…Y DESDE «EL POZU LOS CÁMBAROS» A LA CAZUELA.-

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

¡Qué de cosas salieron a relucir con la historia de los cangrejos de río que pescó «el mio sobrín» por tierras segovianas!

Algunos seguidores de mis comentarios recuerdan los que en su día disfrutaron por la zona palentina del Cerrato; otros, añoran los níscalos de la ribera del río Pilón y de los bosques del puerto de Malagosto; no faltan quienes me informan que estos días pasados Herrera de Pisuerga celebró su FESTIVAL DEL CANGREJO y hasta con estreno de canción-himno a este riquísimo manjar. La RUMBA DEL CANGREJO, se titula.

Y, por último, viene la añoranza de aquellos otros «cangrejos de mar», que en Colunga llamamos CÁMBAROS, pescados en el tramo final del río Libardón en su desembocadura al mar.

¿Cómo se capturaban tales cámbaros (cangrejos de mar) de cuerpo con forma aplanada (más ancho que largo), de color verdioscuro y aspecto parecido al de una «andarica» (plural, andariques; no andaricas) que los castellanoparlantes dicen nécora?

¡Ya tenemos el primer «lío-respuesta» a nuestra pregunta!

El dispositivo utilizado consiste en una red cilíndrica o cónica sujeta por uno o dos aros metálicos. Del superior partes tres «vientos» o cuerdas que terminan anudándose en otra, larga, que es la que maneja el pescador para lanzar el artefacto al agua y sacarlo, ayudándose de un palo, con la pesca (si la hubo). La «carnada» (cabezas de pescado, desperdicios de carne, etc.) se coloca en la base o fondo de esa red.

¿Y dónde está el «lío»? Pues en el nombre de tal y tan sencillo «aparatejo».

Los castellanoparlantes -y es lo correcto según la RAE- lo denominan «tarrafa», «retel» y «truel»; pero en Colunga y en Lastres, ¡ay, amigos!, la cosa es más complicada.

En el Puerto llastrín dicen GAFANERU, TERRAFU y TERRAZU; y por la Villa «capital», RETEL, RATEL y BUFONERU.

Pero, ¡Ojo! , entendiendo que BUFONERU es nombre que también se destina al ESGUILERU, un instrumento de red parecido al ratel pero más pequeño y con mango de madera o de plástico. Su destino es la pesca de la «quisquilla» o «esguila» en los «pozos o charcos mareales», que son los que aparecen entre los roquedos (pedreros) en la bajamar.

Yo, ¿qué quieren que les cuente?, fui un gran aficionado a la «pesca del cangrejo» en el conocido como POZU LOS CÁMBAROS, ya casi en la misma desembocadura del río Libardón.

Allí solía acudir con mis vecinas, entonces casi niñas y hoy «señoras amas de casa», las hermanas Menchu y Charo del Valle; y coincidíamos frecuentemente con un grupo de señoras catequistas muy «cangrejeras ellas» (Ana Vigil, Lydia Suberviola, América Cortina…).

Lo pasábamos alegremente como si de una excursión se tratara. Yo hasta me sentía respetado como aquel personaje quijotesco o lo que fuera: «Nunca se vio caballero / de damas tan bien servido…»

Y, ¿qué hacer con los cangrejos capturados?

Muchas gentes acostumbraban a comerlos a modo de andariques, cocidos en agua con sal y acompañados con sidra.

A mi me gustaba prepararlos al estilo de un ARROZ CALDOSO, guiso que siempre alababa mi suegro Prudencio.

Así lo hacía yo (y no me censuren porque el inicio del proceso es un poco «cruento»):

Los cangrejos, que han de ser grandes, se lavan al chorro de agua fría y se parten a lo largo en dos mitades, que van a la cazuela junto con el «jugo» que soltaron en el sacrificio y donde ya habrá un sofrito de ajo, pimiento rojo y tomate.

Se rehoga todo muy bien y se añaden unos 4 pocillos de arroz de grano redondo y 9 pocillos de caldo de pescado y un vasito de fino andaluz; se sala y colorea con azafrán o con pimentón (al gusto).- Da unos hervores a fuego fuerte durante 5 minutos y después a fuego más moderado durante unos 12 minutos. Reposa durante 5 minutos en la cazuela tapada con un paño y se sirve en la misma cazuela.

NOTA.- Es evidente que este guiso se puede «enriquecer» con otros mariscos (almejas, mejillones, berberechos, llámpares, langostinos, gambas…).

Todo es cuestión de «posibilidades»; es decir : de «rozamientu de pulgarín».

¡Ah! Y, por favor, no confundan los CÁMBAROS con «LES SAPES», una especie de cangrejos mediano-pequeños, de cuerpo plano muy cuadrado y de color casi negro. Corretean por los pedreros y NO SE COMEN. No son tóxicos ni nada por el estilo, es que SABEN MAL.

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