25 de abril de 1963 se subasta la construcción de la barriada de «La Paz», que se adjudica a D. Jacinto Rodas Calderón. Pero el señor Rodas se vuelve atrás, debido a la diferencia de precio entre el presupuesto. Por lo que se «aparca» transitoriamente el proyecto.

Sin embargo, aprovechando que en 1960 nombran Ministro de la Vivienda a nuestro paisano D. José Mª Martínez Sánchez-Arjona, el proyecto sigue adelante. De tal modo que en 1965 se terminan las 100 viviendas del Pozón, que reciben el nombre oficial de «La Paz» (en memoria de los XXV años del final de la Guerra, aunque muchos la llamaban popularmente como el «Vietnam», por los sucesos bélicos de esa época); y se entregan el 1 de enero de 1966; naciendo la primera niña en marzo, a la que bautizaron por ese motivo como Mª Paz (como habían prometido).

Esa ampliación urbanística motivó que se incrementara el número de fieles: Y el culto a San Isidro. Desde el primer momento, don Julio Blanco delegó en don David González del culto y otras tareas en dicha ermita.

En el 2001 recuperan la Romería de San Isidro, en el domingo más próximo a esa fecha. Que se celebra según los años y los mayordomos (este año no hay).

Hoy la agricultura ya ha pasado en Navalmoral a tareas de ocio o secundarias, pero el culto a San Isidro proseguirá…

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