LA MEMORIA DE JOSÉ ARENCIBIA SIGUE VIVA 50 AÑOS DESPUÉS DE SU MUERTE • LA IGLESIA CAPITALINA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS FUE ESCENARIO DE UN HOMENAJE AL ARTISTA TELDENSE FALLECIDO EN 1968

CONTÓ CON LA COLABORACIÓN DEL CRONISTA OFICIAL DE ARTENARA Y SECRETARIO DE LA JUNTA DE LA JUNTA DE CRONISTAS OFICIALES DE CANARIAS, JOSÉ ANTONIO LUJÁN HENRÍQUEZ; Y DEL CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE TELDE, ANTONIO MARÍA GONZÁLEZ PADRÓN

Momento del acto del pasado lunes (Foto Jesús Ruiz Mesa)

Con motivo de conmemorarse el 50 aniversario del fallecimiento del pintor grancanario José Arencibia Gil, el lunes 3 de junio tuvo lugar en la Iglesia de San Francisco de Asís de Las Palmas de Gran Canaria un brillante acto dedicado a la memoria del versátil artista afincado en Telde desde su niñez. Don José Arencibia nació en 1914 en Las Palmas de Gran Canaria, habiéndose traslado su familia a la ciudad de Telde, donde desarrolla gran parte de su actividad artística y docente, con una importante obra de carácter muralista en varios templos de Gran Canaria, bellísimas obras de arte sacro que trabaja con la técnica de óleos sobre lienzo adosados a la pared destacando por su grandiosidad, entre otras, el gran mural del Presbiterio del bello templo de San Francisco de Asís donde se conmemora este aniversario.

Realizada en 1961, sorprende el mural de preciosa expresión e intenso equilibrio cromático, de fuerza y realismo en torno al mensaje de la crucifixión y escenario del Monte Calvario, detalles del grupo de san Juan Evangelista y las Santas Mujeres, el centurión y los soldados romanos repartiéndose la túnica, todo alrededor de la Santa Cruz que en otra dimensión centra la simetría escénica. Complementa este conjunto de pintura sacra la realizada sobre el arco total de la nave central representando La impresión de las llagas a San Francisco de Asís, obra de 1963 del mismo templo de San Francisco de Asís.

En la iglesia de San Matías del pueblo cumbrero de Artenara, el gran mural del presbiterio con la Ascensión del Señor a los cielos, llevado a cabo en 1968. En el presbiterio de la iglesia de Santa Lucía de Tirajana El Martirio de Santa Lucía, realizado en 1968. El catálogo pictórico de la obra de Arencibia Gil comprende una amplia relación de expresiones artísticas como paisajes, retratos, vistas parciales de municipios isleños, obras religiosas, de carácter folklórico, bodegones, marinas, y otras obras de temática variada, pinturas, esculturas, dibujos, proyectos, etc.

Un memorial ante el altar de la iglesia de San Francisco de Asís, primera parroquia desde 1821 que fuera creada en el barrio capitalino de Triana, acto que abre el párroco don José Luis Guerra agradeciendo la asistencia del público y la elección de este templo para honrar la memoria del pintor Arencibia Gil, ante su gran obra pictórica, así como a la colaboración de representación de las entidades intervinientes. Don Manuel Sánchez, presidente de la Asociación de Vecinos Terreno-Guniguada (Triana), el Cronista Oficial de Artenara, José Antonio Luján Henríquez, secretario de la Junta de la Junta de Cronistas Oficiales de Canarias y vicepresidente de la Asociación de Vecinos Terrero-Guiniguada. Cronista Oficial de la ciudad de Telde, Antonio María González Padrón, ex director conservador de la Casa Museo León y Castillo de Telde.

D. José Luis Guerra expone en su intervención: “El honor de colaborar en este acto con la Asociación vecinal del barrio en un homenaje de evocación y reconocimiento a don José Arencibia Gil cuya huella artística y personal tanto marcó la última restauración de la iglesia de San Francisco entre los años 1954 y 1961. Fue un trabajo arduo y largo que fue posible iniciar y concluir gracias a la iniciativa de los párrocos don José Naranjo, en el primer año, y don Miguel Ojeda, el resto. Junto a ellos no se puede olvidar la colaboración de una feligresía entusiasmada, comprometida y colaboradora, y la gestión de una junta parroquial eficaz. Este ha sido un edificio que ha pasado por muchos avatares históricos y en algunos momentos hubo que reedificarlo sobre las ruinas anteriores. Como sucedió con el incendio provocado por los piratas holandeses.

En esta última restauración en los años cincuenta intervino y es palpable la mano del pintor don José Arencibia. Trabajó durante año y medio en el mural del presbiterio, en la decoración de la capilla mayor, en el arco toral y otros elementos litúrgicos y decorativos de este templo. En esta tarde quisiera agradecer y poner en relevancia, ante todo, la obra de don José Arencibia, su acierto y su capacidad para crear un ámbito apropiado a la acción litúrgica. Acierto que podemos admirar cada vez que entramos en este espacio y nos sentimos envueltos en la atmósfera espiritual de su obra.

Pero también es junto recordar y agradecerá aquellos que lo hicieron posible, entre otros, destacar a don Miguel Ojeda Ortiz, párroco durante muchos años de esta parroquia, que trabajó incansablemente para que no decayera el entusiasmo de los feligreses durante los siete años que duró la restauración.

Agradezco de corazón a todos ustedes su presencia, a la Asociación de Vecinos, al alma mater de este homenaje que es don José Antonio Luján, a los familiares de don José Arencibia, a don Antonio María González Padrón que nos acercará la obra y su autor con gran competencia, y al coro Amati de voces que intervendrá a continuación. En definitiva, a todos cuantos con su trabajo y participación han hecho posible este acto y nos ofrecen la posibilidad de valorar, evocar y contemplar al autor de tanta belleza, muchas gracias y que disfruten”.

José A. Luján en su intervención destaca: “Agradezco la presencia de todos ustedes y las personalidades que intervienen en este homenaje que celebramos con tanto entusiasmo y la colaboración de tres entidades de estas características en un homenaje a un magnífico artista, ejemplar ciudadano que tuvimos la suerte de conocer cuando pintó los murales de la iglesia de Artenara. En aquella época incluso se desplazó al pueblo, era bastante joven, pero me impregné de una manera directa de las decisiones en el desarrollo de su pintura y como el mundo de su obra empezaban a crecer de arriba abajo. Proceso que da como resultado de la bellísima unidad arquitectónica y artística de la iglesia de San Matías de Artenara.

También, en aquella época, don José Arencibia pintó la iglesia de Santa Lucía de Tirajana. Me gustaría relatarles muchas cosas, pero ya se estudió y publicó mucho del pintor de Telde como recientemente la tesis doctoral de Germán Jiménez Martel en la Universidad Carlos III de Madrid, y don Antonio María González Padrón, Cronista Oficial de Telde, enamorado del personaje, obra de José Arencibia y su ciudad Telde. Quiero agradecer la presencia de los familiares y evocar la figura de Luis Arencibia, su hijo, que vive en Madrid, y pensaba estar esta tarde aquí, viene con frecuencia, pero debido a un proceso complicado de salud le ha sido imposible su presencia entre nosotros. Él es pintor, escultor, escritor, reconocido con muchas obras en diversas localidades de Gran Canaria.

El acto de hoy se remite ala conmemoración del 50 aniversario del fallecimiento de don José Arencibia, y personalmente tengo grabado aquel momento impactante que fue como cerrar un ciclo de un personaje importante como lo fue y es don José Arencibia Gil, un ciudadano de la isla en todas las dimensiones, humana, artística, personales, y de amistad. Sesenta años más tarde podemos contemplar estas imágenes de la expresión pictórica, creatividad simbólica de todo lo que significa el arte de la plástica religiosa emanada de la sensibilidad más profunda del artista José Arencibia. Gracias”.

Antonio María González Padrón expone en su conferencia a modo biográfico histórico el carácter personal, artístico, docente familiar y de ciudadano teldense ente el mundo de la época y contexto social del pintor muralista que, aunque joven, fallecido prematuramente en 1968, dejó un gran legado artístico para las generaciones futuras, realizada por la persona bohemia, alegre y de cordialidad, de una sensibilidad, ingenio y creatividad constante dedicados a la pasión por el arte que siempre llenó su vida. Y, como bien se expuso, durante sus ausencias y presencias de una vida plena de vicisitudes y experiencias en el contexto histórico de los sucesivos hechos y conflictos que tuvo que superar por la guerra civil española.

Finalizan las intervenciones con la actuación de la coral Amati del Círculo Cultural de Telde, dirigida por la profesora Namis Hernández Perera, y componente de de dicha agrupación coral, el presidente de la entidad cultural teldense, Máximo Riol, interpretando según programa entregado al público asistente, composiciones y arreglo para corales: Abeeyo (tradicional australiana). Dodi li (canción israelí). Zulú (canon). Bonse Alba (tradicional de Zambia) 7 el espiritual, Soon I Will be done.

Un magnífico escenario que ante el presbiterio de la Iglesia de San Francisco tanto las intervenciones de las personalidades mencionadas como la actuación del coro Amati lobraron traer por la biografía y la obra del pintor de Telde, José Arencibia Gil, el testimonio artísitico de la creatividad, protagonista visual y emotivo del mensaje humano y sacro de la representación ante el gran mural del Monte Calvario, y el lienzo sobre el arco toral una magnífica exposición para acercarnos en la reflexión personal y grandeza de la personalidad de José Arencibia, quien hoy nos ocupa retomar su obra, en este acto que conmemora el 50 Aniversario de su último viaje, dejándonos la estela intelectual, artística, cultural, de sus trabajos y proyectos para engrandecer Telde, Gran Canaria y Canarias, un gran patrimonio del que disfrutamos y siempre recordamos. Honor y gloria a la persona y artista que fue don José Arencibia Gil. In Memoriam. Muchas Gracias.

Fuente: https://www.teldeactualidad.com/ – Jesús Ruiz Mesa

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