MEMORIAS DEL CONCEJO DE PARRES 1835-1985 (CAPÍTULO LI)

POR FRANCISCO JOSÉ ROZADA MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE PARRES-ARRIONDAS (ASTURIAS)

En febrero de 1927 se habían propuesto hacer varios caminos en el concejo.

Veamos: un camino de Arriondas a Pendás (y decían “camino”, no carretera); calculaban 1.500 metros y 30.000 pts. de inversión.

Como es lógico, los más interesados siempre eran los vecinos, de modo que en esta ocasión renunciaron en Pendás a su fiesta de Santiago para invertir el dinero en dicho camino.

Desde La Corteguera (en la carretera de Colunga) hasta Villar de la Cuesta, por Cofiño, invertirían 60.000 pts. en los 3 km. de su camino.

De Santianes de Tornín a Caño -pasando por El Collado- 3 km. y 75.000 pts. de inversión.

De La Venta a Fíos, por Hueges, 40.000 pts. para 2 km.

Desde el Collado de Llames a Romillo -pasando por El Otero- se invertirían 60.000 pts. para 3 km.

De la Roza al puente de Romillo -pasando por Vallobil y Lago- un total de 6 km. de camino y un gasto de 120.000 pts.

El Estado pagaba entre el 50% y el 60% de este tipo de obras, y el resto salía de las arcas del Ayuntamiento, para lo que solicitaba préstamos bancarios a pagar en treinta años.

En septiembre de 1927 fue declarado en estado ruinoso un hórreo en La Peruyal, motivo por el que fue expropiado y se declaró el suelo de su espacio de utilidad pública para ensanchar la plazuela, un acuerdo que fue tomado por unanimidad.

Y de cara a los presupuestos de 1928 ya se reservaron 10.000 pts. para la construcción de los muros de defensa de la villa contra las avenidas del Sella. Un tema éste por el que Arriondas lleva ´padeciendo´ desde que existe como tal, siempre echándole pulsos a sus ríos, un desafío que pierde de vez en cuando.

Al que fue concejal y maestro Mariano Blázquez le debe nuestro concejo mucha gratitud. La primera de las razones es la de su permanente atención a la enseñanza pública.

Presentó una extensa moción en este sentido que vengo en resumir en su interés por mejorar la vida de niños y maestros, intentando construir escuelas dignas y capaces, cantinas y roperos escolares para ayudar a los niños pobres y solicitando a los padres que enviasen a sus hijos a la escuela, pues no eran pocos los que se quedaban en los hogares ayudando a las tareas familiares.
El mal viene de muy lejos -decía- y hay que superarlo mejorando la dedicación en materia de enseñanza. Señalaba que los locales destinados a escuelas nacionales eran detestables, al igual que los de la villa y -añade textualmente-: “En dichos locales se está torturando, martirizando y empobreciendo la vida de cientos de tiernos corazones infantiles que no cometieron otro delito que haber tenido la desgracia de nacer en un concejo donde las corporaciones tuvieron relegados a último término los asuntos referentes a la escuela, al niño y al maestro”.

Recordamos que los locales dedicados a escuelas eran casas de particulares que se alquilaban, por todos ellos el Ayuntamiento abonaba 4.900 pts. cada año (más que el sueldo de todos los maestros, que era de 4.030 pts.).

Mariano Blázquez proponía solicitar un préstamo de 150.000 pts. y devolverlo a plazos, en veinticinco años, con un interés del 5%, para poder construir escuelas y casas-habitación en la planta superior para maestros y maestras. Puede que tan voluminosa cantidad asustase a la Corporación, dado que el presupuesto total del concejo para 1928 era de 119.174 pts. de ingresos y la misma cantidad destinada a gastos.

Añadía Blázquez que el Instituto Nacional de Previsión hacía empréstitos a otros ayuntamientos y que -el propio Instituto- se encargaba de la construcción de las escuelas, aunque no de la vivienda superior.

Un tema que no se solucionaba si se seguía pagando rentas año tras año, ofreciéndose él mismo para elevar una instancia al Ministro de Instrucción Pública, pues el Estado tampoco permitía construir sobre la planta baja escolar cuando subvencionaba nuevas escuelas.

Las escuelas en estado más lamentable eran las de: Bode, Toraño, Tresmonte, Collía, Cividiello, Llerandi, Nevares, Viabaño y Romillo, entre otras.

Fue Mariano Blázquez el que tuvo la primera idea de construir un grupo escolar graduado en Arriondas, con un coste de 50.000 pts. y que las restantes 100.000 pts. fuesen para construir otras escuelas en los pueblos. Los vecinos no pagarían nada y el Ayuntamiento gastaría la novena parte de su presupuesto en amortizar la deuda, todo lo cual le parecía de lo más razonable. Y todo “para propagar la cultura, salubridad e higiene, desterrar el analfabetismo y robustecer los tiernos organismos infantiles”, añadiendo que el municipio sería el propietario de los edificios que valdrían muchos “miles de duros”.

¿Qué pueblos se elegirían para comenzar las nuevas construcciones escolares? Pues aquellos que más facilidades ofreciesen y tuvieran peores escuelas.

El concejal Andrés Díaz dio su apoyo incondicional a la propuesta de Blázquez, aunque le parecía que los pueblos preferidos deberían ser los más pobres, que ni tan siquiera podrían ofrecer ayuda alguna.

El alcalde -José Aquilino Pando Blanco- nombró una comisión de cuatro concejales (Blázquez, Abarca, Mier y Longo) para estudiar la propuesta cuando concluía diciembre de 1927.

En menos de cuatro meses se realizaron las gestiones pertinentes ante el Instituto Nacional de Previsión, el Banco Español de Crédito Hipotecario y otros.

El Inspector Jefe elevó la propuesta al Alto Cuerpo Consultivo y Ejecutivo, señalando que a la idea se le podía dar una forma general válida para el resto de Asturias e, incluso, toda España, y señaló que las deliberaciones serían secretas y le parecía oportuna una suscripción pública de 150.000 pts. en trescientos títulos de 500 pts. al 5,50% anual, pagaderos en semestres.

No tardaría en ser noticia la resolución del Consejo de Ministros dando facilidades para la construcción de escuelas. De si nuestro concejo tuvo alguna influencia (por pequeña que fuese en tal decisión) no quedó constancia escrita alguna.

Mientras, Fíos terminaba su escuela (40.000 pts.) como vimos en el capítula anterior, San Juan de Parres la suya (30.000 pts.) y Cofiño la suya (20.000 pts.), las tres sin subvención estatal.

Las Escuelas Graduadas de Arriondas no serían una realidad hasta quince años después, pero -entretanto- el Ayuntamiento de Parres apoyó por unanimidad -el 19 de mayo de 1928- las gestiones del Ayuntamiento de Cangas de Onís para la creación de un Instituto de Segunda Enseñanza en dicha ciudad, dada la importancia que tendría para los adolescentes y jóvenes estudiantes de Arriondas y de todo el concejo de Parres (como, en efecto, así fue). Una certificación de apoyo se remitió al ayuntamiento cangués.

Si en la obra teatral “Fuenteovejuna” -escrita por Félix Lope de Vega hace cuatro siglos- los temas principales son el honor y la fuerza colectiva frente al abuso del poder, algo así tuvieron que hacer los vecinos del pueblo de Bodes cuando -en 1928- se unieron para defender sus derechos comunales en la ´Sierra de Soto´, al enterarse que un particular había registrado a su nombre dichos terrenos.

Veintiocho vecinos firmaron para abonar la mitad de los gastos que le ocasionase al Ayuntamiento el pleito de impugnación, consultas y dictámenes de abogados contra el supuesto ´usurpador´.

Y como más vale un mal arreglo que un buen pleito, el particular aceptó casi todas las condiciones pactadas entre el Ayuntamiento y sus abogados personales.

Por razones de salud, el alcalde José Aquilino Pando presentó su dimisión “no teniendo el humor y la actividad que se necesitan para desempeñar el cargo como es debido”; pero el pleno no se la aceptó y le concedió un voto de confianza, siguiendo como alcalde otros dos años, hasta el 21 de marzo de 1930. Un hecho curioso, pues habían aceptado hasta otras cuatro dimisiones de concejales en semanas anteriores, dos por razones personales como tener muchas ocupaciones y -otras dos- por ausentarse los interesados a países americanos para controlar los negocios que por allá tenían.

Al mencionado alcalde lo encontraremos de nuevo como tal desde 1939 hasta 1942, en circunstancias socio-políticas muy diferentes.

No es que Parres fuese una especie de concejo asambleario, pero sí había comités y asambleas populares. Veamos un caso: en el verano de 1928 una Asamblea de Vecinos eligió un Comité de diez miembros para evitar que la Academia Cervantes de la villa tuviese que cerrar sus puertas por falta de apoyo económico, puesto que estaba considerada como uno de los centros más importantes de la provincia y, así, defendieron que “la mayor preocupación de los pueblos es la enseñanza”. Consiguieron reunir en Arriondas un total de 3.000 pts. y el Ayuntamiento se vio obligado a aportar otras 1.500 pts. pues -a pesar de ser una academia privada- prestaba un servicio a la comunidad al que no llegaba la enseñanza pública.

El cuadro de profesores de esta academia cubría las materias de Bachillerato, Comercio y Magisterio. La Enseñanza Primaria impartía clases desde el 1º de septiembre hasta el 30 de julio, mientras la Enseñanza Secundaria lo hacía desde el 1º de octubre hasta el final del curso oficial en la provincia (sin especificar).

Grato fue para los vecinos de la villa ver cómo se alquitranaba la calle principal -desde La Sala hasta el puente sobre el Sella- una mejora que ellos mismos pagaron por suscripción popular, aunque no sabían si la conservación correría a cargo del Ayuntamiento o del Estado. Quedó pendiente el tramo desde La Sala hasta Castañera, por lo que Manuel Pando y Ángel de la Fuente quedaron en recaudar fondos entre sus convecinos de Castañera para alquitranar este tramo.

Mientras, los vecinos de Viabaño -a propuesta de su párroco- hacían frente a la ampliación de su cementerio, con el doble de espacio del que ya tenía, además de reservar espacio para un cementerio civil, un depósito de cadáveres y colocar puertas de hierro. Todo ello suponía una inversión de 7.000 pts. Así, los vecinos colaboraron con 2.000 pts. y el arrastre de materiales; la misma cantidad puso el Ayuntamiento al año siguiente. La deuda restante se iría subsanando en años posteriores con otras ayudas y la venta de terrenos para sepulturas privadas.

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