CARLOS V, UNA FOTO Y UN PURÉ DE CALABAZA

POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)

La «semeya» que me dedicó doña SUSANA PÉREZ ALONSO.

Mi «puretín de calabaza y zanahoria» en la cena de ayer.

Si la memoria no me falla -que sí me falla- y Lauren Vital, el cronista del viaje de Carlos I a España, dice verdad, parece ser que el 15 de septiembre de 1517 el rey Carlos I de España y V Emperador de Alemania llegó a nuestro país en un accidentado viaje en barco con inesperado desembarco en Tazones (Villaviciosa.- Asturias).

Y como era de esperar, Tazones y Villaviciosa le hacen fiesta al suceso con gran atractivo turístico y nulo rigor histórico.

¿Por qué nulo rigor histórico?

Pues muy sencillo.

El jovenzuelo adolescente, un poco corto de luces y con un marcado prognatismo tan típico de los Austrias, hijo de la reina de España doña Juana «la Loca» y de su esposo don Felipe «el Hermoso», nieto de los Reyes Católicos y sobrino nieto de don Enrique IV de Castilla «el Impotente», cuando desembarcó accidentalmente en Tazones NI ERA PROPIAMENTE REY DE ESPAÑA NI ERA EMPERADOR.DE ALEMANIA.

Esos títulos le vinieron después si bien la corona española «la compartió en nombre su madre» creo que desde 1516. No estoy seguro.

Tuvo don Carlos I de España (el título alemán no me interesa) muy buenos y afamados médicos que atendían a su deficiente salud, consecuencia de su «herencia materna», y de su pésima nutrición, consecuencia de su marcado prognatismo. Era glotón y deglutía los alimentos casi sin masticarlos porque el maxilar inferior «no encajaba» con el superior.

Entre los alimentos que le servían en su retirado monasterio extremeño de Yuste figuraba el puré de calabaza, normalmente ofrecido en la cena, porque podía ingerirlo sin práctica masticación.

Uno de sus médicos, Luis Lobera de Ávila, afirmaba en su libro «El Banquete de Nobles Caballeros» que «las cenas han de ser más livianas que las comidas salvo a aquellos que ningun exercicio hacen corporal, sino espiritual, al consistir el almuerzo en una simple colación».

«El sueño -continúa- les basta para hacer una buena digestión: «Somnus habet complere omnes digestiones, quae possunt fieri, absque motu», en cita de Galeno.

El mismo Lobera, en cita de Serapio, afirma que «la calabaza es mejor hortaliza que ninguna otra», que «cocidas con carne son convenibles a estómagos coléricos; y en manera de dieta convienen a febricitantes de fiebres agudas y mitigan la sed y el calor».

Bueno, bueno, bueno…

Ayer, hablando de records Guinness asturianos y extremeños (que si escanciado multitudinario de sidra, que si subasta del mejor queso de Cabrales 2019, que si sandía gigante de 100 kg en Villanueva de la Serena…)… mi «amiga Facebook», la escritora SUSANA PÉREZ ALONSO, me dedica una foto suya «dando cobertura» a una grandiosa calabaza de nuestra tierra asturiana.

Una CALABAZA LITERARIA digna de las cenas monacales del rey Carlos I de España y V Emperador de Alemania.

Yo, virrey de mi casa porque el reinado corresponde «a la cristiana que manda», preparé para mi cena de ayer y de hoy este riquísimo PURÉ DE CALABAZA Y ZANAHORIA CON CURRUSQUINOS DE PAN FRITO.

Pelé la calabaza y exenta de semillas (que son buenas para eliminar lombrices y solitarias pues contienen fitosterina, lecitina, grasas derivadas de los ácidos oleico, linólico, palmítico y esteárico…), la troceé en pedazos mediano-pequeños y los cocí en caldo de carne, ya salado, junto con 6 zanahorias troceadas también en pequeño.

Pasé todo por la batidora hasta tener un puré fino y espesín. Lo serví muy caliente en cuencos adornando con «curruscos» de pan frito y un «hilín» de nata.

Y de postre, quesu de afuega´l pitu casero en compañía de mermelada de pera «Casa Prudo».

Una delicia de cena y de sueño.

Y, ¡qué curioso!, ni me acordé de Carlos el Emperador ni de su madre «la Loca» ni de su padre «el Hermoso».

Y, por supuesto, ni del Sporting ni del Oviedo ni del Madrid.

Yo, del Colunga Club de Fútbol, aunque haya perdido 1-3 con el Praviano.

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