LOS «BOMBONES» DE UNA CANCIÓN Y LA CÓPULA DE DINOSAURIOS BAJO LA CÚPULA

POR JOSÉ ANTONIO FIDALFO SÁNCHEZ, CRONSTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

Pues señor, héte aquí que una buena amiga mía se extraña porque algunos «facebuqueros» acostumbran a saludar por las mañanas con este «introito» o «apertura»: ¡Buenos días, bombones!

Pero, ¿qué falta de respeto es esa de llamar bombones a la gente?

Les contaré mi experiencia respecto a tal piropo.

Cuando yo era estudiante de Química, en Oviedo, el «Ferial de la Fiesta» por San Mateo o por la Ascensión se ubicaba en el entonces llamado «Campo de Maniobras » y en un gran solar, cercano a la Facultad, sentaba sus reales el TEATRO ARGENTINO, del Maestro Llorens».

Era un teatrillo ambulante, de «varietés», en el que actuaban humoristas, monologuistas, cantaores de flamenco, y preciosas mozas intérpretes de canción española y moderna.- Mozas preciosas en «bañadores insinuantes», pero no pornográficos. Esa decir, «enterizos»; no bikinis, monokinis o cerokinis.

Fue en ese teatro donde por primera vez oí lo de llamar BOMBÓN a una mujer.

Se trataba de una canción «pícara» que si no me equivoco venía en un disco de Carmen Morell.

No recuerdo muy bien el texto pero en líneas generales decía así:

Una fila de pelmazos llevo yo siempre detrás;
-tras, tras, tras,
y por lo que les escucho yo no se si estaré mal
-qué va, qué va-
Porque no me dicen guapa ni , ¡señores, qué gachí!
ni tampoco estás de miedo… pues exclaman siempre así :
¡Bombón! ¡Bomboncito de mujer, bombón!
¡Ay, qué dulce es tu querer, bombó!
Y aunque prohíba engordar don Gregorio Marañón
de bombones como tu cojo yo una indigestión…

Bueno, hoy dirán ustedes que se trata de un piropo machista y todas esas cosas. Para nosotros, bajo la dictadura franquista, el Teatro Argentino era una especie de «brisa aperturista» en un mundo de censura. (Es mentira lo que digo, pero queda muy bien).

La «brisa aperturista» del hoy siglo XXI sigue otras metas.

Giren ustedes una visita al Museo del Jurásico en Colunga. Quedarán maravillados con lo que allí se ve y se aprende. Verán que en una de las salas, bajo una de las cúpulas, una pareja de Tiranosaurios están en posición de «coyunda», «cópula» o «ayuntamiento».

Pues bien .Sitúense ustedes, personas adultas, cerca de esa «escena» y dedíquense a escuchar las preguntas que hacen los niños a sus padres y las respuestas de estos.- Ni uno sólo explica lo que se pretende enseñar.

.- Papi, dice el niño, ¿qué hacen esos dinosaurios?

.- Nada malo, hijo -responde el padre- les justa jugar como peleándose; como hacen los perritos cuando son pequeños.

.- Mami, dice una niña, esos bichos tan grandes parece que son novios.

.- ¿Qué dices, niña? -argumenta la madre- ¿Qué sabes tu de eso?

Es un dinosurio papá que está enseñando a su hijo como hay que pelear en un ataque.

Y así, y así, y así…

Estoy pensando que yo, si fuera GUÍA de ese Museo, les diría a los pequeños «indiscretos»:

.- Mirad: El dinosaurio de encima le está cantando a su pareja aquello del año 1960:

¡Bombón! ¡Bomboncito de mujer, bombón!
¡Ay que dulce es tu querer, bombón!
De bombones como tú,
cojo yo una indigestio- o -o -ón…

Y de esa comida tan dulce… nació un Tiranosaurín.

Sueñen con los bombones y ríanse con los dinosaurios, pues ellos tienen «calavera de risa».

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