UN ILUSTRE SANJAVIEREÑO: JOSE RUIZ GIMENO

POR MIGUEL GALLEGO ZAPATA, CRONISTA DE SAN JAVIER (MURCIA)

José Ruiz Jimeno.

Me comentaba mi hijo que José Ruiz Gimeno no había podido asistir a una reunión del Círculo de Estudios Históricos por coincidir esta con su toma de posesión como Vicedecano de la Facultad de Químicas en la Universidad de Murcia.

Me causó una gran sorpresa, pues yo recordaba a aquel joven vecino de la calle Andrés Baquero, hijo de José y Victoria. Fui amigo de su abuelo Enrique Ruiz, administrador de Dª María Díaz, que se encargaba de la almazara y de sus pertenencias en aquella importante casa (abarcaba lo que hoy es la antigua Telefónica y el asilo de San José).

Era tejedor y también hacía trabajos de tintorería, cuando alguien moría, pues en aquella época las familias guardaban un luto riguroso.

José su padre, mermado en sus facultades físicas con motivo de la guerra instaló una ferretería en la calle Andrés Baquero de la que fui cliente y además enmarcaba retratos y pinturas, faena en la que ayudaba su hijo en sus ratos de ocio.

En un momento de su vida fue funcionario municipal en el departamento de Depositaría.

Su madre que era una gran costurera, cosía para la familia de Javier Maestre y para la de D. Pedro Foncuberta; gente buena y hacendosa.

Como Cronista quiero hacer llegar a todos la vida de este universitario ejemplar.

José Ruiz Gimeno nace en San Javier en 1949, en el seno del matrimonio formado por Victoria y José. Su infancia y gran parte de su vida están intensamente condicionadas por la precaria salud de su padre, la escasez económica derivada de esa circunstancia y la ausencia de hermanos. En compensación, tiene fácil acceso a una finca agrícola en la que su abuelo paterno ejerce de capataz. Sus mejores momentos los pasa en ese ámbito, que se le antoja fantástico, poblado de personajes singulares y donde casi siempre está en marcha alguna tarea fabulosa (siega, trilla, matanza, molienda de la aceituna,…).

Tras su paso por el Colegio de San José y Santa Úrsula y, más adelante, por las Escuelas Nacionales, parece destinado a aprender algún oficio o a ocupar algún puesto administrativo. Sin embargo, la impagable generosidad de algunas personas de su entorno (su propio tío Enrique Ruiz Imbernón, Gregorio Conexa Pérez, Pedro Foncuberta Mínguez) le permite completar el bachillerato y realizar finalmente el curso preuniversitario. En paralelo, ayuda en el ínfimo negocio familiar, da clases particulares y, durante los veranos, se emplea en las actividades más diversas.

Desde 1966 va obteniendo una sucesión de becas, que le permiten cursar estudios superiores en la Universidad de Murcia donde, en julio de 1971, se licencia en Ciencias Químicas con la calificación de Sobresaliente. Consigue el Premio Extraordinario de Licenciatura en esa Universidad y un Accésit al Premio Nacional Fin de Carrera en julio de 1972.

Deslumbrado por la actividad universitaria, se une inmediatamente al Departamento de Química Técnica de la Facultad de Química, al que se dedica con carácter exclusivo hasta 1977. Ese año es contratado por una industria de fertilizantes de Cartagena, en cuya plantilla permanece durante veinticinco años, ocupando el puesto de Jefe de los Servicios Técnicos, con funciones de subdirección. Durante ese largo periodo de dedicación a la empresa privada, mantiene su vinculación con la Universidad de Murcia, a la que regresa finalmente en 2002 y en la que permanece actualmente como profesor asociado. Pertenece al Ilustre Colegio Oficial de Químicos de Murcia, en el que ocupa uno de sus dos vice decanatos.

Tiene tres hijos, es coautor de media docena de libros y ha plantado, no siempre con éxito, una docena de árboles. Reside en la ciudad de Murcia, pero vive en San Javier cada vez que puede hacerlo.

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