Dª Mª DEL PILAR ARRANZ ASENSIO (MAESTRA)

POR DOMINGO QUIJADA GONZÁLEZ, CRONISTA OFICIAL DE NAVALMORAL DE LA MATA (CÁCERES)

Nacida en San Sebastián en 1913, hija de madre vasca y padre vallisoletano, médico del Hospital Militar y farmacéutico. Quien no era partidario de que su hija estudiara…

Sin embargo, con su constancia y complicidad de la madre, finalizó Magisterio y Música en la propia Donostia. Y después comienza Medicina en la Facultad de Valladolid (donde residían los abuelos y tíos paternos), donde sólo tres mujeres asistían a clase.

Sus padres se trasladan a Madrid, al barrio de Fuencarral y, cuando Pilar finaliza el primer curso, regresa con ellos a la capital de España: justo cuando estalla la Guerra Civil.

Conflicto que fue nefasto para la familia: bombas que dañan la vivienda y destruyen gran parte de la Farmacia, robos y rapiña en la botica y domicilio (los tiene que recoger una vecina), detención y traslado del padre y hermano mayor a una de las más sanguinarias Checas (la de Fuencarral 103, donde fueron interrogados y torturados; y todo por su pasado socioeconómico y creencias religiosas, y que Pepe no se hiciera miliciano).

Sin embargo, tuvieron “suerte” y a los pocos días son liberados. Pero en unas condiciones lamentables: enfermos, hambrientos y demacrados.

Los hermanos se pasan al bando sublevado por el frente de la Casa de Campo (camuflados con sendas batas del padre).

Y el destino quiso que Pilar comenzara a ejercer, en plena contienda. Precisamente en la Villa de Don Fadrique (Toledo): la “Villa de Lenin”, como fue rebautizada por los comunistas. Y allí se marcharon los tres, logrando vencer la oposición paterna que antes le impidió desempeñar su vocación, tras un largo y accidentado viaje.

¡Pero qué difícil resultaba vivir y trabajar allí, con tanto odio y asesinatos!: más de medio centenar, incluyendo a sus dos sacerdotes.

Y, en esas circunstancias, se incorpora un nuevo compañero, Julio Moreno, maestro también y abogado, natural de Talaveruela de la Vera (Cáceres).

Las secuelas de la checa, la ruina en que se hallaban (cobraba tarde y mal), el dificultoso traslado y el hambre que pasaban (a menudo sobreviven gracias a las madres de los niños, que no les sobraba…) agravaron más aún el estado de sus padres, que fallecen uno tras otro…

Sólo le quedaba el apoyo de Julio, del que cada día está más enamorada… Con el que contrae matrimonio tras finalizar la guerra.

En septiembre de 1939 se trasladan a Villafranca de los Caballeros, en esa misma provincia, donde les ofrecen trabajo y mejores condiciones.

Allí nacen sus tres hijos: en 1942 José María, que morirá de tosferina con sólo tres años. En 1944 Mari Carmen y en 1946 Adela.

Feliz año éste porque, además, el matrimonio aprueba las Oposiciones de Magisterio. Y ella consigue plaza en propiedad en Navalmoral de la Mata, a donde se trasladan; mientras que el esposo la logra en el vecino pueblo de Talayuela.

Ya entre nosotros, pasa del viejo edificio de ‘La Redentora’ al ‘colegio de la Vía’. A Julio le van bien sus trabajos como abogado y se plantea pedir la excedencia como maestro.

Sus alumnas jamás olvidarán aquellos años, la atención que con ellas tuvo doña Pilar en la escuela o fuera del aula. Porque aquella gran docente se llevó a la escuela su propia cocina, o las máquinas de escribir de su marido; y, por las tardes y días festivos, las adiestraba en el corte y confección, mecanografía y taquigrafía, cocina y lo que fuera menester; y, si carecían de bobinas, agujas, dedales o folios, ella se lo proporcionaba… Incluso buscaba a sus alumnas trabajo, recomendándolas a los empresarios locales (textiles y del comercio). Y, para las que eran huérfanas, también hizo labores de madre.

En sus escasos ratos libres se la veía acompañada de sus inseparables amigas: doña Mª Cruz, doña Justa y doña Ida. Los domingos con sus hijas en la iglesia o la ermita de las Angustias.

Hasta que se jubila en 1978, falleciendo diez años más tarde. Como éramos vecinos y amigo, aún recuerdo la iglesia de las Angustias repleta de sus privilegiadas discípulas, compañeros, amigos, vecinos y medio Navalmoral.

Más tarde lo haría su hija Mari Carmen; y, después don Julio Moreno, su esposo.

Creo que sobran motivos para que la Comisión que tengo el honor de coordinar haya decidido que los XXIV Coloquios Históricos-Culturales del Campo Arañuelo, a celebrar en la segunda quincena de noviembre, sean en su honor: una mujer ejemplar, modelo de superación y profesionalidad, una gran madre y maestra.

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