TIEMPO VARIABLE Y DESTEMPLADO

POR LEOCADIO REDONDO ESPINA, CRONISTA OFICIAL DE NAVA (ASTURIAS)

La Virgen del Carmen, Ceceda 2019.

Iniciamos el repaso a la segunda mitad del mes comentando que el sábado 20 el Circulo Amigos de Nava, bajo el rótulo “Caleyando por Nava”, y el título de Ruta de les pontes de Nava, propuso un recorrido que, comenzando en la capital de la villa, permitió visitar los puentes de Vegadali, La Foyaca, Tresali o Entrambosrrios, La Madera y el de Ceceda, amén de otros elementos interesantes de nuestro patrimonio que pespunteaban el paseo. La idea, que tuvo una excelente acogida por parte de la gente, proporcionó una jornada de convivencia que resultó entretenida, al mismo tiempo que instructiva.

Y el domingo 21, con una mañana de sol excelente, volví a Ceceda, para asistir a la misa en honor de la Virgen del Carmen, que ofició D. Alberto Torga y amenizó con su actuación el coro local, bajo la dirección de Iris Cárcaba. La banda de gaites Llariegu, con Pablo Pérez al frente, puso la nota de asturianía, y la procesión tuvo un recorrido más corto que otros años. Y el mismo domingo también se celebraba, en Buyeres, la fiesta de La Magdalena.

En otro orden de cosas, el lunes 22 fallecía en Oviedo José Vicente Corte Collada “El Cuto”, a los 85 años. Natural de El Remediu y minero en Solvay, El Cuto estaba casado con Leonides Llavona Fernández, con la que tuvo un hijo, José Manuel (+). Mientras el 23 nos dejaba, en su domicilio de Castañera (Nava), Emilio Ron Ledo. De presencia habitual en el paisaje de la villa, y en sus tertulias, “senado” inclusive, Emilio era un hombre educado, amable, correcto siempre y, sobre todo, un hombre discreto. Casado con María Antonia Rodríguez Rincón, más conocida como Toña, la peluquera, Emilio era natural de Boal, por lo que fue a descansar para siempre en el camposanto de la boalesa parroquia de Santiago Apóstol.

Y el jueves 25 volvimos a lamentar otro par de decesos. Por un lado, en Oviedo nos dejaba María Teresa Cuesta Fernández, a los 65 años. María Teresa, que estaba casada con Pepín Rosete Fernández, con el que tuvo un hijo, Vicente, era natural de Paraes (Nava), e hija de Santos Cuesta y de África Fernández, y hermana de Rosaura, Keña, David (+) y Zulima. Y, por otro, en su domicilio de Vegadali finaba Anselmo Maximino Fernández Canteli, más conocido como “Pin”. Minero en el concejo de Bimenes, y luego propietario de un camión, con el que, preferentemente, se dedicó al transporte de ganado, por cuya razón era muy conocido en el entorno, Pin era hijo de Joaquín y de Rosario, vinculados ambos al paso a nivel del Ventorrillo como guardeses de la Compañía de Económicos, y deja los siguientes hermanos; Rosario, Laudelino “Nene”, Carmen y Pilar.

El sábado 27 por la mañana, lluviosa, desapacible y con temperatura más propia del otoño, comenzaba, en Grátila, el XI Mercáu Tradicional de La Puente Arriba, que tuvo por pregonero al joven astrofísico Simón Díaz Garcia, navetu de Pandu con notoria proyección exterior, el cual encantó a los presentes con un pregón en el que puso cercanía, chispa e ingenio, a tono con su personalidad abierta e inteligente. Y también, en el mismo acto, José Manuel Canteli Escobio recibió el galardón de “Paisano del añu”. Lo bueno, para el Mércau, fue que el sábado por la tarde escampó, y el domingo lució el sol.

Por último, también el 31 tuvimos que lamentar la falta de dos vecinos, Rufino y María Concepción. El primero, Rufino Gutiérrez Villanueva lo hacía en Carancos, a los 83 años. Vecino de Piloñeta (Nava), estaba casado con Laurentina “Tina” Ovín González. Mientras que María Concepción Camblor Peláez, “Conchita”, lo hacía en Oviedo. Viuda de Severino Díaz Mayor, y madre de María Concepción (+), Juan Fernando (+), José Antonio (+), Pedro Gil y Rubén, Conchita era vecina de La Colegiata, y una mujer muy estimada por todos los que tuvieron la ocasión de conocerla y de tratarla.

Y con esta doble falta de vecinos despedimos el mes, que resultó, en general, de tiempo variable y hasta destemplado en ocasiones, con visos de otoño.

Publicado en La Nueva España, Lunes, 5 de agosto 2019, página 11

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