HISTORIAS DE CURAS Y LA VENERA DE BOAL

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Son muchas, muchísimas, las historias y anécdotas que pueden contarse acerca de curas y de sus interpretaciones de textos latinos para «enjuiciar» o «comentar» ciertos actos o conductas.

Les cuento algunas.

1.- Erase un cura «de carrera corta», de los que cursaban pocos estudios de filosofía y de teología, a los que llamaban «Pachos» porque ese era el apellido de un teólogo, autor de los textos de estudio.

Se dice que un día, cantando el invitatorio del Oficio de difuntos, y al empezar la oración «Manus tuae fecerunt me…» (Me hicieron tus manos…), murmuró en voz baja otro sacerdote: » ¡Et quam asinus!» (¡Y qué burro!)

2.-Este era un canónigo ya de edad, más bien gordito, un tanto hipoglucémico, con tendencia a dar «una cabezada» cuando el predicador se alargaba en su homilía.

En cierta ocasión que predicaba un afamado orador, el buen canónigo se quedó medio dormido; cosa que no gustó al Sr. Obispo.

El canónigo disculpó su proceder argumentando el proceder de Jesús, antes de su Pasión, con sus discípulos: «¡Dormite et requiescite», les dijo. («Dormid y descansad»).

3.- El clérigo extremeño, natural del cacereño pueblo de Jaraicejo, don Francisco Gregorio de Salas (1729-1808), que fue gran amigo de Godoy y del rey Carlos IV, solía satirizar a otros colegas presbíteros con epigramas como estos:

«Tan mal cantó el Pater Noster
que nunca el coro entonando
respondió con más razón
«Sed liberanos a malo.

Ite,-dijo- Misa est;
pero con tan poca gracia,
que todos se hubieran ido
aunque no se lo mandara».

¿Que por qué razón cuento estas cosas?

Se lo explico.

Días atrás mi buena amiga la periodista ANA PAZ PAREDES comentaba opiniones acerca del origen de la VENERA, una dulcería muy afincada en el occidente asturiano.

Dulcería que en sus orígenes se elaboraba con avellanas y/ o nueces molidas, huevos y azúcar y que, pasado el tiempo, las nueces y avellanas cedieron su puesto a la almendra molida.

Se dice que llamar VENERA a esta dulcería se debe a que al ser postre típico en días del Corpus y de algunas Fiestas del Cristo, con ella se rendía VENERADO recuerdo a la divinidad.

Un boalense, Suso Presno Palacio, cuenta a Ana Paz Paredes, que hace años había en Boal un cura cuya «ama» tenía familia por Málaga que la enviaban de vez en cuando algún buen vino oloroso, dulces típicos de allí, frutas… En cierta ocasión le enviaron un saco con almendras y una receta para elaborar con ellas unos dulces tipo almendrados al modo malagueño. Esta señora, inteligente y hábil, preparó VENERAS con ellas y el resultado fue sorprendente.

Pues bien, el Sr. Presno Palacio nos dice que tal fue el éxito del dulce que cuando había funerales o fiestas en Boal y se reunía los curas para la comida, había uno que siempre exclamaba al momento de los postres: «Memento mei, Dómine, dum VENERIS in regnum tuum…».

La experta cocinera y «ama del cura» supongo yo que diría: «¡Ya voy, ya voy con les ‘veneris’!».

La historia de «les veneris» y de su elaboración se propagó inicialmente a La Paca y a El Pasadoiro y después a todo el occidente asturiano.

¿Cómo se elabora la VENERA?

Mezclen cuidadosamente con las manos y con una pizca de amor boalés 500 g de almendra molida con 450 g de azúcar y dos huevos hasta conseguir una pasta suave, ligera y fácilmente moldeable.

Con porciones de esta pasta, y mojadas las manos en aceite, moldeen unos pequeños cilindros, a modo de churros) y denles forma de semicircunferencia o de circunferencia (opcional), colocando unos alrededor de otros como se aprecia en mi foto.

Horneen (conviene colocar la venera sobre oblea) hasta que tome color dorado suave. Finalmente decoren al gusto con un baño blanco y frutas confitadas.

NOTA.- La «interpretación latina» de la historieta del cura de Boal es invención mía, pero muy verosímil.

Como decimos en Colunga: «Tou cae en copla y tou ye verdá».

Otro día les hablaré de otra VENERA, «La concha de Venus», o Pecten máximus L, que, aunque también, no es lo que ustedes piensan.

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