EL GOBIERNO DE CASTILLA-LA MANCHA RESPALDA LA RECUPERACIÓN DEL PATRIMONIO DE LAS SALINAS EN LA PROVINCIA DE GUADALAJARA

JOSÉ RAMÓN LÓPEZ DE LOS MOZOS, CRONISTA OFICIAL DE LA PROVINCIA, SEÑALA QUE EL OCASO DE ESTAS INDUSTRIAS RURALES SE DEBIÓ AL ÉXODO Y AL PROPIO ABANDONO DE LA SALINICULTURA

El viceconsejero de Medio Ambiente del Gobierno de Castilla-La Mancha, Fernando Marchán, asistió ayer a la tercera edición de la Jornada Blanca de la Sal, celebrada en la localidad de Saelices de la Sal (Guadalajara). Marchán, natural de Milmarcos, ha subrayado “el valor histórico y arquitectónico” de las salinas de Saelices de la Sal, instalaciones a las que se organizaron visitas guiadas durante la jornada como símbolo que ha marcado la identidad de esta población molinesa. Además, se trata de poner en valor un recurso que ya ha generado tres puestos de trabajo en el medio rural, lo que se une a las perspectivas de comercialización de la flor de la sal. En representación de la Consejería de Desarrollo Sostenible, Marchán ha felicitado a los organizadores de esta iniciativa y ha recalcado el “arraigo y el potencial turístico” de la herencia salinera en esta comarca guadalajareña. A la jornada han asistido el alcalde de Saelices de la Sal, José Luis Sotillo y la diputada provincial, Carmen Gil. La jornada arrancó con una exposición fotográfica de Mar Morales, seguida de una comida popular y una conferencia de Andrés García Bodega. El grupo de música celta Saoghal puso el broche de oro. Las salinas de San Juan, de extraordinaria relevancia histórica y cultural, están declaradas Bien de Interés Cultural y conforman un conjunto salinero construido en época de Carlos III.

José Ramón López de los Mozos, cronista oficial de la provincia, en su estudio sobre el Ocaso de las Salinas de Interior en la provincia e Guadalajara, señala que el ocaso de estas industrias rurales se debió al éxodo y al propio abandono de la salinicultura. “Influyó también la mejora de la red de transportes, que hizo a la sal de interior poco competitiva, puesto que resultaba más barata la de la costa al tener una producción con temporadas más largas y a una escala industrial, además de más horas de sol y por lo tanto de evaporación, aunque la sal de Imón y La Olmeda utilizaba el ferrocarril, como demuestra el gigantesco almacén que hay en la estación de Sigüenza que aún conserva el nombre de la empresa, dado que este medio de transporte, mucho más rápido que el animal tradicional, hizo de Sigüenza la capital de la sal (de interior), facilitando su comercialización y distribución.

Fuente: https://www.liberaldecastilla.com/

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