ROJA EN FREJULFE

POR PEPE MONTESERÍN, CRONISTA OFICIAL DE PRAVIA (ASTURIAS)

Playa de Frejulfe.

Anteayer, después de comer un virrey en Puerto de Vega, en el Mesón del Centro, en la plaza de Cupido, más caro que El Epicure de París (no sé lo que hubiera pasado si como un rey), quise ir a la playa de Frejulfe, más que por ver la Euphorbia peplis, fanerógama de las dunas, la Otanthus maritimus, rizomatosa del arenal, la Ruppia, planta acuática del arroyo que baja del monte Bígaro, y la Eleocharis parvula, hierba de las charcas, fui por darme un chapuzón gratis para cicatrizar el clavo. Llegué a las cinco, había en la playa unas mil almas y ondeaba la bandera roja: prohibido el baño. Paseé del Puerto de los Panes a La Punta del Pico y contemplé las plantas hasta las siete y media, pero cuando los socorristas, que nos tenían a raya, arriaron la bandera y recogieron sus flotadores, los cientos de personas sojuzgadas nos zambullimos en las olas a vida o muerte, hasta que el sol se fue; ¡gozamos de contrabando una magnífica resaca!

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