UN CUERPO CON 124 AÑOS DE HISTORIA • EL SERVICIO CONTRAINCENDIOS DE VIGO NACIÓ EL 31 DE AGOSTO DE 1895

UNO DE AQUELLOS VOLUNTARIOS FUE AVELINO RODRÍGUEZ ELÍAS, AÑOS DESPUÉS CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD

Se previene a todo vecino que después de oír las campanas de la ciudad y caja de la guarnición, anunciando fuego o incendio en alguna casa o paraje de la población, concurra inmediatamente en su auxilio cada cual con lo que le sea posible a fin de contenerlo y aplacarlo», reza el artículo 26 de las normas de policía de la ciudad de Vigo, aprobadas por el Ayuntamiento el 4 de enero de 1831. Entonces no había ningún cuerpo específico dedicado a la lucha contraincendios en aquella pequeña urbe. Y hubo que esperar más de medio siglo más para ver la creación de este servicio. Fue en 1895 y se hizo a semejanza de los cuerpos voluntarios de Portugal. Tras muchos años de reclamaciones, en el verano de 1895 el Concello decidía crear este cuerpo tan necesario. Se compraron los equipos necesarios en Inglaterra y se abrió un período de inscripción. La edad requerida era entre 18 y 40 años, y como reclamo se advertía que los bomberos con 18 meses de servicio en Vigo tendrían preferencia para cubrir las vacantes en la guardia municipal. El 31 de agosto de 1895 tuvo lugar en la antigua colegiata el acto de bendición del nuevo cuerpo y, ese mismo día, Manuel Diego Santos, al frente del servicio, realizaba un simulacro en la calle del Príncipe. Uno de aquellos voluntarios fue Avelino Rodríguez Elías, años después cronista oficial de la ciudad.

Aquel cuerpo pionero estaba compuesto por grandes atletas, como el italiano Attilio Pontanari, profesor de esgrima en el Gimnasio de Vigo. Entonces era un servicio mal pagado y peor dotado. En 1909, solo había catorce bomberos y los incendios eran abundantes. Y a veces muy famosos, como el que arrasó el teatro Rosalía de Castro.

En 1920 se aprobó el reglamento del servicio, que daba prioridad a las personas procedentes de oficios relacionados con la construcción. Hasta avanzado el siglo no dispusieron de una cuartel mínimamente cómodo. Fue cuando se abrió en García Barbón. Este lugar estuvo hasta finales de siglo, cuando se abrieron los cuarteles de Teis y Balaídos.

Fuente: https://www.lavozdegalicia.es/ – J. LAMAS

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