LOS CANGREJOS DEL RÍO PIRÓN BIEN GUISADOS AL MODO DE SAHAGÚN (LEÓN)

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

La nobleza y la clerecía, y con ellos sus vasallos y sus fieles, siempre fueron gentes de «bragueta fácil «, aunque propicias al arrepentimiento y penitencia.- JUAN RUIZ, el conocido como ARCIPRESTE DE HITA y autor del LIBRO DE BUEN AMOR (siglo XIV), lo justificaba de este modo:

«Yo, como humano y, por tal, pecador,
sentí por las mujeres a veces gran amor;
Que probemos las cosas no siempre es lo peor;
y el bien y el mal sabed y escoger lo mejor.»

No sé la causa, pero nobles y clérigos, cuando poetas y enamoradizos, siempre «tiraron al monte» al creer, pienso yo, que la «repoblación forestal» consistía en «hacer hijos a la sombra de los árboles».

Don Iñigo López de Mendoza (1398-1458), I Marqués de Santillana y Señor de Hita, siguiendo las enseñanzas del Arcipreste, era enamoradizo de las vaquerizas de los puertos:

«Moza tan fermosa / non vi en la frontera
como una vaquera / de la Finojosa.
Faciendo la vía /del Calatraveño
a Santa María , / vencido del sueño;
por tierra fragosa / perdí la carrera
do vi la vaquera / de la Finojosa…»

Del Señor Arcipreste es esta serranilla donde cuenta su aventura con la «Chata de Malangosto» (hoy Malagosto».

La resumo:

«Pasando yo una mañana / el Puerto de Malangosto,
asaltome una serrana / tan pronto asomé mi rostro….
Contesté yo a sus preguntas / «Me voy para Sotos Albos.
Dijo: ¡Pecado barruntas / con esos aires tan bravos!…
Me hizo entrar mucho aína / en su venta, con enhoto;
y me dio hoguera de encina / mucho conejo de Soto,
buenas perdices asadas / y buena carne de choto…
Cuando el tiempo fue pasando / fuime desentumeciendo;
como me iba calentando / así me iba sonriendo…

El final, ya se lo suponen ustedes, ¿verdad?:

«Por la muñeca me priso; / tuve que hacer cuanto quiso.

¡Y creo que era barato!»

¿Y a qué viene ahora -a las 2 h, 30 min de la madrugada- esta historia de la calentura del Arcipreste?

Pues verán.

El Puerto de MALANGOSTO , hoy MALAGOSTO, de unos 1900 m de altura, es cercano a Segovia y en su falda, en la misma Sierra de Guadarrama, en la llamada FUENTE DEL MOJÓN, nace el RÏO PIRÓN, afluente del Cega, actualmente río muy abundoso en CANGREJOS, cuya pesca se permite en Castilla y León a partir del 4 de junio de este año.

Y a PESCAR CANGREJOS se fueron al RÏO PIRÓN este domingo mi sobrino JAVI (químico y colungués de adopción), PABLO (nutricionista y colungués de hecho y derecho) y un amigo de ambos, segoviano y buen conocedor del río y de su pesca.

¡Qué cosas: de Colunga y en Segovia pescando cangrejos!

¿Y cómo prepararlos?

Pues miren ustedes: les daré una receta «sahagunera» que me proporcionaron en CASA DAVID, restaurante de Sahagún hoy desaparecido. Hablo de los años de 1965 cuando yo era Director del Centro de Enseñanza Media en esa ciudad.- ¡Que sí, señores, que sí! Sahagún tiene título de ciudad!

Y, por favor, nunca digan SAHAGÚN DE CAMPOS. -Es SAHAGÚN.

Para 4 comensales necesitarán un mínimo de 1 kg de cangrejos; de los «de verdad» de río, si bien en el mercado actual predomina el llamado «americano».

Hagan un pisto al modo acostumbrado con una cebolla grande, dos dientes de ajo, medio pimiento verde (grande) y otro medio rojo (también grande), y dos o tres tomates. Cuando esté bien pochado salen al gusto y añadan medio vaso de vino blanco, dos copas de brandy, una o dos guindillinas de Cayena, media hoja de laurel, una cucharada de harina para espesar un poco la salsa y un toque de pimentón.

Después de unos hervores incorporen los cangrejos a este guiso y continúen la cocción a fuego moderado hasta que los cangrejos muten su color verdioscuro al rojo intenso, tipo capa de cardenal.

Reposen unos minutos al lado del fuego (se entiende el guiso) y a disfrutar mojando con buen pan de hogaza, chupando los dedos (que se impregnan de salsa al seleccionar la cola de los animalitos) y complementando con un buen vino rosado o tinto.

En Colunga, que yo sepa, nunca vi cangrejos de río. Pescábamos CÁMBAROS, que son cangrejos de mar, en la desembocadura del río Libardón y que luego se guisaban como los del río.

De esto tengo muchas historias para contar y las dejo para otro momento.

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