ELDENSES EN EL FRENTE DE GUADARRAMA

POR GABRIEL SEGURA HERRERO, CRNISTA OFICIAL DE ELDA (ALICANTE)

Mortero de la 30ª Brigada Mixta, 1937.

Hacía diez meses que España se encontraba en guerra con motivo de la sublevación militar de un grupo de generales africanistas orquestada y diseñada por el general Emilio Mola. Levantamiento militar cuyo objetivo era la rápida conquista de Madrid. Sobre ella se dirigió el Ejército del Norte bajo las órdenes de Mola, por lo que desde el primer momento de la guerra el control de los puertos de montaña de la sierra de Guadarrama fueron claves para asegurar que las tropas del general Mola pudieran alcanzar Madrid. Movimientos que fueron rápidamente detectados por el Estado Mayor del Ejército desde de Madrid, pudiendo frenar la ofensiva sobre la capital y estabilizar posiciones.

Al frente del Guadarrama fueron destinados gran cantidad de jóvenes voluntarios de Elda y Petrer que acudieron en defensa de la República, quedando integrados en el 119º batallón de la 30ª Brigada Mixta.

Será tal día como hoy de hace 82 años, un domingo 30 de mayo de 1937, cuando varias compañías de la 30ª Brigada Mixta efectuaron un ataque desde el Alto de la Salamanca sobre el Cabeza Lijar, defendido por tropas del Ejército del Norte. Este último, con sus 1.823 m se constituye en límite provincial entre Madrid, Segovia y Ávila.

De las cuatro compañías que integraban el Batallón 119, la 3ª y la 4ª estaban compuestas mayoritariamente por milicianos eldenses. Composición que permitió que la 3ª compañía fuera llamada coloquialmente “Elda”.

El ataque se produjo de madrugada. Según el plan trazado, la 2ª y 3ª compañía efectuaron el ataque inicial, quedando la 4ª “Elda” en reserva, y la 1ª cubriendo las operaciones. El ataque se convirtió en un infierno de fusilería, granadas y disparos ametralladores, combatiéndose prácticamente en las alambradas de la posición del Ejército del Norte; obligando a la compañía “Elda” a entrar en combate. Pese al valor derrochado y tras varios infructuosos intentos de tomar la cumbre de Cabeza Lijar se ordenó la retirada.

El 1 de junio de 1937 el teniente eldense Fenelón García informaba desde los hospitales de Madrid al también eldense Pascual Sánchez, secretario provincial del comité provincial de la Alianza Juvenil Antifascista (AJA), que entre las alambradas y trincheras de Cabeza Lijar habían quedado los cuerpos sin vida de diez eldenses: Francisco Payá Bernabeu, Pedro Bernabeu García, Miguel Gisbert Sebastián, José Ginestal Rojo, Joaquín Esteve Orgilés, Pedro Milán Borrás, José Antonio Muñoz Bañón, Francisco Soto Sánchez, Gregorio Maestre Gisbert y Francisco Falcó Beltrán, destacado militante de las Juventudes Socialistas Unificadas. De igual modo, entre los heridos también se encontraban más eldenses, como un tal Soriano, un tal Castaño, Manuel Tomás Catalán, Juan Huesca Miralles, delegado político del 3º batallón y Pedro Deltell García, al que le fue amputada una pierna.

Francisco Falcó Beltrán.

Se daba la fatídica casualidad de que un año antes, el 10 de septiembre de 1937, fue una compañía compuesta por petrerenses, entre los que se encontraba la teniente Remedios Jover, la que intentó reconquistar infructuosamente esa misma cumbre, tomada por las tropas sublevadas unos días antes. Acción que también dejó numerosas bajas como Vicente Aracil, Francisco Beltrán, Bonifacio Mollá, José María Maestre Castelló y otros. Hechos que convirtieron el alto de Cabeza Lijar en un punto fatídico durante la Guerra Civil para los habitantes de Elda y Petrer.

Como es de imaginar la noticia de aquellas muertes cayó como un verdadero mazazo sobre Elda. Un año después, en 1938, las Juventudes Socialista Unificadas celebraron en Elda un emotivo homenaje a todos los milicianos eldenses, sin distinción de militancia política, caídos en los diferentes frentes de guerra hasta esa fecha. El acto estuvo presidido por Milagros Maestre; el eldense Pascual Sánchez, miembro de la Ejecutiva Nacional de las Juventudes Socialistas; el concejal socialista, José́ Ruano y uno de los heridos en ese combate, Indalecio Deltell.

La derrota de la República, la muerte, el miedo de los familiares y la represión posterior contra los vencidos condenó al ostracismo no solo aquellos sucesos en Cabeza Lijar, sino también al olvido de aquellos eldenses que dejaron su vida en el frente del Guadarrama. ¡Hoy, va por ellos!

El teniente eldense Fenelón García Amorós.

Fuente: https://www.valledeelda.com/

Sin Comentarios.

Responder

Mensaje