MEMORIAS DEL CONCEJO DE PARRES 1835-1985 (CAPÍTULO XLVIII)

POR FRANCISCO JOSÉ ROZADA MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE PARRES-ARRIONDAS (ASTURIAS)

Obras de defensa de Arriondas de las avenidas de los ríos Sella y Piloña.

El acta de recepción de las obras de defensa de Arriondas de las avenidas de los ríos Sella y Piloña fue firmada el 25 de abril de 1916 y para evitar la ruina y desaparición de las mismas se aprobó un nuevo proyecto de ampliación y mejora en julio de 1922, según el Ingeniero Jefe de Fomento de la Provincia. Cien años después, seguimos debatiendo el mismo tema.

Por aquellos días un vecino había recibido 30 libras esterlinas que desde Nueva York le había enviado Álvaro García, natural de Carrio, el cual las había recaudado entre naturales de esos pueblos vecinos y conocidos suyos que se encontraban en la emigración americana, libras destinadas a la construcción del puente de Soto de las Dueñas, pero habían transcurrido ya trece años y el vecino no las había entregado. Entre esa deuda y los intereses sumados que había producido, la cantidad se había duplicado.

Aunque el vecino llegó a afirmar que esa cantidad la había devuelto a la viuda de Álvaro, dado que -por discrepancias de criterio entre los donantes- no pudo utilizarla, se demostró que estaba depositada en un banco. Hubo de proceder el Ayuntamiento judicialmente contra el receptor -tras el fallido acto de conciliación mediando el síndico Luis de la Fuente- para que la entregase. Así consiguió la Corporación hacerse con esa cantidad de dinero, más un 32% y destinarlo -al fin- al camino trazado desde la estación de Soto de las Dueñas hasta el Collado de Llames.

El depositario dijo no ser culpable de lo ocurrido, llegando incluso a solicitar al Ayuntamiento que le abonase los gastos del billete del tren al tener que ir a cobrar la letra a Oviedo trece años antes. La respuesta municipal unánime fue que bajo ningún concepto se le abonarían esos gastos, dado que habían sido varios los alcaldes que le habían reclamado la entrega del dinero infinidad de veces sin conseguirlo hasta ese momento, tras un juicio que le costó al Ayuntamiento 31,75 pts. mientras él se lucraba de los intereses durante ese tiempo, lo que demostraba “la medida de desaprensión del mencionado individuo, colmada hoy con esta petición”.

Algo similar le ocurrió al alcalde, puesto que Manuel del Rojo -de Llames de Parres- le había enviado desde Cuba 100 pts. también para ayuda a la construcción del puente de Soto de las Dueñas y camino vecinal a Llerandi y -pasados otros trece años- no había ingresado esa cantidad. Los concejales le dieron un plazo de diez días para entregarlas o se las reclamarían judicialmente.

El día 12 de enero de 1923 entró en funcionamiento el nuevo puente de Ozanes-Romillo.

Por otra parte, el barquero de Romillo cobraba diez céntimos por cada persona que cruzaba el Piloña, y los vecinos afirmaban -en agosto de 1922- que les parecía mucho. El Ayuntamiento le pagaba 150 pts. hasta que se terminase el puente y se le permitía cobrar cinco céntimos por pasajero, no diez. De modo que con esas condiciones el barquero dejó el servicio por no compensarle y vendió su barca a Artemio de Dios.

Es lógico que no le pareciese ética al alcalde la petición de un concejal de que se le permitiese cobrar 10 cts. al nuevo barquero, por agravio comparativo con el anterior, por lo que el peaje siguió en 5 cts. con el acuerdo de Artemio.

Pero el nuevo barquero sabía que a esta dedicación le quedaban las semanas contadas, porque el día 12 de enero de 1923 entró en funcionamiento el nuevo puente y la barca cesó de surcar el Piloña de una a otra orilla.

Por otra parte debo dejar constancia de que la subcentral telefónica de Arriondas se creó el 12 de diciembre de 1922.

Los pasos a nivel que había en la vía del ferrocarril en Castañera y La Sala se suprimieron y sustituyeron por pasos inferiores, mientras los vecinos solicitaron que se restituyesen el abrevadero del ganado y el lavadero que estaban en el arroyo de La Sala.

Destacaré el acta de la sesión en la que se dice que para que en todo tiempo se pudiese hacer constar el acuerdo tomado por los vecinos de Bada y de San Martín de Bada, respecto a los caminos vecinales que cada uno de los citados pueblos correspondía conservar por medio de la prestación personal en la que se decidió -por acuerdo el día 10 de marzo, en el sitio de San Roque- que los vecinos Francisco Castaño y Antonio Vega, en representación de Bada, y José Vallina y José Tejuca como representantes de San Martín, en unión del alcalde de barrio José Cueto y del párroco Benigno Cabo, acordaron que el pueblo de Bada arreglase los caminos de su pueblo y el camino público desde “el roble de la iglesia hasta las charcas del Imperión, con toda la calleja del Foyo”.

El pueblo de San Martín se encargaría de arreglar los caminos que radicaban en su término y el camino que mediaba desde la casa de La Laniella hasta las charcas del Imperión, confinando con las de Bada. Así lo firmaron todos y el alcalde de Parres con ellos.

Con el tiempo José Vallina sería celador de San Martín de Bada, llegando a cumplir cien años el once de noviembre de 1974, organizando los vecinos una fiesta-homenaje en su honor con tal motivo.

Ramiro Gutiérrez Paniagua con sus alumnos.

Ramiro Gutiérrez Paniagua impartía en Arriondas clases de segunda enseñanza desde hacía unos diez años con satisfacción generalizada de los padres.

Ramiro Gutiérrez impartía en Arriondas clases de segunda enseñanza desde hacía unos diez años con satisfacción generalizada de los padres, motivo por el que un concejal señaló que -al menos- se le abonasen los gastos de la renta del local que utilizaba, tema que se aplazó hasta aprobar los nuevos presupuestos para el año siguiente de 1923. Esta solicitud sería denegada en marzo del año siguiente, puesto que la Comisión de Hacienda Municipal alegó que los ingresos mensuales de Ramiro eran de unas 500 ó 600 pts., una cantidad suficiente para vivir una familia modesta y ordenada, señalaron.

El 4 de octubre -día de su onomástica- fue Francisco Collía Fuente (padrino de este cronista) quien solicitó amojonar los cuatro metros cuadrados sobre los que se construyó un pozo y lavadero cubierto de teja en el camino a la Teyería, en la que hoy se llama calle Monte Sueve y en aquellos años conocida como calle “B”.

Calle en la quee había un pozo cubierto por un tejadillo, bajo el cual había unos escalones para descender y poder acceder al mismo.

Ese pozo cubierto en el centro de la calle “B” lo recordarán muchos de los que -por edad- ya somos más que maduros.

La calle “A” acababa de recibir el nombre de Manuel Argüelles, y así la cita Pancho Collía porque el jardín de su casa llegaba hasta la misma, exactamente donde hoy se encuentra el edificio de ocho plantas conocido como “Senfre”, edificio al que siempre le sobraron los dos o tres últimos pisos (igual que a su “hermano” cangués, tras el ayuntamiento) pues los dos edificios desfiguraron estéticamente ambas poblaciones cuando se creía que cuantas más plantas en altura tuviese una casa más “modernos” se sentirían sus vecinos.

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