SARDINONES AL GAMONEU

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

«¡Toy apustamau! «, que es expresión admirativo-quejumbrosa que usamos en Colunga para decir que se tiene el ánimo agobiado y acongojado (incluído eso que ustedes piensan y yo no escribo) al sufrir «todo lo que sucede».

Les diré que «apustamau» es el adjetivo «colungués» que refiere una dolencia de APOSTEMAS; es decir, una infección de granos o abscesos supurando pus, furúnculos o diviesos.

Hace años, en mi juventud, creo que fue Manolo Escobar quien puso de moda una canción que decía así:

«Ni se compra ni se vende
el cariño verdadero-
Ni se compra ni se vende.,
no hay en el mundo dinero
para pagar mis quereres…

El cariño verdadero, el cariño verdadero
ni se compra ni se vende»

Pues resulta que no es verdad, al menos en el campo de la política. La compraventa de adhesiones, de votos y de sillones, ¡vaya si tiene precio! , y hasta con «amenazas de subida» si no se consiguen los propósitos «en primera instancia».

La frase lapidaria del «NO ES NO» se transforma en «NO ES SÍ» cuando la ocasión (el «send more money») lo propicia.

Ya lo escribió don Ángel Muro en sus Conferencias Culinarias a finales del siglo XIX:

«Y entre tanto el Cuerpo Concejil discute
sobre la conveniencia del «matute».

¡Apustamau! Así está mi ánimo. Y para curar mi decepción de espíritu necesito vitamina A (buen tomate), vitamina C (zumo de naranja o de limón), vitamina D (pescado azul), iones sodio y potasio asociados a antocianos, polifenoles y resveratrol (vino tinto de Cangas) y un si es no es de Penicilium cabraliensis (quesu de los Picos -Cabrales o Gamoneu-).

Solución: UNES SARDINONES AL QUESU AZUL

Hay tres clases de sardinas: «les parroches» o pequeñas ; las medianas y las grandes , o SARDINONES, que en estos días están a rebosar de grasa, aroma y sabor.

Compré una doce de SARDINONES, eliminé cabeza, vísceras y espina, dejándolas en espaldera a omo de filete-Bien limpias, las sequé con papel absorbente.

Sobre cada una extendí una loncha muy fina de queso Gamoneu tierno (con poca veta azul) y sobre ella otra loncha fina de jamón serrano. Pasé por harina, huevo batido y pan rallado y freí en abundante aceite de oliva.

Emplaté en «raciones de cuatro» acompañando con rodajas finas de tomate natural y de limón de Colunga.

Mi espíritu, ya en la sobremesa, se hizo canción otra vez con los viejos cuplés:

¡Venga alegría!
Señores, ¡ venga alegría!
¡Quiero bailar!

¡Feliz día del Corpus Christi!

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